Comenzar de nuevo

Por Claudia Sánchez Musi

Los nuevos comienzos pueden ser emocionantes, siempre son oportunidades de la vida para crecer, para co-crear; oportunidades para desplegar nuestra creatividad, desarrollar nuestro potencial y manifestar nuestros sueños. Sin embargo, en la mayoría de las ocasiones, son las circunstancias de la vida las que nos invitan o nos dan un buen empujón para volver a comenzar, y, ciertamente, esos empujones implican profundas sacudidas en todos los niveles para poder soltar lo viejo y comenzar de cero.

Para comenzar de nuevo es necesario elaborar ciertos duelos, porque en todos los cambios viene implícita la pérdida. Muchas veces podemos comenzar de nuevo por voluntad propia, pero en la mayoría de las ocasiones lo hacemos a partir de situaciones demoledoras como un despido en el trabajo, después de haber terminado una relación; cuando te vez en la necesidad de cambiar tu localidad, cuando quedas en banca rota, cuando los hijos de van, después de vivir un desastre natural, etcétera.

Así es, en la naturaleza, es necesario el caos para que el orden perfecto aparezca y para que todo se acomode en su lugar.

En lo personal, un período de dos años, mi vida dio un giro de 180 grados: me separé del que era mi esposo, me mudé de casa dos veces, viví uno de los huracanes más fuertes en la historia de Baja California, encontré un amor y también lo perdí. Lo mismo sucedió en el tema laboral: todo cambió; asi también mis hijos cambiaron de escuela, y un gran etcétera.

Uno de los aprendizajes más profundos de entre todos mis cambios fue haber vivido el huracán, a través del cual fui testigo de cómo miles de personas tuvieron que comenzar de nuevo, desde cero; personas que pasaron años levantando sus casas, sus negocios y, de un día para otro, se quedaron sin nada, sin nada material. Muchas de esas personas se vinieron abajo, hundiéndose en profundas depresiones y viviendo un sentimiento de desesperanza. Muchas otras se han transformado desde la raíz, reconstruyendo sus hogares, sus vidas, sus quehaceres.

La vida me enseñó que, comenzar de nuevo es parte de un ciclo de muerte y renacimiento, es parte de un proceso de purga y purificación en donde, por naturaleza, lo que ya no sirve se pudre y, posteriormente, ha de limpiarse para darle espacio a nuevos comienzos. Para darle espacio a la VIDA.

Hay otras situaciones en las que, por elección, decidimos dejar todo atrás y comenzar de nuevo por voluntad propia. Eso sucede cuando, por ejemplo, elegimos cambiar de residencia y empezar en un nuevo sitio. Pero sea cual sea la razón por la que decidas comenzar de nuevo, las hayas elegido de manera conciente o no, es muy importante la elaboración adecuada de las pérdidas. Perder un trabajo implica un duelo, igual que mudarte de casa, terminar una relación o soltar las cosas materiales; y cualquier duelo implica una serie de emociones de tristeza, enojo, negación.

La tristeza ha de ser llorada, el enojo expresado, la negación ha de llegar a convertirse en aceptación, solo entonces estaremos listos para comenzar de cero; partiendo, ahora sí con todo el aprendizaje, desde la base de los anhelos de nuestro corazón, retomando nuestros verdaderos sueños; es decir: atendiendo la voz de nuestro corazón.

Ahora, aunque sientas urgencia por entrar en nuevos territorios, recuerda que todo implica un profundo proceso de reacomodo, y eso lleva tiempo y paciencia, un tiempo propicio para sanar las heridas, para limpiarte por dentro y por fuera, para replantear tus deseos y tus intenciones. Es un tiempo para retomar tu poder y para confiar en ti.

Hay un momento en todo este proceso al cual llamaré “el punto cero”. El punto cero es ese instante en donde ya cerraste ciclos, te despediste, elaboraste tus pérdidas y estás en paz contigo. Es ese punto en donde converge tu deseo con el deseo del cielo, en donde existen mil posibilidades para renacer.

El punto cero implica un gran reto porque nos enfrenta con nuestra forma de crear. Aquí, deberás estar al asecho de cualquier pensamiento o sentimiento de desconfianza, de temor, de inseguridad en ti mismo y en la vida; al asecho de tus dudas, y aprender a crear desde la confianza absoluta de que viniste a este mundo a co-crear en amor; y por lo tanto, al final, manifestarás situaciones que estén solo en amor. Ese ha sido el aprendizaje de todo este movimiento: aprender del amor y saber con una certeza inquebrantable que todos los seres en este mundo merecemos vivir en él.

Me despido, recordándote que no hay un momento “adecuado” para que las cosas sucedan; que el tiempo pertenece a la esfera de lo divino. Así que, cuando el cambio se presente en tu vida, no lo cuestiones, solo abrázalo y fúndete con la experiencia. Tengas la edad que tengas, y sean las circunstancias que sean por las que estés atravesando, siempre serás capaz de Comenzar de Nuevo.

Con amor,

Claudia.

Acerca de Claudia Sánchez Musi

Claudia Sánchez Musi
Profunda enamorada del Alma Humana, se gradúa en Piscología Clínica, complementando su preparación académica con una serie de herramientas para la sanación. Se especializa en psicoterapia corporal Integrativa, Psicoterapia Biodinámica Boyesen y Psicología Transpersonal. Desde hace 15 años a la fecha se dedica a la psicoterapia individual y grupal así como a la creación de diversos talleres y seminarios. Impartiendo en la actualidad el seminario “El lenguaje del Alma”. Creadora del Programa terapéutico la medicina del Adiós para acompañar a personas en su proceso de separación. En el camino Transpersonal encuentra la magia y la medicina de la tierra que la lleva a estudiar profundamente los diferentes estados de consciencia y las plantas ancestrales de poder cuyo uso aplicado a la psicoterapia ha dado resultados de transformación profunda y sanación en la psique y el alma humana. Especialista en el sistema homeopático-floral “Plantas ancestrales de poder del México antiguo”. Una de sus pasiones es la escritura, autora del libro Pacto de Amor: como construir una pareja saludable. Actualmente radica en san José del Cabo BCS, entre el mar y el desierto rodeada de magia e inspiración colaborando como columnista en diversas revistas y medios. También es mamá de dos hermosos Soles, curandera de almas, y corazones rotos, temazcalera, y amante de la Vida y de la Naturaleza.