Confesiones de un camaleón moderno

Por Alex Slucki

Si la vida es un poema…

¿en cuántas metáforas nos podemos convertir?

Cuando pienso en el milagro de las metamorfosis que viven especies como la mariposa, no puedo sino pensar que ser parte de la naturaleza es un privilegio total. La organización invisible, inmanente, sensible y sabia de la vida continúa siendo, por fortuna, un misterio insondable. Franquear las barreras impuestas por la inmensidad es una tarea por demás imposible y eso nos brinda el lujo de seguirnos preguntando por el significado de nuestra propia existencia.

Yo he cuestionado mi propia dinámica un millón de veces y continúo preguntándome a diario cómo es que ciertas cosas que me parecían indispensables terminaron en el abandono. Es cierto, al menos en mi caso, que los intereses cambian; mudamos de piel o bien, como el camaleón, nos adaptamos a nuevas y sorprendentes circunstancias. Siempre me hizo ruido la idea de aferrarme a algo que garantizara una falsa permanencia. El color de mis sueños cambia, aquello que me repito “debería” estar haciendo porque alguna vez lo hice… simplemente ya no me apasiona.

Durante años, el tren de mi lectura fue veloz y apasionado; hoy, lamentablemente, mi ritmo ha decaído considerablemente. Amaba ser delfín en cualquier alberca hasta que, en el año 2005, contraje una bronquitis que, de algún modo inexplicable, disolvió mi profunda atracción por el agua. Llegué a recibir un nombramiento como “revelación masculina” en la danza en una competencia escolar. Sin embargo, ahora bailo con poca frecuencia y sin nadie en frente y no he participado en una sola coreografía durante años. Estudié teatro y juré que mi vida estaría dedicada a los escenarios; luego llegaron los ángeles, los arcángeles, los maestros ascendidos y emprendimos un recorrido que continúa hasta la fecha, sin embargo la frecuencia de mis sesiones va aminorando con el tiempo. La última sorpresa es la llegada de los números, las finanzas, los negocios por internet, las criptomonedas que son el futuro de los pagos, las tecnologías de vanguardia y me pregunto si debería o no cambiar de rumbo… una cierta fascinación que jamás pensé existiera (claro, detesté los números la mayor parte de mi vida), ha anidado en mi interior. ¿Y mi amor por el arte, por el agua, mis caminatas en la naturaleza, la frecuencia de mis viajes… dónde quedan? Presiento que volverán como un oleaje a complementarme cuando el tiempo lo dicte y sea apropiado reabrir esos canales sensibles de todo lo vivido.

Sin embargo, por ahora, es suficiente reconocerlo: cambiamos, maduramos, somos los mismos y a la vez distintos. Aceptarlo es un primer paso hacia la confianza de que no tenemos límites y sabe el cielo qué otras versiones de nosotros mismos llegaremos a experimentar durante este recorrido.

¿Será que la mariposa olvida el aspecto de ella que fue oruga, capullo, crisálida? ¿Es posible acaso que se pregunte, mientras vuela y danza, qué habrá ocurrido con aquella que fue cuando devoraba sus verdes manjares? Lo confieso: dudo que una vida entera nos sea suficiente para explorar todas las versiones de nuestro auténtico potencial… pero no es razón para dejar de intentarlo cuando la oportunidad se presente de manera natural.

Alex Slucki

Acerca de Alex Slucki

Avatar
Mi pasión es trabajar con los Arcángeles y Maestros Ascendidos de quienes he aprendido la mayor parte de lo que sé. A lo largo de 20 años sus enseñanzas se han convertido en todo un sistema para el desarrollo Integral del ser humano, abarcando todos los temas universales que comprenden una vida en la Tierra y también en conexión con el Cosmos. Busco a través de mis técnicas elevar la consciencia del Ser, incrementar la vibración de amor, luz, prosperidad y bienestar de nuestra propia frecuencia y del planeta y lograr la Interconectividad de todos los seres con las otras dimensiones. Los Mensajes de los Arcángeles y los Maestros Ascendidos son la base para lograr un continuo crecimiento y, ya sea de forma paulatina o espontánea, experimentar nuestro máximo potencial y también nuestra iluminación. Al lado de Jorge Medina Velten, hemos fundado el proyecto Cielo-Tierra mediante el cual ofrecemos salud integral de cuerpo, mente, emociones y alma. Jorge me complementa dando masajes para que la energía que se mueve en las sesiones quede bien integrada y aterrizada. Hemos realizado este trabajo juntos por cerca de 13 años y en varios países como: México, EU, Canadá, España, Guatemala y Holanda.