El Sol y las manipulaciones

Por Ana de la Macorra

 

 

¿Cómo es posible que evitemos recibir los rayos del Sol en nuestra piel solo porque se cree, casi dogmáticamente, que hace daño? ¿Sabes realmente por qué hace daño, si es que esto es cierto?

 

Muchas personas se dejan llevar por “modas”, por lo que se dice en los medios y que luego convierten en una especie de verdad muy rara, porque mucha gente la cree así, sin cuestionarlo ni tantito, cuando, en realidad, el Sol es fuente de vida, luz y energía y, aún así, ¡nos dicen que tomar baños de Sol es dañino!.

 

Me pregunto si, simple y llanamente, es otra de las tantas manipulaciones que hay en la publicidad para vender productos, beneficiando a las cuentas de banco de las corporaciones y no a los individuos.

 

Claro, si te vas a tirar al Sol durante ocho horas seguidas y te le vas a quedar mirando directamente, pues, sin duda, te pondrás una quemada fuertísima y tus ojos se lastimarán, pero no porque el Sol sea malo, sino porque tú no mediste la exposición al Sol de forma adecuada y sensible, usando tu criterio.

 

Como ejemplo, copio aquí una parte de un artículo publicado en el sitio www.ecoportal.net donde mencionan los resultados de una investigación, publicada a su vez, en el sitio The Independent, que dice que “[…] un importante estudio realizado por investigadores del Instituto Karolinska, en Suecia, concluyó que las personas que evitan tomar sol durante el verano tienen el doble de probabilidades de morir que aquellas que toman sol todos los días”.

Y añade:

El estudio epidemiológico siguió a 30.000 mujeres de más de 20 años y mostró que la mortalidad fue casi el doble en el grupo de mujeres que evitan la exposición al sol en comparación con el grupo de mayor exposición.

Los investigadores llegaron a la conclusión de que el dogma convencional que aconseja evitar el sol y cubrirse en protector solar para reducir al mínimo la exposición al sol, está teniendo un impacto más bien negativo.

Este impacto negativo se debe a que evitar el sol en general se combina con el uso excesivo de protector solar, el cual bloquea la capacidad del cuerpo para producir vitamina D3. Esta vitamina es generada por el cuerpo a base de los rayos UV del sol y es por lejos el formato más beneficioso de vitamina D.

 

¿Qué tal?

 

A lo anterior le podemos sumar un reporte que dice:

 

Hoy en día, en los EEUU, la deficiencia de vitamina D se encuentra en niveles de epidemia e, irónicamente, la deficiencia de vitamina D puede conducir a formas agresivas de cáncer de piel. Un estudio publicado en Cancer Prevention Research el año 2011, sugiere que la vitamina D en niveles óptimos en la sangre, ofrece protección contra las quemaduras solares e incluso ante el cáncer de piel.

 

Parece que se ha vuelto MUY necesario que cada uno de nosotros nos cuestionemos, desde nuestra experiencia, desde nuestro sentir y desde nuestro sentido común, a qué le vamos a dar importancia respecto a todo lo que escuchamos o leemos.

 

Todos los seres humanos estamos expuestos a muchísima información que nos rebasa, de tal forma que, preguntarnos, cada quien, a cada rato “¿Qué va conmigo?”, “¿En qué sí estoy de acuerdo?”, puede ser de gran beneficio, y también puede ser de gran ayuda para entablar una comunicación con tu interno y, a partir de ahí, decidir qué quieres o qué no; con qué estás de acuerdo y con qué no.

 

Hasta donde se sabe, el Sol estimula el sistema inmunológico, da energía, levanta el ánimo, disminuye depresiones, regula el sistema nervioso, ayuda a cicatrizar, limpia la piel de afecciones como acné, urticarias, etc. Y bueno, el gran beneficio de la luz del Sol es que ayuda al cuerpo a producir, naturalmente, vitamina D, que es indispensable, ya que ayuda a fijar varios minerales en los huesos, entre ellos el calcio, que es importantísimo para evitar la osteoporosis.

 

Además, recibir la luz del Sol, cada mañana, y agradecerle por su energía, te puede llenar de una sensación muy agradable: sentir la vida en ti.

 

Entonces, ¿qué? ¿Te das permiso de llenarte de Sol, sonreír y elevar tu energía? ¡Ojalá lo disfrutes, llenándote de su Luz!

 

Ana de la Macorra

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com