El placer: la fuerza sanadora de la naturaleza

Por Krista Kujat

 

Entiendo que muchas de nosotras tenemos ideas diferentes sobre lo que es el placer, pero, para mí, el placer es la habilidad de sentir amor en cada célula de mi cuerpo.

Cuando sentimos placer en nuestros cuerpos, se nos recuerda, a un nivel visceral, que somos merecedoras de amor.

 

El placer no tiene condiciones, no nos dice que tenemos que ser solteras para poder sentirnos lo suficientemente libres como para aceptar su lujuria. El placer tampoco dicta que debemos estar en una relación para ser merecedoras de su amor. El placer no nos dice que debemos vernos o actuar de cierta manera para ser dignas de su gracia. El placer no nos juzga; aunque nosotras podamos tender a juzgarlo.

 

Darnos permiso de sentir placer es el catalizador que rompe con la antigua creencia de que debemos mantener los roles que se nos han inculcado, mientras que ocultamos u olvidamos nuestros seres sensuales y sexuales por miedo a ser castigadas, silenciadas, avergonzadas, violentadas, devaluadas, insultadas, etc.; lo más doloroso de todo es que también tememos que se nos vea como una cosa bonita y sexy, pero que nunca se nos vea por quien realmente somos.

 

Lo sabemos en lo más profundo de nuestro ser: nuestros cuerpos sensuales son la expresión física de la belleza y el amor en nuestro interior. Solo que olvidamos darnos permiso de acceder y explorar esas partes de nuestro ser.

 

La creencia de que nuestros cuerpos son un instrumento para cumplir el rol de la procreación o la maternidad, o de que nuestros cuerpos son recursos necesarios para obtener el amor que tanto anhelamos, son enseñanzas profundas que requieren más de un motto para poder vernos y sentirnos sexy para poder liberarnos de la carga de la represión.

 

Estas enseñanzas profundas requieren de un espacio seguro en donde poder ser honestas con nosotras mismas, para ver por dónde se ha escapado nuestra energía o dónde hemos ocultado nuestro poder por culpa de los roles que nuestra sociedad, religión, familia, o incluso nuestras parejas, han impuesto de manera inconsciente sobre nosotros.

 

Para descubrir estas huellas dañinas en nuestros cuerpos, debemos realmente respetarlos, verlos y escucharlos con compasión, y con la sensibilidad que todas sabemos y reconocemos como una parte de nuestro ser en cada una de nosotras. Así, la compasión colectiva permite una reconciliación y una solución al dolor por negarle a nuestros cuerpos el placer.

 

 

Reaprender cómo recibir placer en nuestros cuerpos es una noble causa, en especial cuando hemos sido silenciadas o cuando hemos estado operando bajo la idea de que tenemos que trabajar duro o dar lo “suficiente” para probarnos a nosotras mismas que lo merecemos.

 

Y digo que es una noble causa porque es alquimia. En otras palabras, el placer es una fuerza sanadora.

 

Al darnos permiso de ser merecedoras del placer, no solo sanamos la conexión con nuestro propio ser, sino que también nutrimos nuestra conexión con las otras mujeres.

 

¿No crees que ya es hora de que nos quitemos de encima el mensaje que se nos dio como jóvenes mujeres cuando nuestros padres querían que luciéramos bonitas para probar que valíamos algo, y cuando nuestras madres querían que sonriéramos, porque así le íbamos a caer bien a la gente?

 

Valemos más que nuestra identidad o nuestro rol, y somos más valiosas que nuestra cara bonita. Somos más merecedoras de satisfacción sexual de lo que los tabúes nos han hecho creer.

 

Necesitamos tiempo y espacio para liberarnos de las deficiencias de la sociedad a un nivel personal, lo que requiere la certeza de que no estamos locas o equivocadas y, mucho menos, solas. Requiere deshacernos de la pena por todas las veces que la sociedad nos hizo sentir como que había algo mal con nosotras, y eso requiere de iniciar nuestro poder personal de ser quienes somos: criaturas bellas y sensuales.

 

Al darnos permiso de ser quien realmente somos, nos liberamos del control bajo el que nacimos cuando nos enseñaron que el amor y el sexo iban acompañados de todo tipo de condiciones.

 

Puede que, una vez que hayas llegado a ese momento en el que te das cuenta de que has vivido la mayor parte de tu vida escondida, asustada, indefensa o avergonzada, te tome un poco de tiempo poder cambiar la forma en la que pensabas; pero el darte cuenta de esto te llevará a un lugar en donde sentirás hambre por un cambio, pues estarás lista para dejar ir a tu antigua identidad, que no te servía de nada… y esa hambre llegará acompañada de la disposición de ser más honesta, valiente, vulnerable y dispuesta a tomar riesgos.

 

 

Traducción por Anabel López Molina

 

Acerca de Krista Kujat

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Krista Kujat, fundadora de Permission Sessions. Como autora, conferencista y evangelista apasionada por los deseos, el placer y la sanación de las mujeres, Krista ofrece un profundo cambio de perspectiva sobre la sexualidad y la sensualidad, guiando a las mujeres para empoderarse a sí mismas con placer y para alcanzar su máxima expresión.