De co-dependientes a empoderados

  • Por Daniela Medina

Según el diccionario, la definición de la palabra “amor” en Occidente, se interpreta como un sentimiento relacionado con el afecto y el apego. El amor terrenal abarca una gran cantidad de sentimientos diferentes, como el amor romántico, pasional, familiar, devocional, o platónico. Uno de los grandes problemas de nuestra cultura es que nos han enseñado a vivir en la «cultura del apego», siendo esta la base del sufrimiento humano.

En este plano terrenal, el amor se ha ido distorsionando, y hemos olvidado su verdadera esencia. Lo hemos confundido con co-dependencia, necesidad, complacencia, la necesidad de ser necesitados o ser los rescatadores de otros. Hemos llenado nuestra mente de creencias y conceptos acerca del amor, sin saber realmente lo que significa a un nivel profundo.

En la vida existen dos sentimientos: el amor y el miedo. Siendo el miedo la cortina ilusoria llamada ego, mientras que el amor es la parte real de nosotros; es el reconocimiento de la completa unión con toda la vida. Una vez teniendo esta distinción clara, es mucho más fácil detectar de qué lado estás jugando. Solo haz una pausa. Observa dónde estás parado y analiza si existe en ti algún patrón de miedo, escasez, hábitos destructivos, o relaciones tóxicas. Si fuera así, tal vez es momento de replantear tu vida y darle un nuevo significado al amor.

Vivir desde el miedo, significa que no te estás tratando a ti, y a otros, amorosa y dignamente; estás tratando de mantener una estructura ilusoria que crees que es verdad porque así lo has aprendido. Vivir desde el miedo es vivir en la mediocridad. Al no darte cuenta de que dispones de todas las herramientas, de todo el valor y todo el poder, y al no hacer uso de ellas, porque al parecer estás más comprometido con el apego a tus miedos que con el amor, estás identificándote con tu historia. Esto muestra simplemente que hay áreas en la vida que necesitan ser volteadas a ver bajo la luz del amor y ternura, para crear una nueva realidad más alineada a tu verdadero Ser.

Hemos venido al mundo a recordar y reinstalar el amor en nosotros, y hasta que no DECIDAMOS hacerlo, seguiremos proyectando el mundo que queremos ver, siendo este tan real, tal como lo vemos mediante las interpretaciones que creamos. Una mente llena de amor infinito tiene el poder de crear posibilidades infinitas.

Una vez que hayas hecho el cambio de percepción, comenzarán a manifestarse los milagros en tu vida, y para ello, tendrás primero que aprender a amarte, para comenzar a extender tu amor a otros. Pero, primero, tendrás que dar amor, para así aprender lo que es. Recuerda que tenemos el poder de pensar de maneras que reflejen y atraigan todo el amor del mundo.

Para lograr un cambio radical puedes tomar en cuenta la responsabilidad y la calidad de tus pensamientos, ya que son ellos los que crean tu universo físico como las realidades de enfermedad y escasez o de abundancia y felicidad. Al alinearte con pensamientos de amor infinito hacia ti y los demás, llegarás a dominar los pensamientos inferiores del mundo.

Toma consciencia de no llegar a convertir el amor en un mercadeo, de caer en la creencia de que es necesario ayudar a alguien para que te quieran o acepten. Desde ahí, lo único que generarás será una gran deuda, de la cual terminarás pasando la factura a quien hayas ayudado «desinteresadamente», y terminarás amplificando tu frustración.

Eso no es amor, es interés, es amor condicional. El amor no se mendiga, porque al hacerlo lo único que obtendrás serán limosnas. Las necesidades surgen debido a que tú te privas a ti mismo, y has actuado según el orden que tú mismo has establecido. El amor no es un sentimiento, es una calidad energética de la más alta vibración. El amor es nuestro potencial, y emana de ti porque es tu esencia; solo se contagia y se recibe.

La única misión especial que has venido a cumplir es la de Ser; a recordar tu verdadera esencia, aquella en donde radica toda la abundancia y tu gran poder.

 

Acerca de Daniela Medina

Daniela Medina
Soy una mujer apasionada de la vida, y principalmente amante de lo que es; lo que me ha llevado a aceptar e interpretar la vida de una manera muy sencilla y ser amable con ella y conmigo misma. Dedico mi servicio a Coaching ontológico y a pintar.