Andares

Por Jorge Mercado Velarde

En los andares de mi alma en busca del Espíritu, su lucha más tenaz es con mi ego; su fortaleza, ingenio y sabiduría, derivada de mis vidas fue archivada en mi inconsciente con esa fuerza que me cuesta vencer; sin embargo, por cada brizna ganada siento que mi alma se acerca, más y más, a la comunión con el Espíritu.

Encadenado, ancestralmente, a convencionalismos, modas, pensamientos, no alcanzo a viajar más allá de lo permitido; me ata el temor a ser juzgado y condenado.

Es en ese pasado cautivo de deseos incumplidos que se estrella mi presente y golpea impotente por realizarlos hoy. Remordimiento que se desvanece a la luz de mi mirada interna; ¡cuán sojuzgado viví tras el diploma por el goce que los placeres me brindaban! Mientras, mi Espíritu busca la forma de acicatear empujándome en pos de la meta de la sabiduría.

Hoy quiero atesorar ese intenso deseo de Ser a pesar del temor de sospechar los malditos obstáculos que los señores del mundo irán sembrando por cada paso logrado. Y en esos andares, trascendiendo un umbral de letras intangibles, siento la voz de mi Espíritu que silenciosamente susurra: “No sabes que no sabes”; estremecedora sentencia que a la vez se convierte en la llave y espada con lo cual enfrentar al arconte poderoso que a través del miedo me somete.

He buscado en los recovecos de mi vida al miedo, y la forma de romper el hipnotismo al que me somete usando mis sentidos para cegarme, tímidamente aprendí que sus lacayos, convenientemente llamados virtudes, son solo tradiciones que hipócritamente me encadenan a través de religiones y normas de una sociedad que subyuga paralizándonos en el espejismo de creer sin investigar, derivando en la lucha por tener en vez de ser.

Postrado en esa ilusión delego mi responsabilidad a quien ingenuamente le entrego mi poder.

¿Me hablan de libertad? Un poco más allá donde mi mirada no alcanza, donde menos desconfío, está el límite de esa libertad y, románticamente, me muevo dentro de esos lindes gritando y festejando mi libertad que, ilusa, mas firmemente, creo en ella, aunque pareciera que esa creencia, impide mi trascender; ignorando que la libertad solo me la puedo otorgar yo, que no dependo de la sociedad ni de sus definiciones para acceder a ella.

¿El amor? Otra bandera que en sus pliegues esconde la posesión, el sometimiento, el aparentar, el dominar. ¿Quién es el loco que se anima a trascender la pasión y encontrar ese amor que acepta sin someter, que guía sin imponer, que goza sin retacear, que contagia e ilumina para crecer en la misma medida que crece la pareja?

El verdadero reto está, en amar en esa libertad que yo mismo descubrí y, así, obtener el pasaporte hacia DIOS.

En ese oscuro matraz de las emociones, donde mi alma fusiona espejismos de triunfo con el único propósito de someterme, incentivándome a sobresalir ante los demás, me pierdo alejando en el tiempo la boda sagrada entre mi alma y mi Espíritu; no entono victorias pues conozco el irresistible poder de su embrujo, tan solo calzo zapatos de viento indagando cómo sembrar semillas que lauden en la lucha por encender la llama de la solitaria y verdadera libertad.

Detesto y abrazo los tiempos aún sabiendo que no existen y que ese futuro guardián de mis esperanzas no es un mañana donde arribar sino una faena de hoy para crear en el tiempo del no tiempo.

Jorge Mercado Velarde

Acerca de Jorge Mercado Velarde

Jorge Mercado Velarde
Originario de La Paz, Bolivia, es un eterno admirador de la vida. Escritor de varios libros, conductor de medios y filósofo de la belleza y del amor.