El Miedo al Compromiso es el Miedo a Brillar

¿Por qué nos mueve tanto la cuestión del “compromiso”? ¿Por qué será que tememos tanto a la “responsabilidad”? ¿Por qué queremos darle la vuelta a lo que parece ser un problema?

Existen un sinfín de fuerzas que limitan nuestra capacidad de disfrutar de una vida plena y entregada desde el corazón, es decir, desde la pasión y el compromiso, factores claves en el camino del conocimiento propio y la autorrealización. Pareciera que nos habita una especie de fuerzas del ego que nos encierran en una cantidad de ideas y creencias absurdas, todas ellas erróneas, acerca de lo que es la responsabilidad y el compromiso.

Creemos que ser espirituales y amorosos, significa fluir y dejar que la vida nos lleve a donde sea, cual hoja al viento, y no nos damos cuenta que con ello soltamos uno de los mayores dones con los que los humanos venimos a esta vida; me refiero a la infinita capacidad que tenemos de CO-CREAR.

Sin darnos cuenta, tomamos las ideas y las palabras a nuestro antojo, transformando su real significado y acomodándolas a favor del ego. Palabras como libertad, simplicidad, fluir, compasión, amor libre, confianza.

Creemos que un alma libre es aquella que vuela por doquier y sin rumbo, excepto el rumbo que marca la pulsión del instante, el estado de ánimo momentáneo. Creemos que “hacer lo que nos da la gana” es lo mismo a “ser quien soy”. Y así, sumergidos en mares y ríos de pensamientos que nos llevan a soltar nuestro propio poder, terminamos siendo presos de nuestras propias autolimitaciones, y fluctuamos, sin darnos cuenta, entre la rebeldía y su opuesto el sometimiento.

En los últimos años me abrazó, con toda su fuerza, una avalancha de emociones, a través de las cuales tuve que bucear literalmente para encontrar mi verdad, esa que late en lo profundo de mi corazón.

Uno de los monstruos con los que me topé fue mi adorada “Rebeldía”. La llamo así porque yo la consideraba como parte fundamental de mi “identidad”, de aquello que me “definía” como persona y, en el pozo oscuro de mi propia rebeldía, encontré a mi pequeña-gran alma atemorizada ante la vida, ante las responsabilidades, ante el compromiso, lo que llamamos “matrix”, lo “definido”, lo “estructurado”, porque en mi inconsciencia y en mi temor veía a un tirano dictador que podría encarcelar mi alma para siempre. Entonces me dediqué a darle la vuelta como fuera posible escudándome en lo que consideraba que era mi “espiritualidad”. Para no tener que enfrentarme al carcelero, decidí fluir con la vida, permitir que las cosas sucedieran; cuando en realidad, nada fluía y tampoco nada sucedía. Al entrar un poco más profundo en esta rebeldía descubrí a su opuesto que es, literalmente, el sometimiento.

La realidad era que me encontraba totalmente sometida a la Dictadura de mi Ego, sumergida en el temor a no poder, a no lograrlo, a no saber cómo, temor a los desafíos de la vida. Mejor (según yo) seguía en mi cómoda rutina en la playa, “permitiendo” que las cosas llegaran… pero… que llegaran ¿como de dónde ? Pues del cielo, así solitas…

Y de pronto, llegó una vocecita a mi interior y me preguntó –¿Recuerdas cuáles son tus sueños? ¿Recuerdas que tu alma tiene algunos anhelos y deseos? ¿Sí te acuerdas que los tienes verdad? Yo me quedé pensativa, la verdad no los recordaba. Hace tanto que no pensaba en ellos; es más, ni siquiera sabía que ahí estuvieran. Así que la vocecita me invitó a la tarea de ir adentro de mi corazón y recordar –Y ¿cómo haré eso? –pregunté. –Pues solo IMAGINA. Imagina la vida que te gustaría tener, imagina todo lo posible porque a través de tu imaginación se revelarán los deseos de tu alma, y el deseo, es la potencialidad del espíritu buscando manifestarse. No me refiero al deseo en sentido hedonista, ese que busca solo el placer. Me refiero al Deseo del alma, que va ligado al propósito de tu vida.

Hice mi tarea, ¿y ahora? ¿Cómo es que se manifestarán todos estos sueños? ¿Llegará un hada mágica a concederlos? Ya estaba yo lista y preparada con la espada del Ego desenvainada para contestar, “Ay no, pero qué difícil, cómo le voy a hacer, esto es imposible”.

De nuevo la vocecita me dijo –El hada mágica eres tú, no vendrá nadie a resolverlo, pero Dios te ha dado todas las herramientas para lograrlo, solo que no confías en ellas. Y, ¿cuáles son esas herramientas? Las más importantes son la CONFIANZA en ti y en la vida, en tu propio PODER de manifestación, tu gran corazón y la PASIÓN por la vida, entre muchas otras que irás descubriendo a lo largo del camino.

Y, bueno, yo pregunté de nuevo –Y ¿qué debo hacer?COMPROMETERTE –me contestó–. Y ahí las piernas me comenzaron a temblar, las manos a sudar… ¡Ay no!, esa palabra tan terrible que me va a encarcelar. Entonces, la vocecita me dijo –NO, fíjate bien, el compromiso no es quien te encarcela, nada ni nadie tiene ese poder porque tú, pequeña-gran almita ¡ERES LIBRE! mientras sigas teniendo ese miedo al compromiso y sigas alimentando al ego a través de la rebeldía, este seguirá SOMETIÉNDOTE para que no consigas hacer realidad tus sueños. Los sueños no se consiguen con la energía de la rebeldía, esta es una energía que se opone, que solo te muestra los obstáculos y la forma de evadirlos. Los sueños se consiguen enfrentando tus miedos, creyendo que es posible y reconectando, en tu corazón, la fuerza impulsora: PASIÓN, ENTREGA Y COMPROMISO. Y no tienes que luchar con nada ni nadie para que esto suceda, un simple movimiento en el alma: UN SÍ A LA VIDA.

Así, queridos lectores, voy integrando nuevas formas de pensamiento y acción a mi vida, comprendiendo, como dice Facundo Cabral, que “Dios te puso un ser humano a cargo, y eres tú mismo, a ti debes hacerte libre y feliz”; en la completa certeza de que “la libertad no es algo que conseguirás luchando, la libertad es un estado del ser”. Entonces me dispuse a abrazar una actitud heróica frente a mi propia vida, porque descubrí que se requiere de mucha valentía para comprometerse con la propia vida, pero también aprendí que la valentía se descubre a partir de conectar con tu propia cobardía y, en vez de darle la vuelta, mirarla de frente y a los ojos, abrazándola con compasión, pero recordando siempre que “el alma humana ha venido a brillar”.

Gracias por leerme, y no te pierdas el próximo artículo en donde compartiré contigo una carta de renuncia que me abrió las puertas al verdadero cambio que ya comenzaba a gestarse en mi interior.

Con amor

Claudia

 

Acerca de Claudia Sánchez Musi

Claudia Sánchez Musi
Profunda enamorada del Alma Humana, se gradúa en Piscología Clínica, complementando su preparación académica con una serie de herramientas para la sanación. Se especializa en psicoterapia corporal Integrativa, Psicoterapia Biodinámica Boyesen y Psicología Transpersonal. Desde hace 15 años a la fecha se dedica a la psicoterapia individual y grupal así como a la creación de diversos talleres y seminarios. Impartiendo en la actualidad el seminario “El lenguaje del Alma”. Creadora del Programa terapéutico la medicina del Adiós para acompañar a personas en su proceso de separación. En el camino Transpersonal encuentra la magia y la medicina de la tierra que la lleva a estudiar profundamente los diferentes estados de consciencia y las plantas ancestrales de poder cuyo uso aplicado a la psicoterapia ha dado resultados de transformación profunda y sanación en la psique y el alma humana. Especialista en el sistema homeopático-floral “Plantas ancestrales de poder del México antiguo”. Una de sus pasiones es la escritura, autora del libro Pacto de Amor: como construir una pareja saludable. Actualmente radica en san José del Cabo BCS, entre el mar y el desierto rodeada de magia e inspiración colaborando como columnista en diversas revistas y medios. También es mamá de dos hermosos Soles, curandera de almas, y corazones rotos, temazcalera, y amante de la Vida y de la Naturaleza.