Dudas

Una duda es la señal de advertencia que nos indica peligro en caso de tomar la decisión equivocada. Las dudas son la voz de la conciencia que indica cierto riesgo.

Nuestro ser interno, que es mucho más sensitivo, es capaz de percibir con anticipación cualquier incidente que pudiera amenazarnos directa o indirectamente. Su manera de darnos aviso es haciéndonos sentir miedo, y este se manifiesta desde el instante en que pretendemos tomar la resolución que creemos correcta. El hecho de sentir miedo indica que puede haber problemas en el entorno. Cuando nuestras percepciones están afinadas, es posible advertir cómo se intensifica el miedo cuando concentramos nuestra atención en la posible errónea decisión; en cambio, cuando nos concentramos en la mejor solución, se adquiere una sensación de bienestar.

Nuestra conciencia sabe en qué momento, mediante una determinación, podemos afectarnos o afectar a otros, ya que la conciencia es sabia por naturaleza, por lo que siempre pretende que en el resultado final haya beneficio para todos. Por ello decimos que la Ley del Amor está presente en todo y exige su cumplimiento. La mejor solución es la que beneficiaría a un mayor número de seres. La peor solución es la que perjudicaría a un mayor número de seres. Ante esto, no debemos olvidar que, con algunas decisiones, no solo dañamos a la especie humana, sino también dañamos a otras especies; por lo tanto, lo que beneficie a todos nos beneficiará en mayor grado.

Dudamos cuando nos hemos aislado; por ello solo percibimos lo que nos incumbe a nosotros mismos y no nos damos cuenta de que afectamos a otros; es por esta razón que, a veces, la conciencia se ve en la necesidad de ponernos una camisa de fuerza, para someternos y no permitir que dañemos a otros. El miedo, la enfermedad, la falta de resultados, las rupturas, son indicadores de que las decisiones que tomamos en algún momento han afectado y ahora se nos revierten.

Siempre que hay una duda hay que preguntarse, ¿a quién afecto si esto, lo otro o aquello? ¿Qué pasaría si no lo hiciera? ¿Cómo me sentiría si lo hiciera y cómo me sentiría si no lo hiciera? La conciencia es quien dictamina y ella misma es el verdugo. Si me siento mal con esa resolución, yo mismo, mediante la culpa, me dañaré. Si hago cosas de las que yo mismo me recrimine, terminaré dañándome para así no poder seguir dañando a otros.

Una duda es una oportunidad de analizar de qué manera se puede beneficiar al todo, ya que todos somos uno; si por nuestra decisión es posible beneficiar a alguien, nos beneficiaremos todos.

La duda es el foco de alerta que indica riesgo de dañar a alguien. Si daño con mi determinación, me estoy colocando yo mismo en la guillotina; mi cabeza va a rodar y yo soy el que estaré accionando el mecanismo.

Me permito saber qué es lo que me produce esta duda. Me permito saber en qué momento surgió. ¿A quién afecto si lo hago? ¿A quién beneficio si no lo hago? ¿Con qué decisión resultan más seres beneficiados y perjudicados?

El mayor amor es el que abarca a un mayor número de seres. El mayor amor contiene más sabiduría. El menos amor es el que se circunscribe únicamente a sí mismo, y es un amor ciego e ignorante, que finalmente se queda vacío, porque el que nada da, a nada tiene derecho y nada recibe. El amor mayor de todos es el que conocemos como amor universal; es el que comprende todo el universo. Gracias a ese amor solidario, grandes espíritus dotados de capacidades de amarnos, a pesar de nuestras imperfecciones, vienen a este planeta carente de amor; y gracias a ellos, se eleva el progreso en nuestro planeta.

Acerca de José López Guido

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José López Guido nació en la Ciudad de México. Investigador, discípulo de la Escuela Esénica, fundador del Centro de Estudios Metafísicos “Sir Arthur Conan Doyle”, autor de los libros El séptimo día y La magia del amor, ha desarrollado el modelo terapéutico de rápidos, efectivos y trascendentes resultados basado en la terapia de regresión y en el comportamiento de las leyes naturales, así como en las variadas corrientes de crecimiento, tanto orientales como occidentales, que van desde la aplicación de la energía de la kundalini o la meditación hasta la de los principios que rigen la alquimia, lo que comprende la psicología transpersonal. Actualmente radica en la Ciudad de México e imparte varios cursos de crecimiento personal estructurados por él mismo, como: Liberación interior, Crecimiento 1 y 2, Formación de terapeutas, instructores en relaciones humanas y desarrollo transpersonal, y Las sendas del Chamán.