Creyó que el problema estaba en lo que le pasaba

Por Bruno Díaz

Pero, un día después de una sesión, al estar de camino hacia su casa, le sucedió esto que me relata:

Iba caminando rumbo a mi auto y un suave viento me recordó lo que sucedió en la sesión.

Recordé cómo, detrás de la fría sonrisa de mi madre, esa que nunca voy a entender, estaban trenzadas, de una manera indistinguible para mí, mi miedo y mi amor. El recuerdo era muy duro; esa sonrisa, extraña, fría, distante, casi burlona, cuando yo la buscaba para que me viera y que me sintiera yo mirado… Siempre la buscaba yo para eso, pero ahí estaba esa sonrisa y no decía nada; casi siempre se iba, casi corriendo. Siempre creí que mi problema era ese dolor que yo sentía…

Pero detrás de esto que era una memoria aislada en algún lugar de mí, había una suavidad que hasta yo mismo tenía miedo de tocar. El día que te conté esta memoria en el consultorio y que me pediste que explorara lo que siento al respecto y que fuéramos hacia atrás y hacia delante de la imagen, pude recordar otro suceso: años después mi madre había sufrido de lo que llamaba “indicios” de parálisis facial. Siempre por la misma época del año, creo ahora que le sucedía cuando recordaba la partida de su madre y que también se había quedado sin empleo.

Poco a poco ambas memorias fueron acercándose; tanto hasta que se fundieron en una: ¡Esa dolorida época para mí, probablemente lo era mucho más para ella! Su sonrisa distante no era mueca, sino parte de su padecimiento. Y mi necesidad hacía que imaginara que era rechazo. Nada de esto fue consciente para mí, hasta hace unos meses.

Cuánto dolor, cuánta suavidad escondidas en el miedo y en la apariencia. Ella se iba por protegerme, yo no le decía nada por protegerla; acaso por miedo de lastimarla… Hoy miro esta escena con compasión… ¿Cuántas más habrá así?

Bruno Díaz

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com