Descubre el propósito de tus relaciones

Por Claudia Sánchez Musi

 

Ninguna persona que entra a nuestra vida lo hace por azar. Existe una sincronía perfecta en todas nuestras relaciones. Cada persona con la que nos relacionamos se encuentra en nuestra vida respondiendo a un propósito superior, y este tiene que ver con transitar y completar ciertas lecciones importantes para nuestra alma. Lecciones de vida que hemos venido a aprender en esta experiencia humana. Dichas relaciones pueden durar, ya sea un suspiro, una estación o bien para toda la vida. Cuando una relación termina es porque el propósito de esa relación ha concluido. El término de la relación con esa persona ha llegado a su fin para dar pie a nuevos aprendizajes, a nuevas experiencias.

 

La forma en la que estos aprendizajes suceden en las relaciones se asemeja a un espejo: miramos frente a nosotros, en el otro, una parte de nosotros mismos que tenemos que trabajar para trascender, y también proyectamos en el otro todo lo que no somos capaces de mirar en nosotros mismos. Es por eso que en ocasiones las relaciones pueden ser tan intensas y complejas, debido a que proyectamos en el otro emociones y situaciones que están aún sin resolver en nuestro interior, con la finalidad de ayudarnos a ver. A VERNOS, a mirarnos a nosotros mismos en el espejo del otro. Así, podemos sanar la relación con nosotros mismos a través de esa gran ayuda que nos brinda el otro.

 

Una vez yo tuve una relación en donde el componente principal y más doloroso era la indiferencia, esto me ayudó a darme cuenta de cuán indiferente era yo misma en mi relación conmigo; lo poco que me atendía o me importaba. Para mí, esta relación fue una llamada de atención gigante para mirar mis necesidades, mis anhelos y también para atenderme y trabajar en mi autoestima.

 

Otra relación la tuve con una persona incapaz de comprometerse con nada ni con nadie en la vida. Sin duda, una relación que me dolió, y me movió mucho; una relación en donde el aprendizaje fue que yo no me estaba comprometiendo con mi propia vida.

 

Y así, poco a poco, al poder mirarme a través del otro, he ido creciendo y trascendiendo todos los aspectos que mi alma necesita para crecer en el amor. Y me doy cuenta de que, cuando no he aprendido la lección, tendré otra oportunidad en la que la vida me volverá a mostrar un espejo similar para poder mirarme.

 

El secreto está en que, para descubrir el verdadero regalo que te trae el otro, es necesario dejar de culpar a los demás por nuestra desdicha, es, a final de cuentas, dejar de ver los “errores” de la otra persona para poder mirar el reflejo. Miro lo que odio, lo que no tolero, lo que me frustra, lo que me enfada, y entonces comienzo el trabajo interior y me cuestiono qué aspecto de mí mismo estoy proyectando en esta relación, cual ha sido o está siendo el aprendizaje.

 

Esta es una forma sana de despedirse y de transformar nuestras relaciones. Así que, te invito a escribir tus reflexiones. Qué propósito tuvo la relación con tu ex, con el padre o madre de tus hijos, además, por su puesto, de haber sido el hermoso canal a través del cual llegarán estos seres a tu mundo. En lo personal, si el ciclo de la relación ha terminado es importante hacer un inventario de todos los aspectos que te mueve, molesta, o bien, que no toleras para poder mirarte, atender lo que verdaderamente te está pidiendo tu interior atender y cesar la lucha eterna en la cual nos enganchamos y culpamos a los demás de todas nuestras desdichas. Este ejercicio te ayudará a descubrir el propósito de tu relación y te llevará sanar, para que, en tus relaciones futuras, no se repita el mismo patrón doloroso. También te llevará a responsabilizarte de tus propios sentimientos para retomar tu poder y transformarlos, recordando que no es el otro el culpable, sino que somos nosotros mismos quienes cedemos el poder en nuestras relaciones.

 

Por ahí dicen que “lo que te chocha te checa”, así que comencemos por ahí, te invito a realizar el siguiente ejercicio. Toma tu diario, o una hoja de papel y pluma, y escribe una lista de todo lo que no toleras en el otro, junto a cada característica observarás qué te dice en relación a ti mismo; en qué parte de tu ser se encuentra ese aspecto. Por ejemplo: “Me maltrata”, ahora cuestiónate, que parte de ti misma o de ti mismo se maltrata. A continuación, escribirás las partes que, si tienes conscientes, como, por ejemplo: “Esta relación me dio la oportunidad de ser mamá”, “En esta relación aprendí a luchar por lo que quiero”, “aprendí que tengo que comunicar mis sentimientos”, etc. Para finalizar este ejercicio, escribirás en una frase el propósito de dicha relación. Por ejemplo: “Mi relación con Tomás tuvo el propósito de enseñarme a respetarme a mí misma. Gracias Tomás por ayudarme a ver este aspecto en mi vida. Estoy lista para soltar la relación y trascender esta lección. De ahora en adelante me amo y me respeto, por lo tanto, mis relaciones a partir de hoy me muestran amor y respeto”.

 

El espejo de la relación está ahí para mostrarte tus heridas, como una oportunidad para sanarlas. Como te decía, hay relaciones que nos muestran el dolor que escondemos. Cuando trabajamos de manera consciente en dichos aspectos, es posible que aparezca una hermosa relación sin fecha de caducidad, es decir, cuyo propósito, aparte de traernos más lecciones y aprendizajes, sea el de acompañarnos. Así, al tener un compañero o compañera en el camino, seguiremos mirándonos, el amor te seguirá mostrando aquellos aspectos que sanar en tu interior, pero ahora desde una mirada mucho más compasiva, desde la aceptación y el amor incondicional.

 

Me despido como lo hacen los mayas, inlakech, que significa “yo soy tú, tú eres yo”. En esta frase se encierra toda la sabiduría del propósito de nuestras relaciones.

 

Con amor,

Claudia.

 

P.D. No te pierdas esta hermosa canción de una gran artista mexicana Luna Itzel, “Inlakech”

 

Acerca de Anabel López Molina

Anabel López Molina
Como escritora, traductora y editora, Anabel ha logrado fusionar su amor por las letras con su convicción de promover y defender los derechos animales. Su visión es promover una dieta vegana como una alternativa más saludable y económica, y con beneficios tanto para el individuo como para la sociedad.