Autoamor, el principio de la alegría

Por Lucrecia Villanueva Struck

Hoy quiero contarles acerca de la autoestima, o del amor a nosotros mismos, y de cómo acrecentarlo.

La autoestima se aprende, por lo tanto, es susceptible de transformarse y mejorarse en el transcurso de toda la vida.

Pero, ¿qué es Autoamor-Autoestima?

El Autoamor corresponde a la valoración positiva o negativa que hacemos de nuestra propia persona. Se refiere, también, a la manera en cómo el individuo se ve a sí mismo, lo que piensa de él, cómo reacciona ante sí.

De acuerdo con Nathaniel Branden, “[El Autoamor] es una predisposición a experimentarse como competente para afrontar los desafíos de la vida y como merecedor de la felicidad”.

Independientemente de lo que hasta hoy ha sido tu autoestima, siempre puedes mejorarla. Pero la pregunta es: ¿Qué es lo que requieres para amarte a ti mismo? Antes de dar una respuesta, vamos a ver de dónde viene la carencia de amor propio. Cuando eras niño probablemente te dijeron que no hablaras de tus logros: académicos, deportivos; o quizá te dijeron que, para merecer amor, tenías que sacar buenas calificaciones, ser un buen niño, no dar lata, quedarte sentado, no hablar fuerte, mucho menos gritar, o bien, debías ayudar a tus papás para obtener una recompensa. Y, con esas ideas en la cabeza, de que necesitamos hacer cosas para merecer amor, cariño, aceptación, vivimos con muchas consideraciones falsas que nos alejan de nuestro objetivo: vivir felices y en amor.

¿Te das cuenta de que nuestra búsqueda de la felicidad, y por lo tanto del amor, está al revés? Creemos que cuando encontremos a la pareja ideal, el trabajo ideal, ganemos tal cantidad, hayamos pagado nuestras deudas, etc., entonces seremos felices y mereceremos amor.

Lo anterior es exactamente a la inversa: es necesario amarnos tanto que no aceptemos nada que no esté a la altura nosotros mismos. Pero, ¿cómo le hacemos para empezar a cambiar el centro de nuestra existencia hacia nosotros mismos? En términos psicológicos eso se llama locus de control: saber que somos creadores de nuestras circunstancias. Recordar que incluso en las peores circunstancias tenemos la oportunidad de elegir nuestra actitud frente a ellas. Podemos elegir culparnos, ser víctimas o podemos elegir aceptar nuestra responsabilidad. Escogemos darnos por vencidos o seguir buscando respuestas, elegimos el humor con el que enfrentamos los desafíos de la vida, las personas de las que nos rodeamos o de quienes es mejor alejarse. Cada una de las decisiones que tomamos en el día manifiestan la manera en que nos relacionamos con nosotros mismos cada minuto.

Es solo a través de la aceptación de quienes somos: humanos, falibles, capaces de hacer cosas terribles, pero también capaces de hacer cosas fantásticas, que nos vemos como en realidad somos y desde ahí podemos comenzar a amarnos.

Todos los humanos que habitamos este planeta hemos hecho cosas de las que nos avergonzamos alguna vez, a todos nos han roto el corazón o se lo hemos roto a alguien; a muchos nos han despedido en algún trabajo o hemos perdido un negocio. ¡Eres humano y estás aprendiendo! Tu valía no depende de lo que haces, de tus logros; tu valía te fue regalada el día en que naciste y nadie puede quitártela, nada de lo que hagas te hará ser menos humano. Eso no implica que si faltaste a las normas no tengas que pagar las consecuencias de tus actos, pero no te conviertes en menos humano, en menos digno de amor.

Mucho se habla del amor y la amistad respecto a los otros, pero no hay nada más importante que el sentimiento que nos generamos a nosotros mismos.

Es un trabajo arduo aceptarnos con nuestras imperfecciones dejando atrás los deberías, las expectativas propias y las que les hemos comprado a los demás. Podemos reencontrar el camino sabiendo que nuestras decisiones y sus consecuencias son nuestras, y al hacernos responsables estaremos siendo mejores cada día. Pero, lo más importante es hablarte con amor, cuando comiences a tratarte bien a ti mismo, no aceptarás que nadie te maltrate.

¿Te das cuenta de que la única persona que está todo el tiempo contigo, eres tú mismo? Tú eres quien marca la forma como los demás te tratan, tu pones el ejemplo.

Vivimos de acuerdo con el sistema de creencias que hemos incorporado en nosotros, pero eso es posible cambiarlo. A través del auto-amor se potencia nuestro sistema inmunológico, se fortalece nuestro sentido de vida y se mantiene en alto nuestra motivación diaria.

Todo ello produce un ser humano más pleno y feliz, que a su vez genera una onda expansiva de armonía y felicidad que impacta a sus diferentes medios: familiar, laboral y social, creando así ambientes más sanos. Por tanto, ser felices es un deber hacia el mundo que nos rodea.

Lucrecia Villanueva Struck

lucrevi@yahoo.com

Acerca de Lucrecia Villanueva

Lucrecia Villanueva
Psicóloga experta en Regresiones a vidas pasadas, con la convicción de que cada ser humano puede ser feliz y pleno en su vida. Por lo tanto, su ámbito de acción es acompañar  a los demás a descubrirse a través de psicoterapia, conferencias y cursos, para lograr el desarrollo de su potencial. Actualmente trabaja en Regresiones a Vidas pasadas; Psicoterapia individual y de Pareja; en el ITAM, AMETEP y es entrenadora certificada de Siete Semillas de Amor y de Abundancia.