El encuentro con el alma gemela

Por Lucrecia Villanueva

En el libro La vida de las almas, el Dr. Michael Newton describe cómo, antes de encarnar, cada uno de nosotros hacemos acuerdos con personas que estarán presentes en nuestra siguiente vida y cuya influencia será decisiva para nuestro desarrollo. Generalmente le pedimos a nuestras almas amigas, también llamadas “almas gemelas”, que nos acompañen para aprender alguna lección en particular. Cabe mencionar que, de acuerdo con el autor, no tenemos solamente un alma gemela, tenemos entre cinco y siete, y son nuestro grupo de almas más cercanas, con quienes regresamos posteriormente a reconsiderar cuánto aprendimos, qué oportunidades tomamos, qué hubiéramos podido hacer mejor…

Una vez que planeamos los temas o retos importantes a superar en la siguiente vida, acordamos encuentros con las personas que nos ayudarán a aprenderlos y elegimos un cuerpo para llevar a cabo nuestra siguiente prueba. Sin embargo, antes de encarnar y de que nuestros recuerdos sean borrados por completo, dejamos en la memoria algunas pistas: fugaces segundos de recuerdo que nos permitirán seguir el trayecto acordado, como señales en los caminos cuando creemos habernos perdido. Estos destellos de memoria nos recordarán cuál es el camino correcto en circunstancias específicas. Dichas señales pueden consistir en que nos llame mucho la atención el collar de cierta persona o la risa de alguien, aunado a un comentario en particular; es decir, son claves que hemos dejado en la memoria para seguir la ruta acordada que nos llevará a encuentros importantes o a relaciones que son imprescindibles.

Cuando coincidimos con alguna de estas personas, su presencia no puede pasar desapercibida. Con frecuencia sentimos que ya los conocíamos, percibimos una especial conexión; es como si simplemente pudiéramos retomar la conversación con un viejo amigo.

Otra característica es la sensación de tener una conexión telepática ya que, intuitivamente, sabes lo que le gusta o lo que le desagrada. Tienes una gran sabiduría con respecto a esa persona; y aunque el rostro sea diferente, la mirada no cambia, y ahí es fácil reconocerlo, pues los ojos son las ventanas del alma.

También, son relaciones que nos modifican, la simple presencia de esas personas en nuestra vida nos lleva a encuentros que transforman el alma. Los encuentros son irresistibles, sorpresivos, inesperados; definitivamente hay un antes y un después.

Cuando esto sucede, un pedazo de nuestra alma que antes había estado dormida se asoma para ver el mundo por primera vez y su mirada es diferente, inocente, quiere conocerlo todo, las cosas comunes se ven ahora mas brillantes, nos permite descubrir nuevos sabores, nuevas aventuras. Es como un niño pequeño conociendo el mundo, quiere saberlo todo, inundarse de la experiencia, zambullirse de lleno.

Con frecuencia, el ego quiere resistirse pues sabe que no habrá vuelta atrás, y si algo no le gusta es el cambio. Sin embargo, en estas ocasiones el ego no tiene argumentos suficientes, simplemente nos vemos en una vorágine ante la nueva experiencia. Nos confronta con las personas que creíamos ser: A mí antes esto no me gustaba; yo sería incapaz de… y resulta que sí te gusta, y que sí eres capaz de…

Son experiencias que nos transforman de pies a cabeza. Son torbellinos de sentimientos, emociones, sensaciones que te dejarán mal parado si acaso quieres regresar a donde estabas.

Una parte de ti desea con toda el alma seguir; el ego se rebela y dice: “No vayas por ahí es desconocido, puede ser peligroso”; pero, al mismo tiempo, es irresistible, delicioso, te llena de vida, te recuerda lo que eres capaz de expresar.

Encontrarnos con una de las llamadas “Almas Gemelas” puede ser así, el amor que se siente es tanto que nos lleva a descubrir nuevas facetas de nosotros, nos saca completamente de la zona de confort. Quienes nos conocen, de tiempo atrás, dirán que hemos perdido la razón, que eso no somos nosotros, y ciertamente así parece. Resulta que sí somos nosotros, pero renovados, con un pedazo más de alma ahora despierta.

Y el mundo nunca volverá a ser igual. Esos encuentros tienen la misión de llevarnos a nuevos retos, a un nuevo aprendizaje, frecuentemente nos confrontan con nuestras creencias, valores. Por lo tanto, el encuentro con un alma gemela, tan deseado, tan mitificado, puede ser magnífico y al mismo tiempo devastador.

Acerca de Lucrecia Villanueva

Lucrecia Villanueva
Psicóloga experta en Regresiones a vidas pasadas, con la convicción de que cada ser humano puede ser feliz y pleno en su vida. Por lo tanto, su ámbito de acción es acompañar  a los demás a descubrirse a través de psicoterapia, conferencias y cursos, para lograr el desarrollo de su potencial. Actualmente trabaja en Regresiones a Vidas pasadas; Psicoterapia individual y de Pareja; en el ITAM, AMETEP y es entrenadora certificada de Siete Semillas de Amor y de Abundancia.