Ego

Por José López Guido

 

El ego es el mecanismo egoísta empleado para obtener energía dañando la de otros. Tiene como raíz el impulso más poderoso sobre la faz del planeta, que es la causa de la perpetuación de la especie: el instinto de supervivencia, gracias al cual seguimos vivos. El problema comienza en el instante en que, para recibir nuestros satisfactores, dañamos a otros, ya que la Ley del Amor dice: tienes el compromiso, con todo en el universo, de amar en cualquier momento. Al fallar a este mandato impreso en cada átomo, nos hacemos acreedores a las deudas correspondientes.

 

Todos los seres humanos requerimos energía, atención, reconocimiento, cariño, aprobación. En la medida en que no cubramos estas necesidades, se formará nuestro vacío existencial.

 

Las personas con mayor vacío existencial tienen más necesidad de tomar la energía de otros y, para lograrlo, emplean varias maniobras, siempre con consecuencias negativas, pues tomar lo que no es de uno equivale a un robo, y en el robo siempre hay un afectado, por lo tanto, un responsable que debe pagar las consecuencias.

 

Cuando alguien emplea el ego, resulta un perjudicado, quien permanece resentido y espera que la justicia someta al victimario. Si no sucede lo que desea, él mismo espera pacientemente el momento adecuado para vengarse, ya que la venganza es dulce. Pero como lo que se envía regresa multiplicado, tanto victimario como víctima resultan dañados.

 

Empleamos el ego cuando censuramos, criticamos, invalidamos, no escuchamos, no atendemos, imponemos, negamos, no aceptamos, queremos modificar, exageramos, en síntesis, no damos amor. El ego es el instinto de sobrevivencia lleno de carencias y resentimientos. El instinto de sobrevivencia satisfecho es una virtud que beneficia a todos.

 

El control del ego es un acto de voluntad, producto de la madurez humana, que se manifiesta por el grado de progreso. En el momento en el que el instinto ha recibido lo que por ley le pertenece, entra en un estado de armonía llamado paz interna. Para tener el control del ego, antes hay que atravesar un proceso de maduración instintiva, que es nuestro crecimiento espiritual.

 

Estoy colmado del amor de mis semejantes. La gente reconoce mis capacidades. Hay gente que reza por mí. La gente se interesa por lo que tengo que decir. Mis seres queridos me aceptan como soy, ya que me esmero por se mejor cada día. No necesito dañar a nadie para sentirme superior a otro. No necesito demostrar que soy mejor que otros; solo doy lo mejor de mí mismo. Me permito escuchar con atención. La gente es como es; no deseo cambiar a nadie. Cada quien es responsable de sí mismo; no soy juez ni verdugo de la gente, solo de mí mismo. No deseo imponer mi razón a nadie, ya que cada cual posee su verdad. Le doy validez al punto de vista de otros, pues todos merecemos respeto. En otros tiempos tuve carencias afectivas, por ello necesitaba demostrar que era mejor que otros. He sanado mi interior, puedo comprender que todos somos uno. Si daño a alguien, me daño a mí mismo. Si doy validez a alguien, me la doy a mí mismo. En la forma en que trato a otros me trato a mí mismo. El amor que doy regresa multiplicado.

 

 

Fragmento del libro La magia del amor, pág. 132- 133.

Acerca de José López Guido

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José López Guido nació en la Ciudad de México. Investigador, discípulo de la Escuela Esénica, fundador del Centro de Estudios Metafísicos “Sir Arthur Conan Doyle”, autor de los libros El séptimo día y La magia del amor, ha desarrollado el modelo terapéutico de rápidos, efectivos y trascendentes resultados basado en la terapia de regresión y en el comportamiento de las leyes naturales, así como en las variadas corrientes de crecimiento, tanto orientales como occidentales, que van desde la aplicación de la energía de la kundalini o la meditación hasta la de los principios que rigen la alquimia, lo que comprende la psicología transpersonal. Actualmente radica en la Ciudad de México e imparte varios cursos de crecimiento personal estructurados por él mismo, como: Liberación interior, Crecimiento 1 y 2, Formación de terapeutas, instructores en relaciones humanas y desarrollo transpersonal, y Las sendas del Chamán.