¡Cómo duele decir adiós!

Por Claudia Sánchez Musi

No logro recordar cuántas veces he tenido que decir adiós. Cada vez es como la primera y siempre duele.

Por más que intento convencerme de lo bueno que es desarrollar una actitud de desapego y aprender a soltar, cuando menos sin tanto drama, me da tristeza. Con cada adiós duele el corazón. Me encantaría encontrar la fórmula mágica – alquímica para no tener que despedirnos jamás de aquellos a quienes amamos.

Más allá de mi humanidad, el alma sabe de la trampa de la separación: una ilusión que nos mete en el torbellino de heridas sin sanar, de despedidas sin procesar que nos enfrentan con nuestros propios miedos, en especial con el miedo a morir, morir en la memoria del otrom morir en el olvido, y, que eso que consideramos un tesoro, muera en nosotros. Reconociendo la finitud.

También reconozco en cada adiós la presencia de la sombra, pues después de una despedida, aparecen todos los sentimientos de posesividad, el berrinche, la rebeldía, la negación, la lucha con la realidad, la necesidad de control. Todo cede reconociendo el dolor.

Pero, ¿será posible decir Adiós de una forma sana? ¿Soltar en la confianza, en el agradecimiento por lo compartido, sin reclamos, ni reproches. Aceptando? Sí lo creo. Pero lo que confirmo hoy, es que, aunque evolucione nuestra consciencia, se expanda, crezca y seamos capaces de despedirnos en paz, y en agradecimiento, ¡cómo duele decir adiós!

Evitar el dolor es prolongar la agonía o el sufrimiento; es resistirse a lo inevitable, a la transformación, pues, como dice Cerati: “Saber decir adiós, es crecer ”.

Con cada adiós hay un rencuentro con tu alma, con tu verdad, con tu presencia, con tu destino. Con cada adiós tenemos la oportunidad de regresar a esos estados del ser tan íntimos, pero también tan vulnerables; de transitar por las grietas abiertas del corazón; de llorar con profunda humildad y compasión; y de agradecer a la vida por los encuentros, llorar y más llorar los desencuentros.

Nos resistimos a sentir el dolor, cuando en realidad es en su presencia en donde sucede la transformación.

Nuestra mente racional desconectada del corazón puede llegar a ser una necia entidad aferrada a que las cosas sean como “quisiéramos que fueran”, pero cuando dejamos de alimentar al chango loco que habita en nuestra razón desconectada y comenzamos a escuchar y a vivir desde el corazón, por más dolor que habite en él, las cosas comenzarán a acomodarse.

He cedido ante la necedad de mi chango porque me doy cuenta de que, entre más intenté “entender” desde la razón, menos lo lograré. El corazón es capaz de integrar cualquier adiós si nos rendimos y soltamos, si confiamos en que cada encuentro tiene un propósito, un aprendizaje, un tesoro. En el adiós sucede lo mismo: existe un propósito, un aprendizaje y un tesoro.

Con el último adiós aprendí a mirar con claridad y compasión la dificultad que algunos corazones sensibles tienen hacia el desapego. Aprendí a no confiar más en el ego que secuestra al ser invadiéndolo de miedos irracionales y de dudas. Aprendí que no existe una despedida perfecta, porque siempre duele decir adiós… y que la clave para soltar es aceptar las cosas tal y como son.

Con amor,

Claudia

Acerca de Claudia Sánchez Musi

Claudia Sánchez Musi
Profunda enamorada del Alma Humana, se gradúa en Piscología Clínica, complementando su preparación académica con una serie de herramientas para la sanación. Se especializa en psicoterapia corporal Integrativa, Psicoterapia Biodinámica Boyesen y Psicología Transpersonal. Desde hace 15 años a la fecha se dedica a la psicoterapia individual y grupal así como a la creación de diversos talleres y seminarios. Impartiendo en la actualidad el seminario “El lenguaje del Alma”. Creadora del Programa terapéutico la medicina del Adiós para acompañar a personas en su proceso de separación. En el camino Transpersonal encuentra la magia y la medicina de la tierra que la lleva a estudiar profundamente los diferentes estados de consciencia y las plantas ancestrales de poder cuyo uso aplicado a la psicoterapia ha dado resultados de transformación profunda y sanación en la psique y el alma humana. Especialista en el sistema homeopático-floral “Plantas ancestrales de poder del México antiguo”. Una de sus pasiones es la escritura, autora del libro Pacto de Amor: como construir una pareja saludable. Actualmente radica en san José del Cabo BCS, entre el mar y el desierto rodeada de magia e inspiración colaborando como columnista en diversas revistas y medios. También es mamá de dos hermosos Soles, curandera de almas, y corazones rotos, temazcalera, y amante de la Vida y de la Naturaleza.