Carta a la Fuente Creadora y Dadora de Vida

Por Martín Villanueva Reinbeck

¿Cómo podría no ser feliz, querida Fuente Creadora, si en este mundo me has puesto para amar y ser dichoso? Me has puesto en un mundo en el que, sin cesar y por amor, me obsequias con un sinfín de milagros; en un mundo de cielos azules, lagunas plateadas y atardeceres multicolores; en un mundo de flores aromáticas, mares profundos y estrellas en la noche; en un mundo donde las aves cantan, los arcoíris brillan y los prados reverdecen; un mundo de montañas nevadas, de ríos juguetones y de árboles frondosos. Cada rayo de Sol es un milagro, cada gota de lluvia es un milagro, cada mariposa es un milagro, que por tu inmenso amor me regalas.

¿Cómo podría no ser feliz, querida Fuente de Vida, si me has dado todo para que tu creación me regocije? Me has concedido unos ojos que se deleitan, unos oídos que se estremecen al escuchar la majestuosidad de cada ola que rompe; me has dado unas manos que acarician y un paladar que saborea los manjares deliciosos que para mí has creado. Y lo único que debo hacer es DARME CUENTA, AQUÍ Y AHORA, en este preciso instante de las innumerables muestras de tu amor que gratuitamente me ofreces. “El que tenga ojos para ver, ¡que vea!”.

¿Cómo podría no ser inmensamente dichoso si a cada momento me muestras tu inagotable amor obsequiándome el regalo de la vida? ¿Cómo no podría ser feliz si en este paraíso me has puesto? Ciertamente hay eventos que no comprendo y no disfruto, pero sé bien que aunque no los entienda, Tú, por tu infinita Sabiduría, por tu inconcebible Amor y por tu absoluto Poder, permites que ocurran. Y si Tú, Rey del Universo, permites que sucedan, ¿por qué habría yo de preocuparme? Más grato es para mí el ocuparme en disfrutar de la oportunidad que a cada instante Tú me brindas: la de aprender a AMAR.

Me has concedido el honor de convivir con millones de tus hijos bienamados. Criaturas bellas y fantásticas, seres divinos son en verdad, pues aunque ellos no lo sepan, criaturas tuyas son, y de Ti solo puede brotar lo divino. Ellos aún lo ignoran… no saben que tu amor infinito y gratuito, con vida los mantiene; y por no saberlo se agobian y se esfuerzan como niños asustados, sin saber quiénes son ni cuánto valen. Y tanto luchan por alcanzar la Gloria en el futuro, que pierden de vista lo que Tú mismo enseñaste: “El Reino de los Cielos está dentro de vosotros”. Y esa ignorancia los empuja a sembrar tristezas y desdichas que ellos mismos tendrán que cosechar. ¿Cómo podría no sentir por ellos la más profunda compasión y ternura? ¿Cómo no sentir por mis hermanos el más cálido amor… como el que se experimenta por un niño que se cae y se resbala porque “no sabe lo que hace”? ¿Cómo podría no ser feliz, si me has dado todos los seres humanos para amarlos?

¿Cómo podría no ser dichoso, si tú que eres La Vida, moras ya en mi corazón… si mi cuerpo es el Templo de tu ESPÍRITU DIVINO? ¿Quién es el que a cada segundo realiza en mí el milagro del latir de mi corazón? ¿Quién es el que a cada momento realiza el prodigio de que mi sangre fluya… y de que mis pulmones respiren… y de que digiera… y que piense… y que sienta? ¿Quién es el que realiza en mí, segundo tras segundo, el milagro de la vida? “No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí”. Ahora entiendo tus palabras: “…entra en tu aposento, y después de cerrar la puerta, ora a tu Padre que está allí, en lo secreto”. YO SOY creación divina, y llevo el sello de Dios, que es La Vida, encada latido de mi corazón. Y ni siquiera necesito buscarte en historias pasadas, aunque estas sean sagradas, pues ya he comprendido que cada segundo, siendo emanación Tuya, es Sagrado; y que te encuentras siempre y en todo momento y en todo lugar: AQUÍ Y AHORA.

¿Cómo podría no estar rebosante de paz y de alegría si en mí y en cada uno de mis semejantes te veo a Ti, Cristo vivo? Ahora entiendo por que siempre dijiste: “…cuanto hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a Mí me lo hicisteis”. En todos estás, y en todo sin cesar te expresas y te manifiestas: en el canto de las aves y en los rayos de la Luna, en la belleza de una sonrisa y en el sabor de una manzana. Nada es sin ti y veo tu amor y tu grandeza en cada evento, lo entienda o no lo entienda mi intelecto. ¿Cómo podría no ser feliz, Fuente Creadora? Te veo en mis hermanos, puedo abrazarte en mis semejantes, puedo besarte a Ti, Cristo vivo, en cada uno de mis compañeros de jornada.

Diariamente me das la oportunidad de hacer con mi vida lo que a mí me plazca; me das la libertad de elegir, de construir mi propio camino, y me das la capacidad de descubrir por mí mismo que lo que en realidad me proporciona paz y dicha es el auténtico amor, la verdad, la belleza, la sencillez, la grandeza de lo simple, la bondad y la nobleza. Otros caminos podría recorrer, y sé bien que si Tú mismo me das la libertad para elegir otros senderos, no te ofenderás si lo hago; también sé que mi valor no depende de mis actos, y que haga lo que haga, jamás dejarás de amarme, pues Tú eres Amor. Sé bien que “todo me es lícito, mas no todo me conviene”. Y hoy he elegido, gracias a la libertad que Tú me has dado, el sendero de la honestidad y la armonía; no porque sea una obligación, no por culpa ni por miedo, sino porque es en verdad el que más me complace. ¿Cómo podría no ser feliz, Fuente dadora de Vida, si “para ser libre me has liberado”?

Ni siquiera puedo darte las gracias, pues no hay palabras que puedan expresar el amor que Tú me inspiras. Nada puedo ofrecerte, pues todo lo que tengo, todo lo que soy, ha sido siempre tuyo. Y no necesito ni pretendo el premio del Cielo para ser feliz, ¡Ya lo soy! Me has dado la vida, ¿qué más podría pedirte? Ya estoy en el Paraíso, ¡siempre lo he estado! Y… ¿a dónde iré cuando me muera? No lo sé ni necesito saberlo, ya que “a cada día le basta su propio afán”. Para mí es suficiente con saber que Tú, Amor Infinito, sí lo sabes. Confío plenamente en Ti, y Tú sabes a donde iré. Por ahora, me basta con amarte. Mi Ser es tuyo, bien lo sabes.

Martín Villanueva Reinbeck.

Acerca de Martín Villanueva

Martín Villanueva
Martín lleva más de 30 años entregado totalmente al servicio del bienestar y expansión de la consciencia en el ser humano, para que este descubra su verdadera identidad y desde ahí, viva pleno y en constante amor. Para ello trabaja como psicoterapeuta individual, imparte diversos talleres de crecimiento personal, supervisa psicólogos en formación y todos los lunes se reúne, gratuitamente, con muchas personas a meditar. Es creador de muchísimas técnicas en las que la persona que necesite puede elaborar, de forma autónoma e independiente, cualquier asunto con bloqueos, atores, miedos y traumas emocionales que sean urgentes de liberar. Las técnicas más recientes las llama Visualizaciones Psicoterapéuticas Guiadas y son ejercicios que van guiando y acompañando en el proceso de auto-liberación en una infinidad de temas que atañen a cualquier ser humano. Tiene maestría y doctorado en psicología clínica además de una larga trayectoria como docente en varias universidades. Ha escrito también varios libros, entre ellos: “Hacia un modelo integral de la personalidad”, “Más allá del principio de la autodestrucción” y “Buena nueva: las enseñanzas del maestro.” Lo simpático de todo esto, es que si le preguntáramos acerca de su “semblanza” (la descrita aquí) él opinaría que todo lo anterior es solo bla bla bla ya que él considera que su verdadera aportación es lo que él ha aprendido: a disfrutar intensamente cada día de la vida.