El laberinto de la vida

Por Lucrecia Villanueva

Todos y cada uno de nosotros venimos al mundo a trabajar alguna lección que, como alma, nos hace falta comprender en su totalidad.

En mi trabajo como psicoterapeuta tengo el privilegio de acompañar a mis pacientes a observar ese tema, y también tengo la oportunidad de observar la forma en la que han elegido que la vida les proporcione las circunstancias específicas para aprender de  “nuestro problema”.

Cuando estamos inmersos en la experiencia, en “nuestro problema”, nos sentimos como si estuviéramos en un laberinto, caminamos hacia diferentes rumbos y nos encontramos perdidos, o sentimos que regresamos al mismo lugar, una y otra vez.

Hace tiempo tuve un sueño muy particular: estaba yo en un claro del bosque cerca de una gran montaña, y ahí estaba la entrada a una cueva. Yo llevaba una antorcha en la mano, y al adentrarme me encontraba en un largo pasillo, iluminado por otras antorchas cada cierto espacio. Al final del corredor, unos metros más abajo, se abría ante mí un gran laberinto, construido, al igual que toda la cueva, de tierra, o quizá de barro color marrón. Podía percibir la antigüedad del espacio. El ambiente se sentía cálido y húmedo. En el sueño, yo me veía dentro del laberinto, y al mismo tiempo fuera de él, pero, a diferencia de otras tantas veces, esta vez finalmente lo recorría ¡y lograba llegar al centro!  Ahí, en el centro, se encontraba una gran palanca que, cuando la moví, supe que el juego había terminado. Escuché, como en los video juegos,  “Game over”. ¡Había logrado resolver el acertijo!

Poco tiempo después, la situación que había sido mi “gran problema” durante mucho tiempo se solucionó, encontré una salida que antes no había visto.

Y es que la vida es así: el problema que queremos resolver se asemeja a un laberinto en el cual, con frecuencia, nos sentimos prisioneros. Buscamos hasta el cansancio la respuesta. Nos desesperamos, cansamos, gritamos que es una trampa, que no tiene solución; y de pronto, un buen día, vemos el camino que nos faltaba recorrer y, ¡el juego termina! La lección se ha terminado. Aprobamos el examen y el problema se soluciona o deja de tener poder sobre nosotros.

La vida es un acertijo. No desesperes, no claudiques, cualquier situación en la que te encuentres tiene solución.

Por Lucrecia Villanueva Struck

lucrevi@yahoo.com

Acerca de Lucrecia Villanueva

Lucrecia Villanueva
Psicóloga experta en Regresiones a vidas pasadas, con la convicción de que cada ser humano puede ser feliz y pleno en su vida. Por lo tanto, su ámbito de acción es acompañar  a los demás a descubrirse a través de psicoterapia, conferencias y cursos, para lograr el desarrollo de su potencial. Actualmente trabaja en Regresiones a Vidas pasadas; Psicoterapia individual y de Pareja; en el ITAM, AMETEP y es entrenadora certificada de Siete Semillas de Amor y de Abundancia.