Cerrando ciclos

Por Lucrecia Villanueva Struck

Cerrar ciclos es un regalo para el alma. Implica liberarnos del pasado, olvidarnos del hubiera, regresar al presente.

Cerrar ciclos nos permite regresar la energía que hemos dejado dispersa, retomarla y completarnos.

La prisa, el miedo, el dolor, la desagradable sorpresa al terminar una relación o una etapa de la vida nos impiden alejarnos completos de las mismas, pues, metafóricamente, sentimos que al alejarnos, sin cerrar el ciclo, podríamos quedarnos un poquito más ahí. Pensamos que la separación de esa etapa nos llevaría a olvidarla por completo, perdiendo, tanto las experiencias, como los aprendizajes que adquirimos durante ese tiempo. Y entonces, al finalizar la etapa, nos quedamos sintiendo incompletos, y vamos repartiendo pedacitos de nuestra energía, dividiéndonos en los recuerdos que no dejamos ir. Permitimos que la mente nos torture, pensando en las infinitas posibilidades de lo que no fue y pudo ser, o de lo que en su momento fue hermoso; a veces, incluso de lo que no debió haber sido (no debí haber dicho, me debí de haber esforzado más, me debí de haber quedado.)

Claro, después nos sentimos melancólicos, nostálgicos, porque no vivimos el presente, no nos damos cuenta de lo que sucede hoy a nuestro alrededor, lo vivimos a medias, o quizá ya ni siquiera nos damos cuenta de cómo lo vivimos, solamente un día volteamos y los años han pasado, pero los recuerdos, los dolores siguen siendo los mismos 10, 15 años después.

Cada vez que nos decimos: “debo devolver este libro”, “tengo que pedir perdón”, “desearía reencontrarme con___ para decirle lo importante que fue su presencia en mi vida”; “debo terminar la tesis y titularme”, etc, nos encontramos frente a ciclos abiertos y pendientes por concluir. Cada vez que no cumplimos el anhelo del alma de cerrar un ciclo, perdemos un poquito de energía, atención en el presente, concentración y fuerza.

Entonces, ¿qué debemos hacer para cerrar un ciclo abierto?

 

Cerrar el ciclo puede involucrar a otras personas, pero no necesariamente. En realidad es un trabajo individual. Incluso cuando las personas ya no están en este mundo, puedes cerrar los ciclos con ellas escribiendo o dialogando con él o ella en tu imaginación, y esto te permitirá siempre aclarar los sentimientos y liberarte.

Es importante mencionar que, cuando el dolor es muy intenso o el duelo es reciente, conviene mucho que te asista un psicólogo con el entrenamiento adecuado.

Los pasos a seguir son:

  1. Ver en dónde te encuentras. Este es un momento que puede resultar incómodo; pues descubrir que no te has movido emocionalmente de la experiencia que hace tanto tiempo sucedió… es confrontante.
  2. Reconocer qué es lo que obtienes al quedarte sin mover. Puede ser una incomodidad, ya tan conocida, que no avanzas, y así, no te arriesgas; o bien mantenerte en el pasado te permite ponerte en la posición de víctima para que otros se encarguen de ti y te
  3. Aceptar lo vivido en esa etapa y, sobre todo, aceptar tu responsabilidad en los hechos. Si realmente fuiste una víctima de las circunstancias o de alguien cuando no podías defenderte, entonces es importante responsabilizarte de sanar ese dolor. De encargarte de tu salud emocional.
  4. Integrar el conocimiento, es decir, identificar el crecimiento que se gestó en esa experiencia aunque haya sido dolorosa. Reconocerte más fuerte, con más sabiduría, saber que, gracias a esa situación, pudiste conocer una parte de ti que desconocías.
  5. Amar ese episodio de tu vida, pero sobre todo, amar a la persona que eres ahora con esa vivencia, con ese aprendizaje.

¡Imagina la cantidad de fuerza y energía que recuperarías si tus ciclos estuvieran cerrados!

Te invito a trabajar en ti. A cerrar tus ciclos, a darte cuenta de todo lo que has ido dejando atrás y a recuperarte para que, con toda esa fuerza, puedas finalmente moverte hacia lo que ahora es importante para ti.

Lucrecia Villanueva Struck

lucrevi@yahoo.com

 

Acerca de Lucrecia Villanueva

Lucrecia Villanueva
Psicóloga experta en Regresiones a vidas pasadas, con la convicción de que cada ser humano puede ser feliz y pleno en su vida. Por lo tanto, su ámbito de acción es acompañar  a los demás a descubrirse a través de psicoterapia, conferencias y cursos, para lograr el desarrollo de su potencial. Actualmente trabaja en Regresiones a Vidas pasadas; Psicoterapia individual y de Pareja; en el ITAM, AMETEP y es entrenadora certificada de Siete Semillas de Amor y de Abundancia.