¡A soltar!

Le damos la bienvenida a la primavera, momento perfecto para poner la vida, tu vida, en sintonía con la naturaleza.

 

Todo está en continua transformación, y en momentos como este más, ya que todo en la naturaleza sigue un ritmo en todas sus actividades. Así los humanos, como somos parte de esa fuerza en la naturaleza, también nos guiamos por esos ritmos que van más allá de nuestra decisión. Simplemente son ritmos que pasan y nos pasan.

 

De tal forma que, aprovechando que todo en nuestro planeta, en su hemisferio norte, se pone a renacer, podríamos hacer lo mismo y entregarnos también a la tarea de renacer. Para ello habría que ponerse a revisar qué de nuestra vida está totalmente caduco y valdría la pena deshacernos de eso: personas, trabajos, ideas, resentimientos, manera de tratarte a ti mismo o misma, hábitos, paradigmas… ¡Hay tanto de qué desprenderse!

 

Muchísimas personas viven bajo la tendencia de acumularlo todo, desde cosas materiales hasta emociones y recuerdos. Mucho de esto no sirve para nada y solo ocupa un espacio que podría ser habitado por algo más novedoso, más ligero y diferente.

 

Por ahí se dice que para llenar una taza primero hay que vaciarla, y sí. ¿Cuántas cosas, zapatos y ropa vieja tienes guardada en tu ropero? Abres cajones y saltan mil papelitos de quien sabe qué, boletos de algún concierto, medicinas de cuando hace años te dolía la cabeza, y que en cuanto lo abres lo cierras de inmediato porque ¡qué agobio tanta cosa! En el baño, puedes encontrar botellas de hace años, jabones cuarteados, envases de cremas casi vacíos y lociones que llevan más de una década ahí, fermentándose, sin que les des buen uso o se los regales a quien se lo daría. Y, ¿qué tal si entras al cuartito ese que elegiste para bodega? Te encuentras con cajas repletas de vejestorios, recuerdos de tu abuelita, los cuadernos de la primaria, cortinas deshechas por el polvo de la casa de la tía Marita, y más, todo arrumbado, llenándose de moho, polvo y parálisis.

 

¿Sabes por qué no te deshaces de ello? ¿Te lo has preguntado? ¿Sientes incomodidad, te da ansiedad, algo se te aprieta dentro del cuerpo al pensar regalar todo eso y ventilar para que entre aire y sol?

 

¿De qué te sirve guardar sillas rotas, baúles llenos de fotografías amarillas de tiempo y el vestido de novia de tu abuela, ese que según tú ibas a ponerte cuando te casaras, y eso ya pasó hace tantos años, o la licuadora a la que se le rompieron las aspas, planchas inservibles, bocinas rotas y tanto más?

 

Revisa tu alacena, probablemente encuentres latas que caducaron hace un par de lustros, y envases de alimentos verdes que seguro no probarás ni un bocadito; y, ¿que tal la miel cristalizada, o la colección de frascos de todo tipo y tamaño porque un día los vas a convertir en floreros? Pero ese día nunca llega y tú sigues llenándote de cosas inservibles, viejas, dañinas y feas.

 

Todo eso ocupa lugares importantes que al vaciarte de ellas podrías llenar de frescura. Hay algo que te impida deshacerte de tu pasado reflejado en tanto triques y vejestorios. ¿Será que te da una sensación de seguridad por si algún día lo llegaras a necesitar? ¿Qué tipo de seguridad depositas en la acumulación de tantas cosas?

 

El sistema filosófico chino, de origen taoísta llamado Feng Shui, recomienda muy puntualmente fomentar el hábito de desprenderte, regalar, dejar ir todo aquello que ocupa un espacio sin razón útil o estético, ya que esto se traduce en mantener la energía de tu hogar estancada, influyendo para que en tu vida los eventos se atoren y se mantengan pasmados.

 

Si aprovechas del momento y, al igual que un árbol que se deja seducir por el viento soltando sus hojas que ya cumplieron su ciclo de vida, tú decides despojarte de todo lo que ya cumplió su ciclo en tu vida y te renuevas, podrás comprobar por experiencia propia que, la sensación que llega de ligereza y de limpieza, renueva tu energía y te revitalizas.

 

¡Anímate y suelta!

 

 

Ana de la Macorra

Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com