Año Nuevo: automáticamente, ¿vida nueva?

Por Ana de la Macorra

Estamos comenzando un ciclo más, otra oportunidad que el calendario nos regala para recapitular, desechar lo viejo y lanzarnos a disfrutar de lo nuevo. Sin embargo, atrevernos a vivir lo nuevo o, simplemente, reconocerlo, muchas veces no es tan fácil. El cambio puede asustar, y por lo tanto, nos podemos resistir a ello. Oponerse también resulta difícil y desgastante, sería como intentar detener un río cuando vivimos resistiéndonos a nuevas experiencias, nuevas actitudes, nuevos retos, ya que, como sabemos, la vida se transforma.

No se trata de germinar una vida: porque somos la vida misma; se trata de tener nuevas alternativas, de romper con antiguos patrones y re-iniciar, una experiencia para alcanzar una diferente y superior forma de vida.

En nuestro caminar nos vamos encontrando con diversos ciclos que se abren y cierran como lo hacen las flores con y sin el Sol.

Así que, todo se mueve: lo que comienza, termina en algún momento y da paso a que algo más comience. Lo que nace se transforma y más tarde muere para volverse a transformar en vida. Vivimos en una constante renovación, en un constante renacimiento.

Hay muchas personas que, sin saberlo, tratan de detener la renovación natural de sí mismas y de sus circunstancias, ya sea por ignorancia o por miedo y, sin querer, caen en un estancamiento parecido al estar muertas, medio muertas – medio vivas. Y hay muchas maneras de estarlo, cuando vivimos pegados al pasado y sin vivir conscientes del presente, cuando nos aferramos a relaciones que ya terminaron (o tendrían que terminar), cuando no apreciamos los beneficios que la vida nos da, cuando vivimos rechazando lo que es y nos inventamos pretextos para no cambiar lo desagradable y nada más nos quejamos eternamente, aferrándonos a viejos hábitos… En un rápido resumen: muerta en vida sería cuando al respirar (o sea todo el tiempo) no te das cuenta de que lo estás haciendo y no te das cuenta de que estás VIVO/VIVA.

El terapeuta transpersonal y escritor, José López Guido, escribe que, en el momento que te des cuenta de que la chispa de vida y la alegría la tienes apagada, es momento de renacer. El renacimiento, como él lo plantea, es la acción impulsora que despeja el letargo, la depresión y la apatía. “Renacer es permitir que las aguas fluyan en la dirección que debe fluir, porque todo tiene un cauce, todo sigue su cauce y lo que interrumpe tarde o temprano, es derruido por la inflexible fuerza de la naturaleza”. Y dice más: “Liberarse del proceso de muerte significa liberarnos de nuestro aislamiento, interactuar con el entorno y permitir que con nuestra participación todo se beneficie”.

Renovarse es sabio, es natural y es delicioso.

Ana de la Macorra

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com