Conócete a ti mismo y recuerda (Parte 2)

Por José Luis Villanueva

Click aquí para leer la Parte 1

«¿Quién eres? ¿Quién fuiste? El mismo siempre.
Y ante ti, hoy reconozco que en ti estoy, y tú en mí y en todo.
Porque él así se ha querido expresar.
Llena pues tu alma de Amor, y es suficiente».
JLV

¿Decías no amar? Parecía difícil hacerlo, y hoy amas. Y todo ello fue porque te atreviste, porque confiaste, porque creíste y porque así sentiste el impulso de tu espíritu en la carne. Nunca pudiste haber entendido cuánto Amor eras, porque lo habías olvidado dentro de ti. Sin embargo, hoy tu carne misma se admira -que en silencio ama más y abarca más y te asombras por ello- porque bendices en tu caminar, porque ahora estás lleno de ti, ahora tienes la paz. Quizá te ocupes en la forma en que vives, en tratar de mostrar distinta forma de vivir. Mas tú no dependes de ello, porque tu espíritu consciente está de que ello pasará y que tú continuarás.

¿Quién eres? Deberías ya de saberlo en este día: eres lo que Yo Soy, lo que todo Es. Y cómo te expreses, simplemente es el poder que en algo tiene que contenerse, que en algo tiene que conocerse. Eso eres. Día a día las ideas se van de tu mente. Los pensamientos son menos rápidos, tu acción es más controlada, tu Ser se hace ilimitado cada vez más.

Si tienes objetivos, a ellos te limitas; y si tu consciencia y tu atención está en todo, en todo estás. ¿Qué importa tener una carne cuando también eres espíritu y en este puedes disfrutar de tu propia naturaleza? ¿Qué importa el quehacer humano? Ellos lo eligieron, así como tú eliges hoy el tuyo. Espíritu, innombrable. Hoy, presente estás y consciente de nuevo de ser el hombre. Elección propia, creación propia y limitación momentánea, para saber qué es el Amor.

¿Ves que la carne no limita? ¿Ves que no hay imposibles? Y, ¿ves que nunca se olvida lo que se es?

¿Quién dice que ser humano es un castigo? ¿Quién cree que la Tierra es un infierno? ¿Quién ha pensado tal cosa? Aquél que apenas conoce el Amor y no se ha hecho fuerte en él.

¿Quién dice que se muere? Aquél que se olvida que su origen es eterno; aquél que se concibe tan solo en una forma; aquél, que se aferra a una idea y cree que eso es. Mas ¿cómo puede morir la totalidad? ¿Cómo puede terminar lo infinito? ¿Cómo puede agotarse lo insustento?

Aquél que ha llegado a sí mismo, ha llegado a la plenitud. Ha llegado, como dicen los humanos, “a la cima de la montaña», desde donde todo se contempla, desde donde todo se percibe, desde donde se ve venir aquello nuevo y distinto, y alejarse de lo antiguo y obsoleto. Escalar fue un placer. El premio y la recompensa es haber llegado.

El tamaño de tu forma, las características, no te hacen distinto. En esencia, no hay diferencia. Te has unido a la gran consciencia. Y, ¿ves cómo no existen fórmulas? Y, ¿ves cómo solo hay un camino? El Amor.

Tu actitud aquí se queda y aquí quedará por siempre. Tu tener, aquí pertenece. de la misma manera; mas cuando todo eso dejas, te fundes a la esencia que eres y nada puede limitarte ni detenerte.

Has entendido que, para llegar al Padre, hay que llegar con las manos vacías. Sin vestiduras, sin pensamientos que te limiten. Solo tienes que dejar todo, y, si su voluntad es que en el Todo te sostengas, a este volverás, siendo uno con él para nunca jamás separarte, para nunca más distraer tu atención, para nunca más ser confundido, para nunca más estar solo, para nunca más tener miedo, para nunca más tener agobio, para nunca más dudar.

Deja pues atrás las actitudes. Ya no trates de merecer lo que tienes ni de mostrar a través de tu forma quién eres, porque la forma es tan solo un destello de tu espíritu. La luz mayor, del otro lado del infinito está.

Siéntete ya pleno, siéntete en paz y reconoce en ti mismo todo lo que tienes. Tómalo y déjalo. Regocíjate en ello y libérate de ello para regocijarte en aquello que viene a tu vida. Y enseña a aquellos, que contigo comparten hoy lo mismo que tú experimentas, para que nunca monotonía en el Ser exista; para que nunca agobio y cansancio; para que nunca hastío; para que se conciba en verdad, la abundancia y la opulencia, que del Padre viene y que en todo se muestra.

José Luis Villanueva

Click aquí para seguir leyendo la Parte 3 de este hermoso mensaje

Acerca de José Luis Villanueva

José Luis Villanueva
Nació en México el 16 de enero de 1960; gurú de profesión (como él decía alegremente después de su despertar espiritual en marzo de 1985). Los últimos siete años de su vida como humano los dedicó, por completo, a transmitir su enseñanza de Amor y expansión de consciencia a quienes la quisieran recibir así como a elevar la vibración del planeta. Durante todos esos años impartió gratuitamente varios cursos: “Ámate a ti mismo” y “Pensamiento Creativo” y “Ser Consciente Creativo”, además de dar diario meditaciones, pláticas, conferencias a enormes grupos de personas tanto en México como en Estados Unidos. Realizó varios viajes por casi todo el mundo compartiendo su vibración de Amor a todos los lugares que visitó. José Luis dejó su cuerpo el 27 de junio 1992 para estallar en miles y miles de partículas de LUZ que hoy brillan a través de cientos de seres humanos y no humanos. Si cierras los ojos, respiras a manera de suspiro y abres tu corazón, podrás conectar con su energía y sentirás vibrar el Amor más puro y alto... eres tú mismo.