Aromas y cerebro

Por Gabriela Díaz Urbina

 

¿Sabías que, tanto los aromas, como la música y el movimiento, pueden, literalmente, cambiar el cerebro?

 

El cerebro es maravilloso y tiene una capacidad llamada neuroplasticidad, que permite formar nuevas conexiones nerviosas, a lo largo de toda la vida, en respuesta a información nueva, a la estimulación sensorial, al desarrollo, a la disfunción o al daño. Es la renovación del cableado cerebral.

 

De seguro estarás bastante familiarizado con el uso de la música para cambiar estados de ánimo, favorecer el aprendizaje y demás; sin embargo, un dato interesante es que los aromas también pueden forman parte del contexto de aprendizaje, pues son elementos periféricos que pueden contribuir a potenciar cualquier aprendizaje. Asimismo, el sentido olfatorio actúa principalmente a un nivel inconsciente. Es una extensión del cerebro mismo que se alcanza a través de la nariz. De hecho, los nervios olfatorios se conectan directamente a los centros más primitivos del cerebro: las estructuras del sistema límbico, donde se encuentran las emociones, y a los centros más evolucionados como la neocorteza. En ambos sitios, el aroma nos lleva a recordar personas, lugares o situaciones relacionadas con ese olor. A eso llamamos neurofusiones.

 

Algunos estudios demuestran una poderosa relación entre el olfato, la memoria, los estados de ánimo, las emociones y los pensamientos. Incluso, se ha demostrado que los aceites esenciales tienen la capacidad potencial de generar cambios positivos mediante el vínculo olfatorio y mental.

 

Sobre esto, la doctora Candace Pert, autora de Moléculas de emoción, descubrió en su estudio innovador que existen sustancias químicas de la emoción. Efectivamente, toda emoción está unida a una sustancia química, y nuestro cuerpo tiene que vibrar con cierta frecuencia para experimentar una emoción. Por lo tanto, para cambiar la forma en la que sentimos algo, tenemos que cambiar la frecuencia vibratoria del cuerpo.

 

Los aromas, las emociones y los recuerdos están estrechamente relacionados entre sí. Los aceites esenciales tienen la capacidad de tocar el alma de la persona y llegar al nivel más profundo e inconsciente de la mente, y así disolver viejos patrones emocionales. Una fragancia puede influir enormemente en distintos niveles de la persona: el físico, mental, emocional, espiritual. Es así que, cuando la persona, estando en el momento presente, vuelve a oler ese determinado aroma que sintió en esa situación, recuerda nuevamente esas emociones.

 

De igual manera, los aceites esenciales también pueden servir para el balance entre los hemisferios derecho e izquierdo. Cuando ambos están en armonía, podemos experimentar sensación de calma y bienestar.

 

Como prueba de lo antes dicho, cabe mencionar que en el ¨Festival para la mente, el cuerpo y el espíritu¨ realizado en Londres en 1979, John Steeve presentó su ¨espejo de la mente¨: un electroencefalograma portátil para tener una lectura visual real de los hemisferios derecho e izquierdo. Cuando los voluntarios inhalaron aceite esencial la actividad de los dos hemisferios comenzaron a funcionar en simetría uno con el otro. Con este aparato se demostró cómo a los voluntarios, el oler el aroma de Nerolí, les produjo un efecto sedante, apareciendo ondas cerebrales con ritmos lentos similares a los que se registraban en los estados de meditación; y cuando olían el aroma del aceite esencial de albahaca y romero, aparecían ondas coincidentes con estados de mayor claridad mental.

 

Si bien voy a mencionarte aromas que ayudan para determinadas ocasiones, es conveniente consultar a tu grupo de estudiantes y darles a oler los aromas antes de usarlos para saber si estarían cómodos con ellos y que no sea contraproducente.

 

Aromas que pueden optimizar tu rendimiento y el de tus estudiantes:

  • Albahaca, menta, limón, romero, lemongrass: Ayudan a potenciar la concentración, mejorar la memoria y estimular la mente.
  • Lavanda, incienso, manzanilla, Joy: Crean un clima de paz y armonía.
  • Lavanda, manzanilla: Son de gran ayuda para relajar los ánimos frente a una situación de examen.
  • Bergamota, naranja, menta, geranio, limón (básicamente cítricos): Nos ayudan a sentirnos motivado y abierto para aprender.

 

 

Gabriela Díaz Urbina

 

Acerca de Gabriela Díaz Urbina

Gabriela Díaz Urbina
Psicóloga egresada de la Universidad del Valle de México, se especializa en psicodiagnóstico por el IMPAC, en estimulación temprana por la UNAM, neurología en el Hospital Pediátrico y Adicciones en la Escuela Nacional de Trabajo Social. Facilitadora de la novedosa técnica Resonance Repatterning desde Mayo del 2001y certificada desde 2006. Terapeuta Floral título obtenido por el Colegio Mexicano de Terapeutas Florales y posteriormente por la Escuela Argentina de Terapeutas Florales con el prestigiado Dr. Eduardo Greco, pertenece a la Asociación de Terapeutas Florales; Obtiene también el titulo de Psicoarometerapeuta y actualmente trabaja con apoyo de Fitofármacos y Homeopatía. Se dedica a trabajar en psicoterapia y terapias alternativas con niños, adolescentes y mujeres obteniendo favorables resultados. Ha participado en programas de radio, colaborado en diversas páginas web, escribiendo artículos y, dentro de la terapia floral, en los boletines nacionales e internacionales. Dedicada actualmente a la consulta privada, con más de 20 años de experiencia.