El boicot interno como amenaza

Por Daniela Medina

El boicot es una especie de pensamiento que aparece dentro de nosotros generando un sentimiento de represión o parálisis frente a algo. Nos hace creer que no somos suficientes o capaces de llevar a cabo determinada tarea o actividad, a pesar de que tengamos evidencias de lo contrario; limitando así, nuestras conquistas o sueños.

A este tipo de amenaza inconsciente también le llaman el “Síndrome del impostor”. Este síndrome hace que la persona que lo padece, piense que todo lo que logra conquistar es debido a situaciones externas; quitándose el mérito a sí mismo y regalándoselo a la buena suerte. En realidad, lo que sucede es que esa persona sí se siente como un «impostor» de su propio éxito. Siente que no merece los aplausos o la aceptación de otros porque cree que su logro no fue genuino.

Imagina las veces que hemos tenido ganas de emprender algo, ya sea un negocio, o independizarnos, hacer peticiones a otros, etc., pero en el momento que tenemos que tomar una acción, nos visitan pensamientos de boicot como: «¿Quién te dio permiso para hacer eso?” o “¡Vas a hacer el ridículo. Nadie se va a interesar en lo que tienes que ofrecer!». Seguido de la creencia colectiva de que, si sucede algo bueno, significa entonces que algo malo va a pasar.

Preocuparnos por nuestros pensamientos no es el primer paso hacia sentirnos en paz. En cambio, sí podemos aprovechar estos pensamientos para hacerlos conscientes, y comprender que no representan, para nada, lo que deseamos obtener: estar en PAZ.

Salimos al mundo y muchos de nosotros proyectamos en él la creencia colectiva de que no somos suficientes o que no somos importantes. Abandonamos la infancia con esta creencia y la recreamos en nuestra vida como si fuera una orden hipnótica. Entramos a la adolescencia queriendo conquistar el mundo, y siendo exitosos en ciertas áreas, sintiendo que no encajamos en él, debido a lo que nuestra cultura define como «éxito». Crecemos sintiendo mucha angustia, debido a que creemos que «tenemos» que tener éxito en la vida, pero ¿cómo vamos a ser exitosos, si traemos un programa subconsciente de que no somos suficientes, o no somos merecedores? El síndrome del impostor está en «Play».

Otro punto a notar es que, si nos equivocamos, entonces pensamos que hay algo malo con nosotros, lo que nos genera vergüenza. Sentimos que vamos a quedar en ridículo frente a otros.

Al padecer este síndrome, lo que se genera es que no integramos en nosotros la satisfacción de haber logrado algo que era importante. No nos damos el valor y el mérito. Sentimos que lo que ofrecemos a otros no es suficiente, y esto va de la mano con querer ser perfeccionistas: tratando de exagerar la perfección para que no se note en nosotros esta «falla».

De esta manera, nuestra mente se vuelve un campo de batalla entre lo que el «Impostor» o ego quiere, y no logramos integrar en nosotros lo completo que ya somos. Nos negamos la expresión de nuestra propia belleza.

Te invito a enfocarte en observar tus líneas de pensamiento destructivas y temerosas, ya que estas no contribuyen a tu bienestar, felicidad, ni a tu salud, ni a la de otros. Con estos pensamientos estás afectando tu centro, tu Ser, que es el Amor.

Date la oportunidad de traspasar los pensamientos habituales del síndrome del impostor, escúchalos y sé consciente del disco rayado interno que se aparece. No le des la importancia, más bien, despídelos de tu vida. Agradéceles por darte la oportunidad de evolucionar a un estado de consciencia mucho más elevado, y desde ahí conéctate con tus pensamientos más profundos de perdón, comprensión, amor, gratitud y paz.

Namasté

 

Acerca de Daniela Medina

Daniela Medina
Soy una mujer apasionada de la vida, y principalmente amante de lo que es; lo que me ha llevado a aceptar e interpretar la vida de una manera muy sencilla y ser amable con ella y conmigo misma. Dedico mi servicio a Coaching ontológico y a pintar.