Divertir

Por José López Guido

 

Es un área muy importante de la existencia, ya que, sin la diversión, no existiría el equilibrio en nuestras vidas.

La diversión es parte de las áreas fundamentales de nuestro entorno; las otras son la salud, la paz interna, la seguridad, el reconocimiento, el bienestar económico, las buenas relaciones, la autotrascendencia. Cuando todos estos factores se encuentran en armonía, todo está en armonía. Si uno de ellos se encuentra en desequilibrio, desequilibra todos los demás; y, por ello, es de vital importancia dedicar un tiempo cada día a divertirnos.

Mucha gente cree que la diversión es mala, comentan que es una pérdida de tiempo. Lo ideal sería que nuestro tiempo estuviera dividido de manera que pudiéramos dedicar a cada área lo que requiere: tiempo para trabajar, para crear, para convivir, para nosotros mismos y, por supuesto, para divertirnos. Pero aquí llegamos a un conflicto: ¿Qué es la diversión? La diversión es cualquier actividad que no perjudique a nadie y que produzca alegría, bienestar y regeneración; un deporte puede ser divertido, lo mismo el baile, la escultura, la pintura, la música, un museo, un lugar desconocido, los juegos mecánicos… en fin, solo hay que cerrar los ojos y enfocar nuestra mente en alguna dirección. Donde sintamos alegría y bienestar, ¡allí está el lugar¡ El siguiente paso es acudir ahí y recrearnos, y de ahí tomar el bienestar que tanto necesitamos. Mas, si no es posible asistir, con solo mantener la mente en ese lugar que nos reconforta y alegra, es suficiente.

El inconsciente no distinguen entre lo que es real y lo que es irreal. Para el inconsciente es exactamente lo mismo, y el resultado es el mismo. Esto es lo que algunos han llamado vacaciones mentales.

Después de las vacaciones nos sentimos bien porque hemos realizado actividades diferentes, y con ello hemos regenerado nuestra energía; lo mismo sucede si en realidad fuimos de vacaciones o simplemente ideamos ese bello lugar. El inconsciente nos aporta exactamente el mismo beneficio si acudimos a ese lugar que si lo hacemos en nuestra mente.

Una práctica sana es la de la meditación, la de la visualización o como le quieras llamar, pero el caso es lo mismo, y consiste en dedicar algunos momentos de cada día a la práctica de la relajación, para, en ese trance, proyectar en la pantalla de la imaginación las visiones que nos proveen de los elementos necesarios para con ellos obtener el estado deseado; por ejemplo, un mar en calma es ideal para obtener serenidad, un bosque frondoso con arroyos cristalinos despeja la mente, y es una excelente terapia para regenerar todos nuestros sistemas, o subirse a un juego mecánico es ideal para quemar todo el estrés. Donde colocamos la atención de la mente, obtenemos un resultado. Si te concentras en una fotografía referente a la guerra, tu frecuencia vibratoria cambiará, y lo más seguro es que experimentes miedo, ansiedad y otras emociones que te alteren; en cambio, si te concentras en una flor, el cielo, un atardecer, seguramente sentirás paz, tranquilidad y alegría. Donde pones tu atención, se abre un flujo de energía e interrelación. Por ello es muy importante el lugar donde ponemos nuestros pensamientos: un cartel inadecuado en el sitio incorrecto puede crear un rompimiento familiar; mientras que una foto o un objeto que no inspire bienestar puede crear conexiones energéticas que pueden desequilibrar el entorno.

Divertir es, entonces, colocar la mente y el cuerpo en el lugar y el tiempo donde podamos sentir que se regenera nuestra energía. Regenerar es retornar a nuestra esencia original, que es nuestro espíritu.

Encuentra la alegría, la paz y el bienestar, ya que allí habita Dios.

Cuando logramos poner la concentración en el lugar donde yace lo que deseamos, todo ello llega por añadidura.

José López Guido
Fragmento de su libro La magia del amor. Págs. 120 – 121.

Acerca de José López Guido

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José López Guido nació en la Ciudad de México. Investigador, discípulo de la Escuela Esénica, fundador del Centro de Estudios Metafísicos “Sir Arthur Conan Doyle”, autor de los libros El séptimo día y La magia del amor, ha desarrollado el modelo terapéutico de rápidos, efectivos y trascendentes resultados basado en la terapia de regresión y en el comportamiento de las leyes naturales, así como en las variadas corrientes de crecimiento, tanto orientales como occidentales, que van desde la aplicación de la energía de la kundalini o la meditación hasta la de los principios que rigen la alquimia, lo que comprende la psicología transpersonal. Actualmente radica en la Ciudad de México e imparte varios cursos de crecimiento personal estructurados por él mismo, como: Liberación interior, Crecimiento 1 y 2, Formación de terapeutas, instructores en relaciones humanas y desarrollo transpersonal, y Las sendas del Chamán.