Cómplices en el camino: juntos y completos

Por Nina Ortega

Todas las parejas nos atoramos en algún momento (¡o en muchos!) de nuestra relación. A veces sucede todos los días, a veces solo por temporadas. Por esta razón, hoy quiero contarles un poco acerca del Modelo Exceptional Marriage, al que nosotros llamaremos, de ahora en adelante, “Juntos y Completos”, ya que nos explica el porqué.

Al principio de una relación todo es mariposas en el estómago, todos nos enamoramos y vemos la vida color de rosa, y al otro u otra como a nuestra alma gemela; vemos nuestras coincidencias como un mensaje que nos envía el Universo, señalando a la “persona correcta” y ¡todo parece perfecto!

Pero, ¿por qué será que esto no se puede mantener siempre? ¿Por qué, a las semanas o meses, (algunos suertudos podrían presumir de años) esto desaparece? La cotidianeidad se vuelve en pleitos, reclamos (abiertos o rumiados entre dientes), con algunos episodios de cercanía y otros muchos de soledad, decepción, desilusión, frustración, pérdida de la atracción, etc. Todo esto que sabemos bien, la mayoría de las veces, lleva al divorcio o solamente a una distancia enorme entre dos personas viviendo bajo el mismo techo.

Así que, insistimos en preguntar: ¿Por qué será que la armonía no puede durar para siempre? ¿Por qué tratar que la armonía dure para siempre, pareciera ser una empresa destinada al fracaso?

La respuesta es sencilla: cualquier pareja está constituida por dos individuos diferentes, pensamientos diferentes, historias diferentes, heridas y dolores diferentes, a menudo sexos diferentes, formas de ver el mundo diferente. ¡¿Por qué no iba a haber conflicto?!

Al principio de una relación, nuestras diferencias nos entusiasman y, muchas veces, lo que más nos gustaba del otro/otra es después lo que termina por molestarnos. Decimos: “Qué rico que es tan sociable”; y años después: “¡¿Qué le va a pasar si un fin de semana no salimos?!”. Y así, podríamos dar tantos ejemplos.

La mayor parte de nosotros empieza a tratar de contener lo que le molesta del otro, trata de adaptarse, de “ser comprensivo”, “maduro”; no obstante, la verdad es que nos aterra tener conflictos con esa persona que amamos y necesitamos; pero, al guardarnos, vamos perdiendo parte de lo que somos, de nuestra individualidad, de nuestra esencia, de nuestra verdad, de nuestra energía. Y esto, a la larga, tiene un costo muy alto: a veces le echamos en cara al otro lo que “hicimos” por él o por ella cuando, en realidad, nadie nos lo pidió, y ni siquiera era lo que el otro necesitaba.

Hay tantas falsas creencias, tantos mitos de “cómo vivir en pareja”. El mundo nos bombardea con frases como: “Para vivir en pareja hay que aprender a ceder”, “El que se enoja pierde”, “Hay que ser tolerantes”, etc. Hay incluso quienes están orgullosos al decir “Nosotros nunca nos peleamos”, y la única forma para que esto suceda es guardándonos, conteniéndonos, callándonos.

Guardar lo que somos, nuestra verdad, nuestra energía, es un poco como morirnos. Guardar lo que somos, tratar de cambiar en función de lo que nosotros creemos que el otro necesita, no es el camino para ser feliz.

Y es por eso que nuestra sabia naturaleza llega a un momento en el que dice “¡No más!” y aparece el conflicto (¡bendito conflicto!), reventamos, y la parte que no ha sido expresada, ¡sale!, aunque no siempre de la mejor manera.

Continuaremos en el siguiente artículo aquí en DIOSOY.com explorando el tema: “Aprender a quedarnos en el conflicto”.

Hasta pronto

Acerca de Nina Ortega

Nina Ortega
Psicoterapeuta Individual y de Pareja desde 1998. Terminé la especialidad de Psicoterapia Corporal Individual en 2011 e hice un Posgrado en 2012 en: Corpore (Core Energetics México). Más adelante, cursé la Especialidad en Grupos de Radical Aliveness en 2013 (Corpore con Ann Bradney la directora de Core Energetics en California). También tomé junto con mi marido, Miguel Bracho, la especialidad de Exceptional Marriage Mentoring, que es un trabajo de Parejas, con el enfoque PsicoCorporal en 2014. Dirijo “Experiencia en Grupos” desde 2013, además doy consultas individuales y de pareja (que son en coliderazgo con Miguel Bracho). Mi búsqueda se ha enfocado en aquello que me aporte herramientas para el autoconocimiento y la búsqueda de consciencia. Recorriendo el camino primero, para luego poder acompañar a otros en él. Mi Práctica Profesional (desde 1991) como Astróloga Evolutiva en consulta de Terapia individual y de pareja, NO es una práctica predictiva, se centra en el autoconocimiento y exploración de los patrones que atoran a un individuo en su crecimiento. El principal objetivo es despertar consciencia.