Dos mundos dentro de mí

Por Daniela Medina

 

La intención principal, como seres en esta experiencia humana, es ser felices. A pesar de tantas investigaciones y estudios acerca de este tema, muy pocas personas lo han conseguido. Lo paradójico es que, cuando lo logran, no te lo saben explicar. Tenemos un concepto o idea mental acerca de lo que es la felicidad, basado en la perspectiva humana, para descubrir al final que, la forma como hemos abordado la felicidad, no ha tenido el éxito que esperábamos. Entonces, ¿por qué nos empeñamos en seguir buscando la felicidad de la misma manera sin dar ningún resultado diferente?

 

Los seres humanos hemos estado viviendo nuestra vida basada en acuerdos que «alguien», alguna vez, determinó que era la manera en la que debería comportarse un ser humano, a partir de creencias morales y sociales; limitando así, nuestra experiencia.

 

Los seres humanos nos manipulamos los unos a los otros, sin darnos cuenta hasta qué punto mendigamos nuestra felicidad por un poco de amor o aprobación. Cuando nos encontramos en ese punto, sencillamente no somos felices. Cuando no somos felices, entonces nos convertimos en personas 100% manipulables. Desde aquí será muy fácil caer en los estímulos del exterior, donde la sociedad, la publicidad, la televisión o la vecina nos ofrecerán o venderán cualquier motivo o producto para “ser feliz», anestesiándonos al momento presente. Dejamos de ser honestos con nosotros, y entregamos nuestro poder al exterior, esperando que la magia venga desde afuera.

 

Hay un espacio interno dentro de nosotros que es genuino y verdadero. Ese espacio SÍ es feliz. Se llama el Ser. Es un espacio profundo que va más allá de nuestra personalidad, cultura, o de nuestra forma de ver la vida. Un espacio donde sé que Yo existo. Desde este lugar nos permitimos hacernos responsables de nuestra felicidad.

 

Nosotros somos los creadores de nuestros pensamientos. Y tenemos dos “pensadores” dentro de nosotros: El ego y el Ser.

 

Aquí me gustaría hacer una pausa, para ver la diferencia que normalmente pasamos por alto. Se trata de lo siguiente: cuando creemos que por pensar un pensamiento, ese pensamiento ya nos pertenece. Cuando caemos en la trampa de CREER que son verdad; y, en ese microsegundo en que los creemos verdad, se cambian los papeles y entonces ellos NOS piensan y nos mandan a nosotros. Hipnotizados ante la creencia de ese pensamiento egoico, reaccionamos bajo la influencia de esa orden, trayendo como consecuencia resultados pobres a nuestra vida.

 

Nosotros creamos o fabricamos. Creamos pensamientos desde el Ser, o fabricamos pensamientos desde el ego. La belleza radica en que siempre tendremos la elección de creer si son verdad o no; darles vida o no.

 

La gran mayoría de los pensamientos nos dan la sensación de que aparecen en nuestra cabeza, como si nosotros no tuviéramos nada que ver con ellos, pero en realidad tenemos que ver todo con ellos, y debemos hacernos responsables de su fabricación.

 

Una manera de hacernos responsables de ellos es darnos cuenta de cómo estamos pensando la vida, ya que la forma como la veamos, será un reflejo de nuestro estado mental.

 

Para muchos humanos, EXISTIR no es motivo de felicidad. Creemos que el motivo de felicidad no está en la vida, sino en la FORMA como ocurre nuestra vida. Muchos de nosotros estamos hipnotizados porque hemos permitido que nuestra mente egoica sea la que dicta nuestra realidad, y no nuestro espíritu. Para cuando nuestra mente terminó de procesar, sacar conclusiones, juicios, análisis, de todo lo que estaba pasando, ya nos perdimos del momento presente. Lo único a lo que el cerebro está atendiendo, todo el tiempo, es a ver de qué forma nos podemos escapar de los peligros, con la única intención de que no nos muramos.

 

Estamos permitiendo ser guiados por un mecanismo de pensamiento que no responde y no es compatible a nuestra esencia o espíritu. El cerebro no procesa las ideas de la misma forma, que nuestro Ser procesa las ideas.

 

Alcanzaremos nuestra libertad cuando dejemos a nuestro cerebro hacer su trabajo, que es procesar información para que no muramos. Y así, aprovechar ese tiempo para indagar en nosotros, estando conscientes y presentes. Prestándole atención a las ideas que piensa nuestro Ser, las cuales no están enfocadas en la escasez, muerte, miedo o peligros, sino que están enfocadas en el amor y en el gozo de existir.

 

El cerebro inhala aire para no morir, el Ser inhala aire para saberse, descubrirse y darse.

 

Ser feliz es abrirse a ser honesto; es saber que detrás de nuestros pensamientos de miedo hay una experiencia de Presencia absoluta vinculada a toda la existencia, a todo el universo. No hay conflicto con nada por que nos sabemos Uno con Todo.

 

¿Estás dispuesto a asumir tu felicidad ahora?

 

Daniela Medina.

Acerca de Daniela Medina

Daniela Medina
Soy una mujer apasionada de la vida, y principalmente amante de lo que es; lo que me ha llevado a aceptar e interpretar la vida de una manera muy sencilla y ser amable con ella y conmigo misma. Dedico mi servicio a Coaching ontológico y a pintar.