Desear y querer

Por Daniela Medina

 

Una de las principales confusiones que podemos encontrar en nuestro lenguaje nos obliga a aprender a notar la diferencia que hay entre “desear” y “querer” algo. En ello radica, en gran parte, que vivamos en nuestra grandeza o en la pobreza.

 

Podemos desear, pero nunca querer. Ya que detrás de la palabra «quiero», está oculta “la necesidad”. Por lo tanto, al hacer las peticiones desde ahí, el Universo va a traer más necesidad porque va implícito que no lo tengo.

 

Esta es una afirmación que podría sonar muy radical, pero que, si nos detenemos un poco a observarla, podría cambiar radicalmente nuestra vida al hacer el uso correcto de ella, pues, como es bien sabido, en el mundo cuántico, el lenguaje es una herramienta de creación muy poderosa. El lenguaje es energía manifestada en vibraciones que crea la materia; es decir, crea nuestra realidad.

 

Cuando operamos desde el «querer», estamos comunicando al Universo, y a nosotros mismos, que hay algo que no tenemos: va implícita la necesidad; y entonces, operamos desde un estado de carencia, pero que al mismo tiempo estamos deseando obtener aquello que queremos. Por lo tanto, desde aquí, no logramos obtenerlo, por los distintos mensajes distorsionados que enviamos al Universo.

 

El objetivo no es sacar de nuestro vocabulario la palabra quiero, si no el estado emocional con el que salimos a tomar acción en función de esa palabra. La palabra en sí no tiene ningún significado más que el que nosotros le damos.

 

Es sumamente importante observar el sentimiento de necesidad con el que salimos a hacer peticiones al mundo. Porque en el momento que surge el deseo o petición, va implícito el juicio de que lo que estamos viendo afuera no está completo y de que falta algo. En cambio, en el deseo radica un auténtico desapego al resultado de aquello que se desea. Desde este espacio, nos salimos de la expectativa de cómo queremos que sucedan las cosas. De esta manera, dejamos de ser los estorbos en nuestra propia vida, y dejamos a la vida hacer su trabajo, confiando en que el resultado que sea, será el mejor y el perfecto para nosotros. Nos desapegamos de cómo será el resultado, pero seguimos tomando nuestras acciones alineándonos hacia nuestro objetivo o petición.

 

El deseo es el auténtico motor del cambio y hace que las cosas sucedan cuando no ponemos expectativas al resultado; paradójicamente es cuando obtenemos el éxito. Lo mejor que podemos hacer es entregar nuestras necesidades a aquel que sabe lo que es mejor para nosotros.

 

Cuando deseamos algo, sabemos que estamos activando una fuerza poderosa que está dentro de nosotros pero que no es nuestra.

Cuando deseamos, despertamos nuestro espíritu, nuestra creatividad y nuestro potencial al ver el mundo como un Todo integrado.

Cuando deseamos ya no queremos que se haga lo que nosotros queremos, si no, queremos que se haga Su voluntad, porque confiamos en que la voluntad de Dios, es la perfecta, y es la pieza que se necesitaba para encajar en el mapa completo del Universo, más allá de nuestra limitada visión de cómo deberían de ser las cosas en el mundo.

 

“¡Quiero y sufro!”, mejor… “¡Deseo y suelto!”.

 

Estamos enfrentándonos a esta decisión a cada momento. Unamos nuestras mentes a una manera de ver la vida mucho más holística e integrada para compartir nuestra consciencia amorosa. Soltémonos al lienzo blanco que representa este Universo y permitámonos ser mecidos en la certeza de que todo está bien, y es perfecto.

 

Si te interesa seguir indagando sobre este tema, o algún otro en particular contáctame.

 

Daniela Medina.

Coach ontológico del Proceso MMK de Alejandra Llamas.

Damego21@hotmail.com

Acerca de Daniela Camino

Daniela Camino
Tengo el honor de guiar cursos de meditación Arka Dhyana, en las que acompaño a las personas a vivir la aventura del autodescubrimiento (http://www.arkadhyana.net). Soy pionera en América Latina dando cursos de comunicación interespecies desde el nivel básico hasta el profesional, y ONLINE a personas en todos los países del mundo desde el año 2006. También comparto el nivel básico de Theta Healing haciendo énfasis en la comunicación y la sanación energética de animales de todas las especies. He tenido el honor de acompañar a humanos y animales en sesiones de comunicación interespecies desde el año 2003 en países como España, Estados Unidos, Francia, Alemania, México, Chile, Uruguay, Venezuela, Argentina, Costa Rica, Panamá, Perú y Colombia entre otros. La formación que he diseñado interespecies se basa en cinco cursos o niveles y mucha práctica y apoyo a refugios animales monitoreada, así como lecturas y cursos paralelos que fortalecen la formación. Considero que percibir con los sentidos psíquicos, si bien es fascinante y en sí mismo una gran apertura de la consciencia, no basta para dar un servicio armónico y efectivo a las familias y a sus animales. El trabajo personal del comunicador es una base muy importante, así como incorporar los saberes de ética profesional y cuidado adecuado para todos los involucrados, lo que se refleja en el diseño curricular de esta escuela.