El cuerpo y sus enfermedades

Por Alicia Velázquez B. y Ana de la Macorra

 

Las enfermedades responden a tu estado anímico y a tu serie de creencias, y se manifiestan en tu físico después de mucho tiempo de maltrato hacia ti mismo. Aunque los síntomas de la enfermedad sean, la mayoría de las veces, muy molestos, dolorosos y hasta amenazantes, en realidad, son una especie de guía que te indica que tu cuerpo te quiere decir algo.

Sabemos que esto puede sonar algo raro, “escuchar a mi cuerpo porque me habla… mmm…” Y ¡sí!, tu cuerpo se comunica contigo de muchas formas, solo hay que aprender a atenderlo. Al establecer una relación de intimidad con él, podrás comunicarte y escuchar lo que te dice. Ya hablamos acerca de la importancia de cuidarlo y amarlo; de la misma manera, para la enfermedad, lo ideal es acercarte más a él y “abrazando” tu enfermedad, saber qué significado tiene por lo que tu cuerpo te comunica. Si quieres, puedes usar tu imaginación y jugar a que la enfermedad se convierte en una persona y visualizas que te dice algo… Eso que proyectes en tu mente, préstale atención, porque seguramente recibirás información acerca de qué hacer o cómo poder regresar al equilibrio.

Cabe mencionar aquí que, además de tener un cuerpo físico, todos los seres humanos también cuentan con un cuerpo emocional (este lo conoces bien), un cuerpo mental (este también) y un cuerpo espiritual o astral (este lo conoces mucho menos), y cuando alguno de tus cuerpos pierde el equilibrio en sí mismo o entre todos, pasado algún tiempo, este desbalance se materializa, es decir, se manifiesta en tu cuerpo físico a través de síntomas diversos, pero todos y cada uno de ellos estarán directamente relacionados con el desequilibrio del resto de tus cuerpos. La energía que naturalmente fluye por todo el cuerpo se obstaculiza y se densifica paulatinamente. Así comienza a formarse un posible foco de enfermedad.

Claro que esto no sucede de la noche a la mañana, siempre hay tiempo suficiente para liberar alguna emoción acumulada y retomar el equilibrio antes de enfermarte.

Por lo general, esto se lleva a cabo de manera inconsciente, y solo cuando llegan los síntomas te puedes dar cuenta de la desarmonía en la que has estado inmerso.

Por ello decimos que hay que abrazar la enfermedad, ya que a través suyo te das cuenta, te vuelves consciente de algo que estaba en ti y que no habías resuelto ni liberado.

Extracto del capítulo 1 en DIOSOY-Libro

Por Alicia Velázquez B. y Ana de la Macorra

 

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