Ejercicio para liberar emociones y recuerdos dolorosos

Por Ana de la Macorra

Las relaciones son la principal causa o fuente de frustraciones y emociones acumuladas no gratas. ¡Uf! Ese es, creo yo, el talón de Aquiles de la humanidad. Hay alguno que otro humano que gusta de atormentarse por el poder y el dinero, y ese es su talón, pero generalizando, las relaciones de “amor”: familiares, de pareja y demás, son justo las que más nos llevan a vivir pasiones y a guardar resentimientos que solo enferman el alma y que, si lo vemos bien, nos mantienen atados a esa o esas personas que nos lastimaron, o elegimos lastimarnos a través de ellas.

Aquí les comparto un ejercicio que es muy efectivo para liberar todas esas emociones y recuerdos dolorosos o llenos de coraje que no nos permiten vivir bien, estar en paz o sentirnos plenos. Se recomienda que, si lo realizas, lo hagas hasta el final. No es nada recomendable empezarlo y dejarlo a la mitad, ya que de nada serviría. Así que si no estás completamente decidido/da y comprometido/da contigo mismo/a en tu proceso de liberación, mejor no pierdas tu tiempo y sigue infeliz. Porque empezar y no terminar es lo mismo que abrir un panal de avispas y no encontrar la manera de protegerte, te quedas expuesto a miles de aguijones.

El siguiente ejercicio me lo compartió Martín Villanueva, doctor en psicología y académico, escritor de varios libros, psicoterapeuta y creador de las visualizaciones psicoterapéuticas guiadas VPG, (mismas que puedes ver dándole un clic). Parece que él a su vez, lo escuchó de Teresa Robles, pionera y fundadora del Instituto Milton Erickson en México y, seguramente que ella, a su vez, lo escuchó de alguien más y cada quien le fue “poniendo de su cosecha” creando un ejercicio muy completo y eficaz. O sea ¡SÍ sirve!

Lo que quiero transmitir es que, a veces, la solución a toda la insatisfacción de la vida de tantos seres humanos, está al alcance de todos y además es algo totalmente gratuito. Como por ejemplo, las técnicas de respiración consciente que enseñan varias personas, entre ellas Alicia Velázquez Berumen o las prácticas de yoga en línea que imparte Karussa-Yoga, así como las prácticas de Zhin Neng Qi Gong de Benjamín Muñoz de Vuelo de Grulla; todas ellas te dan las herramientas para que tú y solo tú seas el o la única persona responsable de su bienestar y de vivir de acuerdo a lo mejor de ti.

Hay personas en tu vida con las cuales vives una relación muy intensa y de mucho atore. La persona puede que ya haya dejado este plano hace años y tú todavía sientes que se te revuelve el estómago al recordarla. Hay un enganche. O podrías estar en una relación de pareja en la que estás profundamente sin ganas, se han hecho daño, cuando discuten vuelven a enumerar todas las traiciones, mentiras, malas caras, desaires del primer día que se pelaron… hace años; o tuviste una relación en la que dejaste el hígado, los intestinos y el corazón, tu alma se secó y todavía le lloras; o la relación con tu papá fue tormentosísima, sufriste de varios tipos de abuso y creciste en un ambiente de opresión del cual apenas te has ido liberando; o tu primo, mayor que tú, gustaba de tener juegos sexuales a los que tú no estabas de acuerdo pero que por miedo permitiste; o naciste en un ambiente de violencia familiar espantosa y guardas rencores a tu madre que no te protegió, etc, etc… Podríamos escribir un libro más gordo que la Biblia mencionando todos los desencuentros y sufrimientos vividos en las relaciones humanas.

El caso es que es indispensable liberarse de todo ello y liberar a la o las personas que participaron en tu experiencia y de paso a ti. Así que ¡¡¡manos a la obra!!!

Aquí van las instrucciones

Material necesario:

 

  • Hojas de papel
  • Bolígrafo o lápiz
  • Cerillos o encendedor
  • Una olla de barro o metal
  • Una planta viva
  • 7 días
  • Un testigo

Procedimiento:

Vas a escribirle una carta a esa persona (mamá, papá, algún hermano o varios, parejas, novias, galanes, jefes, suegros, quien sea que le guardes resentimientos. OJO: un ejercicio por persona) y le vas a decir (escribir) TODO lo que siempre le has querido decir y mucho más; todo lo que has pensado decirle, gritarle, reclamarle, mentarle la madre, pedirle, recordarle, etc., pero que, por un lado, no te atreves, o por el otro, piensas que qué caso tiene llegar con una lista interminable de reclamos de cosas que sucedieron hace siglos (y, sí, realmente, no tiene caso y es mucho más recomendable que todo lo que guardas en ti lo liberes tú y solo tú).

Cabe señalar que este trabajo es individual y está dedicado exclusivamente para ti, de tal suerte que tú te liberes y puedas seguir adelante con tu vida de forma más ligera y brillante.

El lenguaje que utilizarás en lo que escribas será exactamente como lo quieras y necesites usar. No se trata de hablarle correcta y decentemente a la persona en tu carta, ni se trata de que te esmeres en hacer buena letra, ni que redactes bien, ni que la carta quede muy bonita; se trata de vomitar toda la basura que has traído cargando por tanto tiempo; por un evento, varios o por el maltrato de alguien, desencuentros y desatinos. El caso es que hay que sacarlo todo y plasmarlo sobre el papel.

Así que comenzarás a escribir tu carta como te salga, como lo sientas. Viertes sobre el papel, escribiendo a mano, absolutamente todo. La longitud será de exactamente el tamaño que tú así requieras, una hoja o mil… lo que sea necesario, eso utilizarás.

En la carta dirás todo lo que te duele, lo que te ha enojado por tanto tiempo, lo describes, lo dices, lo gritas (aunque sean gritos escritos). Te acuerdas de aquel día que ibas a salir de viaje y que bla bla bla … y aquel otro que bla bla bla… Y te odio por esto y por esto más, porque no se vale … bla bla bla… y yo que era tan buena persona y tú que te aprovechaste y bla bla bla… ¡Lo que sea que sientas, ESO!

Al terminar de vomitar en el papel, o sea cuando sientas que terminaste la carta, entonces escribirás lo siguiente: ojo, esto es obligatorio, en todas las cartas ¿eh?

Y, a partir de hoy, te libero y me libero de todo lo que cargaba y guardaba de resentimientos hacia ti. A partir de hoy renuncio a seguir cargando todo esto que me había hecho tanto daño. Hoy, me limpio, lo suelto todo.

Te doy las gracias por lo que a través de ti aprendí y porque con todo ello me hice más fuerte y con más sabiduría. Ahora soy libre y me siento en paz.

Te perdono por todo y, muy importante, me perdono a mí misma/mismo por haber permanecido tanto tiempo atado a tan bajas energías.

Hoy soy libre y me amo. Te bendigo y deseo paz en tu camino.

Gracias

Y la firmas.

Tienes que poner aquí tu nombre.

Guardas la carta. Bien guardada.

Segundo día:

Sacas la primera carta, la que escribiste ayer y la vas a copiar, corregida y aumentada, en una segunda carta.

La cosa es que irás leyendo lo escrito en la primera carta y si lo sientes igual, lo escribes igual. Si lo sientes diferente, entonces lo escribirás como lo sientes en ese segundo día de carta.

Ya no quieres decirle de algo que por alguna razón ya no te hace sentido, pues lo omites. ¡Ah! pero te acordaste de otro evento que en la primera carta no mencionaste, pues entonces lo escribes hoy, en la segunda carta.

El punto es que en la segunda carta hay que expresar las cosas de acuerdo a como te sientes en ese momento. Por eso es, la primera carta escrita en la segunda pero, “corregida y aumentada”.

Una vez que terminas de escribir la segunda carta, la guardas bien. Y tomas la primera carta y la quemas (en una olla o recipiente que aguante el fuego) completamente quemada para que las cenizas las coloques en la tierra de la plantita que hayas elegido.

Cuando estés mirando cómo el fuego va quemando el papel lleno de todas tus emociones y recuerdos puestos ahí, SABE, con todo tu ser, que el fuego también está TRANSMUTANDO tu sentir. Igual que se transforma el papel en cenizas, todo lo plasmado en el papel está siendo transformado por el fuego.

Mientras estés depositando las cenizas en la planta, respira profundo y date las gracias. Completaste una parte importante del ejercicio.

Tercer día:

Sacas tu carta #2 y la copias en una tercera carta, “corregida y aumentada”. Igual que con la primera carta, cuando termines de escribir la tercera, quemas la segunda y las cenizas las pones en la misma plantita. Con toda tu intención, recuerda que el fuego estará transformando tu sentir. Vívelo así. Agradécelo así.

Cuarto y quinto día:

 

Repites las mismas acciones que los primeros días y primeras cartas, lo único que ahora cambia es que la carta #5, pon atención, la cinco, una vez que la terminas de escribir, se la vas a leer en voz alta a alguna persona que sea de tu entera confianza. Esa persona será testigo del proceso de transformación que estás llevando a cabo.

Sexto día:

Copias la carta #5 en la carta #6, corregida y aumentada, y al terminarla quemas la 5ª y las cenizas las pones en la plantita.

Séptimo día:

Copias la carta #6 en la carta #7, corregida y aumentada, y al terminarla quemas la 6ª y las cenizas las pones en la plantita.

La carta #7, la tienes en tus manos. La lees. La sientes. Y decides qué quieres hacer con ella: si dársela a la persona a la que se la escribiste, si la guardas de recuerdo, si la guardas para leérsela a tus nietos o a lo mejor decides quemarla también. Eso lo decidirás una vez que la tengas en tus manos. Antes no es recomendable decidir qué hacer con ella porque primero hay que pasar y terminar el proceso de transformación y, ya luego, verás qué sientes, y con base en eso decidirás qué hacer con la carta #7 y última.

Recuerda que TODAS las cartas deben terminar con el mismo párrafo final.

Que te sea de mucho provecho y sobre todo de total liberación: En amor a ti siempre.

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com