Clase 8 del curso Ámate a ti mismo

Continuamos el trabajo para elevar la vibración del Ser

Por José Luis Villanueva

En el ejercicio anterior se aprendió a canalizar la energía propia dentro del cuerpo, se recicló, se proyectó dentro del campo y se reabsorbió. A estas alturas, el Ser que efectuó este trabajo debe saber que, autónomamente, puede proveerse de toda la energía que necesita. A través de este ejercicio, los cambios debían haberse manifestado días después del primer ejercicio y como se enunció en la clase anterior, las respuestas fueron de acuerdo a las necesidades individuales de cada Ser.

Ahora bien, el trabajo no ha terminado, para que el cambio sea, es necesaria la constancia, es importante la secuencia de cada uno de los pasos que hemos ido dando. Aquel que no haya realizado el ejercicio anterior, le sugerimos que lo haga pues es de vital importancia que el Ser se provea a sí mismo de la propia energía y trascienda de esta manera cualquier signo de desequilibrio.

Se les pidieron siete días constantes, debió haber sido de esta manera, cuando así se realiza, el Ser ha quedado reprogramado e instintivamente él realiza el trabajo cuando este se necesita. De ahí la importancia de los siete días o las siete veces seguidas.

 

¿Cuáles son los cambios que el Ser experimentó o vivió?

En algunos casos, se puede recobrar la salud física, y el percibir de manera más clara el origen de sus conflictos; también un desinterés momentáneo a la vida que se viene llevando y, el no deseo, que para nosotros tiene ya nueva importancia; en la ausencia del deseo, ausencia de frustraciones vive el Ser.

Tal vez se experiemente un sopor y una lasitud con invitación al sueño y en casos muy específicos, una hiperactividad, aunque después vuelve al estado de lasitud. Ninguno de estos síntomas debe ser motivo de preocupación, ya que el Ser es preparado para recibir el incremento de energía que se generó a través del ejercicio.

En esta clase, transmitiremos una forma distinta de realizar el trabajo para continuar con el incremento de la vibración hasta llegar al punto exacto que hoy, el ser humano necesita para adecuarse a la frecuencia vibratoria del Logos Planetario, y, de esta manera, armónicamente, continuar en la experiencia que Nuestro Padre hoy permite a sus hijos en esta parte del Todo.

 

El ejercicio se realizará de la misma manera que el inicio del ejercicio anterior:

Te abandonarás a una sensación de quietud y permitirás que tu ritmo se integre al ritmo del medio en el cual hoy te expresas, tu fluido será armónico y esa sensación te dará la consciencia de ser Uno con el Todo.

Como segundo paso, empezarás a abandonarte en una sensación momentánea de perder el cuerpo físico, que es tan solo una vibración más densa que la de tu cuerpo energético, en ese momento tu consciencia pasará a un plano más sutil y en tu mente se empezará a transmitir la información de este cuerpo más sutil, pero, con las mismas características que hoy tu cuerpo físico expresa.

Una vez que te encuentres en la sensación provocada de paz y quietud perfecta estarás visualizándote en ese cuerpo sutil en el cual hoy realizas el trabajo. Ahora, será de distinta forma la proyección de tus energías. Estarás sentado con piernas cruzadas, con los brazos extendidos al frente y con las palmas de las manos de igual manera. De tu parte sexual o primer generador, proyectarás tu energía al frente, de tu entrecejo de la misma manera, formando frente a ti un Sol que ha tomado la tonalidad de un dorado anaranjado, conocido como oro rubí.

Fijamente estarás observando cómo ese Sol gira delante de ti y tú recibes la influencia de su luminosidad, estarás allí impregnándote, llenando todo tu Ser de esa energía que tú has creado en forma de Sol.

Ahora, atraerás hacia ti esa figura y la irás integrando a tu Ser hasta quedar dentro de ese Sol; sentirás cómo continúa girando y ahora tú adentro de él irás; reduciendo la dimensión hasta contenerla de nuevo en tu plexo, ahí permanecerá girando y, en esa sensación, volverás al aquí y al ahora.

En la antigüedad este ejercicio era realizado por seres que habían obtenido el conocimiento a través de la espiritualidad. En algunos casos, estos seres creaban físicamente este Sol con metales preciosos y se ponían delante de él a recibir dicha influencia, la luz que emitía dicho objeto proveía a los seres de una limpieza verdadera de todo su campo y de toda su forma, devolviéndoles así la fuerza y el poder necesarios para realizar las buenas obras que les había traído a estos planos.

Realicen este trabajo y esperen los efectos. Dense la oportunidad y el tiempo necesario, nada es más importante que esto en las vidas que hoy llevan, pues de ello devienen un sinfín de vivencias que más tarde les llenarán de gozo al contemplar que el trabajo ha fructificado cuando ustedes hayan vuelto a la consciencia del Ser que son. De ahí deviene larga vida y salud perfecta para que ustedes no interrumpan, por negligencia, la misión a la que se han comprometido.

José Luis Villanueva

 

Acerca de José Luis Villanueva

José Luis Villanueva
Nació en México el 16 de enero de 1960; gurú de profesión (como él decía alegremente después de su despertar espiritual en marzo de 1985). Los últimos siete años de su vida como humano los dedicó, por completo, a transmitir su enseñanza de Amor y expansión de consciencia a quienes la quisieran recibir así como a elevar la vibración del planeta. Durante todos esos años impartió gratuitamente varios cursos: “Ámate a ti mismo” y “Pensamiento Creativo” y “Ser Consciente Creativo”, además de dar diario meditaciones, pláticas, conferencias a enormes grupos de personas tanto en México como en Estados Unidos. Realizó varios viajes por casi todo el mundo compartiendo su vibración de Amor a todos los lugares que visitó. José Luis dejó su cuerpo el 27 de junio 1992 para estallar en miles y miles de partículas de LUZ que hoy brillan a través de cientos de seres humanos y no humanos. Si cierras los ojos, respiras a manera de suspiro y abres tu corazón, podrás conectar con su energía y sentirás vibrar el Amor más puro y alto... eres tú mismo.