El Ser Consciente

Por José Luis Villanueva

 

Reflexiona si verdaderamente te conoces, si verdaderamente estás actuando en tu vida como quieres actuar.

Reflexiona si verdaderamente eres capaz de estar contigo, si de verdad eres capaz de guiar tu movimiento, tu acción, tu sentimiento, tu pensamiento.

Reflexiona si en cada día de tu vida haces todo aquello que responde a la voluntad de tu YO, o si aún te dejas llevar por impulsos, por situaciones emotivas, por condicionamientos ajenos a ti; todos ellos externos.

Analiza si eres capaz de sostener tu pensamiento en ti, solo en ti. La voz que escuchas viene de tu interno, no la veas fuera de ti. Imagina que la voz que lees en este momento viene de ti, de tu parte espiritual, de tu parte divina, de tu YO.

Clarifica esta idea. Momentáneamente, es necesario que imagines una separatividad en ti mismo. Momentáneamente, tienes que discernir qué parte de ti es la que está actuando; qué parte de ti es la que se está manifestando en este momento. La parte externa, el «mí» o la parte interna desde el YO.

Analiza y recorre mentalmente cada uno de tus movimientos de cada día. No te auto-disculpes creyendo tener obligaciones, deberes… Sé honesto contigo mismo; estás ante ti; estás frente a ti. Ni siquiera el temor al ego puede existir en este momento, ya que eres tú mismo quien a sí mismo se escucha. Eres tú mismo que en consciencia sabe qué le produce cada movimiento, cada sentimiento y cada pensamiento en su devenir de cada día.

Es importante tomar ya en cuenta, todos y cada uno de los momentos de tu vida. Cada momento te ha dado algo. Cada Ser te ha dado algo. Cada situación te ha dado algo. Haz sido capaz, entonces, de tomar ese algo, lo mejor. Haz sido capaz de experimentar en esas circunstancias si ese «algo» no ha dañado tu Ser y tan solo ha sido una experiencia más o aún te deja huella, cada momento de tu vida, el dolor.

Vasto es el conocimiento universal. Inalcanzable en ti como entidad viviente para que tu entendimiento lo tenga en sí. Sin embargo, la parte que tú posees es importante, y como tal, con ello debes de estar satisfecho. Desde la consciencia monádica, desde la consciencia divina; tu abarcancia es absoluta. Desde la consciencia humana, es un tanto limitada; sin embargo, desde esta consciencia, cuando logras integrarte a la conciencia del YO, aún tu parte, aparentemente limitada, sufre una transformación, deleitándose con su aparente limitación; disfrutando de su forma aparentemente limitada.

El conocimiento se le da al Ser humano para que este experimente en sí la sensación de libertad. El conocimiento se le da para que este no se dogmatice con cada una de las circunstancias y de las carencias que el Ser humano ha creado para sí mismo.

Vasto es el conocimiento e inagotable, infinito; vidas enteras te llevaría entenderlo, sin embargo, en el momento en el que el Ser decide internarse, ahondarse en el conocimiento de sí mismo, el placer es ilimitado ya que, al internarse, el Ser humano puede percibir la grandeza de su origen, la permanencia de su origen, la impecabilidad de su origen y, desde ese punto, la parte humana puede actuar con libertad de acción, de pensamiento y de sentimiento; encausando cada movimiento hacia el gozo más puro, sabiendo que en ello está encontrando también plenitud.

Cuando el humano se interna en su YO, la transformación es visible, ya que observarás en el hombre el placer de vivir cada instante, dejando que cada quién y cada cual viva su propio instante, de la manera como cada quién y cada cual ha decidido vivirla, sin que esto logre perturbar tu paz.

Cuando el humano percibe verdaderamente a su YO, es cuando es libre y hace libre a los Seres que lo rodean. No exigiendo comportamiento alguno de ningún Ser, aceptando y amando con la misma intensidad como cuando ese Ser respondía de la misma manera como él quería que respondiera. La diferencia será que ahora nada pedirás, todo llegará en la medida que así tu Ser, en la medida que tu YO convenga.

En este tiempo, como en otros tiempos, se ha profetizado el regreso al hogar. Y, ¿qué es para el humano el regreso al hogar sino el regreso a la consciencia divina que lo mueve, permaneciendo en la misma actitud de Ser… actuación de Ser? Ya que, como Ser, este tendrá consciencia de su origen. Eso marcará la diferencia absoluta en el Ser espiritual. La diferencia no será el ser un humano, con características distintas a las demás, será un humano con una consciencia plena de libertad, será un Ser humano sin agobio, será un Ser humano sin prisa, será un Ser humano viviendo cada día plenamente, como única meta; sin aplazar su felicidad a estadíos o vivencias que a él podría satisfacerle más adelante, ya que, cada día por sí mismo, le dará la satisfacción de Ser.

La «meta» se termina en un Ser consciente de su parte divina, ya que este, confiado está en que responde de forma perfecta al plan para el cual fue creado. Cada Ser posee una actividad en el Todo. Cada Ser tiene la posibilidad y capacidad de proyectarse como él así lo decida y como él así sienta plenitud.

El Ser consciente es aquél cuyo entendimiento abarca a la humanidad, no a unos cuantos. El Ser consciente es aquél que de ninguna manera critica, porque sabe que cada movimiento responde a la creación del Ser, y que esta, al mismo individuo traerá consecuencias; y que su pensamiento, su movimiento y su acción, a él mismo traerá consecuencias.

Esta es también una diferencia marcada del Ser que consciente está de que, como Ser, es individuo, y que, como «Yo Soy», es uno con el Todo.

Este Ser, de ninguna manera, criticará ninguna situación. Dejará que las cosas evolucionen como cada quién decide. En él, habrá la responsabilidad y la consciencia de hacerlo, cada día en amor.

¿Qué es el amor para el Ser, sino actuar creativamente, constructivamente, y disfrutar instante a instante de su creación?

Acerca de José Luis Villanueva

José Luis Villanueva
Nació en México el 16 de enero de 1960; gurú de profesión (como él decía alegremente después de su despertar espiritual en marzo de 1985). Los últimos siete años de su vida como humano los dedicó, por completo, a transmitir su enseñanza de Amor y expansión de consciencia a quienes la quisieran recibir así como a elevar la vibración del planeta. Durante todos esos años impartió gratuitamente varios cursos: “Ámate a ti mismo” y “Pensamiento Creativo” y “Ser Consciente Creativo”, además de dar diario meditaciones, pláticas, conferencias a enormes grupos de personas tanto en México como en Estados Unidos. Realizó varios viajes por casi todo el mundo compartiendo su vibración de Amor a todos los lugares que visitó. José Luis dejó su cuerpo el 27 de junio 1992 para estallar en miles y miles de partículas de LUZ que hoy brillan a través de cientos de seres humanos y no humanos. Si cierras los ojos, respiras a manera de suspiro y abres tu corazón, podrás conectar con su energía y sentirás vibrar el Amor más puro y alto... eres tú mismo.