El cerebro, la mente, y los filtros mentales

Por Luis Montoya Birrueta

(1ª parte)

Antes que nada, resulta interesante diferenciar entre el Cerebro y la Mente, pues el primero es un órgano de nuestro cuerpo que, como todos sabemos, se aloja en la cabeza, protegido por el cráneo. Este órgano no llega al kilo y medio de peso, y es aproximadamente un 2% del peso del cuerpo humano; sin embargo, consume el 20% de la energía del organismo humano.

En el cerebro se llevan a cabo innumerables y constantes procesos que mantienen nuestro cuerpo activo y funcionando. Se encuentra muy cerca de cuatro sentidos de nuestro cuerpo; vista, olfato, gusto, oído. Asimismo, la información que reciben nuestros sentidos es procesada en el cerebro, lo que nos da las distintas opciones para que determinemos nuestro propio e individual concepto de realidad.

Esta realidad será tremendamente diferente entre cada una de las personas de este mundo, y esto responde a la capacidad disponible que tenga el cerebro para funcionar plenamente, o que quizá lo esté haciendo con algún daño, dando como resultado una percepción de realidad distinta, aunque totalmente válida.

Cuando el daño es muy profundo, la vida de esa persona se manifiesta en un estado inconsciente por decirlo de alguna manera, y llega el estado vegetativo, tal como lo hemos llamado.

Al mismo tiempo, también es posible que el cerebro tenga óptimas sus capacidades y funcionamiento, pero la información que llega por medio de los sentidos, puede estar alterada o nula. Esto quiere decir que, alguno o varios sentidos, pueden estar siendo afectados, sin poder recibir la información que les está llegando del exterior, no pudiendo enviarla al cerebro, por lo que este se queda sin nada o poco que procesar. Por ejemplo, una persona invidente, no tendrá el mismo concepto de realidad que tiene alguien que puede ver. Por otro lado, quizá una persona puede ver, pero su cerebro está afectado, y aunque sus ojos funcionen adecuadamente, el proceso que se haga en dicho cerebro está alterado, dando como resultado una realidad diferente.

Una característica del cerebro, generalmente desconocida, es su capacidad potencial para emitir y recibir frecuencias de energía, pudiendo conectarse con lo Absoluto. Es decir, el cerebro puede recibir todas las frecuencias de energía que existen en los Universos, tanto visibles como invisibles, pudiendo recibir información Absoluta.

Quizá te estés preguntando ahora, “Pero, ¿por qué no podemos hacerlo? La respuesta es, porque nosotros mismos bloqueamos constantemente esa capacidad potencial del cerebro.

Pondré un ejemplo: las radios en las que escuchamos música, programas, o lo que sea, son receptores y procesadores de frecuencias. Esto es que hay un emisor de frecuencias, que en este caso serían las radiodifusoras, y la radio es la que se pone en línea con esa frecuencia, se sintoniza con la frecuencia que está siendo emitida; entonces, la identifica y traduce en pulsos sonoros en el rango de nuestros oídos para que la podamos escuchar.

Como sabes, las radios tienen rangos limitados de frecuencias, que son lo que denominamos “estaciones de radio”, y cada vez que sintonizamos alguna, nos estamos alineando con las frecuencias emitidas por dicha “estación”, y entonces las podemos escuchar. Ahora, imagina que nuestra radio pudiera identificar innumerables frecuencias, y que hubiera también innumerables emisoras de radio, tendríamos una grandísima información disponible, y solo bastaría con irla sintonizando, pues nuestro cerebro tiene la capacidad potencial para sintonizar las Frecuencias Absolutas de los Universos, siendo necesario solamente que nos permitamos abrir cada vez más “estaciones de radio”.

¿Quién decide sintonizar o no? ¿Quién decide creer en esto o no? ¿Quién decide utilizar esta capacidad del Cerebro? La respuesta es, cada uno de nosotros.

Hasta este punto estamos hablando de un órgano fascinante, con capacidades todavía desconocidas por la mayoría, y que ha llevado a los científicos a estudiarlo una y otra vez, asombrándose cada vez más ante dicho órgano. Pero es imprescindible una energía que lo encienda y lo ponga a funcionar, así como al resto del cuerpo. Esta energía es una chispa de vida (espíritu), que lo pone en funcionamiento, pero que una vez que se libera esa energía, el cerebro queda inerte, llegando a ser comestible inclusive, tal cual sucede en los platos en los que se comen los sesos de algunos animales.

Pues es en este órgano, principalmente, en donde se genera La Mente. Lo hablaremos en la próxima vez.

Gracias por estar ahí.

Luis Montoya Birrueta

“Q-La Vida”

Segunda parte aquí

Acerca de Luis Montoya Birrueta

Luis Montoya Birrueta
Q-La vida! Después de algunos años de experimentar un verdadero infierno, totalmente desesperado y habiendo agotado las posibles soluciones que tenía a mi alcance, así como la gente que intentaba ayudarme, pedía ayuda intensamente desde mi soledad a quien me escuchara. Mis plegarias fueron atendidas y se manifestó el auxilio por medio de Seres que están en otras frecuencias vibratorias, entre ellos el maestro Jesús. Es un honor para mí ser un instrumento y poder compartir contigo los mensajes que he recibido. Gracias por estar ahí. Luis es terapeuta, escritor y pensador. Para contactarlo visita su página en facebook o escríbele a su correo: luismbirrueta@hotmail.com