Chacras

Por  José López Guido

 

Este término es comúnmente aceptado por las corrientes de la nueva era. Aunque también los conocemos como psicobiogeneradores, centros subconscientes, etcétera.

 

La función y las áreas que abarcan difieren de un autor a otro y de una tradición a otra. Con base en la práctica y la experimentación, podemos afirmar que los chacras se encargan de dirigir el funcionamiento de los canales energéticos, de tal manera que sus órganos correspondientes interactúan con emociones y con los resultados en la vida.

 

La función de los chacras forma parte del mecanismo de sobrevivencia y se enlaza con el sistema de selección natural del ser humano.

 

Chacras hay muchos, aunque nos referiremos solo a los siete principales:

 

  • El del sexo.  Se sitúa en el área pélvica; es el impulsor de la manifestación de la vida. Abarca la pelvis, sus órganos correspondientes y las extremidades inferiores. Este chacra se afecta por la supresión de la sobrevivencia y por la represión sexual.
  • El del miedo. Se encuentra en el área abdominal, abajo del ombligo, y es el que controla y domina el entorno del sujeto. Abarca los órganos abdominales. Este chacra se afecta por el miedo y la agresión del entorno.
  • El de los resentimientos. Se sitúa atrás de la boca del estómago, en el plexo solar. Es el encargado de explayar su dominio con la comunicación. Abarca el diafragma, los órganos aledaños y sus vértebras correspondientes. Este chacra se afecta por los resentimientos o por la ausencia de comunicación.
  • El del coraje. Se sitúa en el pecho, a un lado del corazón. Es el encargado de producir la paz. Abarca los órganos torácicos y sus vértebras correspondientes. Este chacra se afecta por la ira, el coraje y el odio reprimido.
  • El de la tristeza. Se sitúa en la garganta. Es el encargado de producir alegría. Abarca el cuello y sus vértebras, la quijada y la boca. Este chacra se afecta por el rechazo del entorno.
  • El del la inconsciencia. Se sitúa en la cabeza; es el encargado de expandir la consciencia. Abarca la frente, el oído, los ojos, la expresión. Este chacra se afecta por la resistencia del sujeto a confrontar su realidad ordinaria.
  • El de la metafísica. Se sitúa arriba de la cabeza; es lo que pintan en los santos como aureola. Este es el chacra encargado de la armonía y la conexión con el inconsciente colectivo y las fuerzas superiores. De aquí surge la conexión con el todo, la invención, la creatividad. Abarca la interrelación con la metafísica no regida por tiempo, distancia ni peso. Este chacra se afecta (afectando a su vez los chacras inferiores) con la represión el miedo, el resentimiento, el coraje, la tristeza y la no aceptación de la realidad ordinaria.

 

Los chacras funcionan a manera de válvula de seguridad, impidiendo que el sujeto no disponga de mayores capacidades mientras no haya superado las emociones negativas. Así, disminuye el riesgo de mal emplear sus capacidades y conocimientos y de dañar a otros. Si no existiera este dispositivo de freno automático para la autoprotección, la raza humana ya se habría extinguido.

 

El chacra recibe energía de nuestros padres, de los alimentos, de la tierra, del aire, del sol, del agua y de la interacción con otros seres humanos. Si daña a cualquiera de los que lo nutren, se daña a sí  mismo, ya que el chacra se cierra, impidiendo el libre y natural flujo de la energía, con lo cual aparecen los trastornos emocionales y la pérdida de facultades inherentes a los procesos mentales, lo que le impide tener un adecuado desenvolvimiento ante el entorno.

 

Un chacra afectado es una camisa de fuerza que nos pone la naturaleza para impedir que dañemos el entorno, y es un dispositivo de seguridad del sistema de selección natural del ser humano. Un chacra sano es la manifestación de Dios en el hombre sobre la materia.

 

 

Extracto del libro La magia del amor de José López Guido. Págs. 74 – 75.

Acerca de José López Guido

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José López Guido nació en la Ciudad de México. Investigador, discípulo de la Escuela Esénica, fundador del Centro de Estudios Metafísicos “Sir Arthur Conan Doyle”, autor de los libros El séptimo día y La magia del amor, ha desarrollado el modelo terapéutico de rápidos, efectivos y trascendentes resultados basado en la terapia de regresión y en el comportamiento de las leyes naturales, así como en las variadas corrientes de crecimiento, tanto orientales como occidentales, que van desde la aplicación de la energía de la kundalini o la meditación hasta la de los principios que rigen la alquimia, lo que comprende la psicología transpersonal. Actualmente radica en la Ciudad de México e imparte varios cursos de crecimiento personal estructurados por él mismo, como: Liberación interior, Crecimiento 1 y 2, Formación de terapeutas, instructores en relaciones humanas y desarrollo transpersonal, y Las sendas del Chamán.