¿A dónde se van los animales cuando mueren? Segunda parte

La dificultad de decidir una eutanasia
Por Daniela Camino

 

Decidir la eutanasia para nuestro amigo animal puede ser complicado y estresante ya que es una responsabilidad distinta a la que tendríamos con un ser humano. En las consultas que realizo con este tema, he visto que a veces la gente decide realizar una eutanasia solamente porque el veterinario dice que es lo correcto. A veces, los seres humanos practican la eutanasia porque es más cómodo para ellos o bien, porque enfrentar el dolor físico y la agonía del animal les resulta demasiado penoso; otras veces retrasan mucho la eutanasia, aunque el animal muestre claros signos de sufrimiento porque la muerte resulta algo insoportable para ellos.

 

Como relató Vita un poco más arriba (en la primera parte de este artículo), la muerte para los animales no es en realidad la tragedia que significa para los humanos. Ellos no se separan nunca de su esencia y en general saben que regresarán a la fuente de Todo lo que Es. Para muchos animales, el contacto con guías y maestros que les instruyen sobre la muerte, empieza semanas antes de su trascendencia, entran y salen de su cuerpo y tienen flashes de información, gozo y luz. Sin embargo, para algunos, el apego a su cuerpo o a sus amados humanos les hace más difícil esta decisión. Cada animalito es un individuo, y por ello reaccionan frente a la muerte de maneras distintas, dependiendo de su carácter, historia, nivel de consciencia, relación con su familia humana, etc.

 

Los siguientes son algunos ejemplos de estas reacciones de los animales que pueden ilustrar la gran variedad de respuestas. (Los nombres han sido cambiados para la confidencialidad de los involucrados).

 

Walter, liderazgo y la última lección

 

Walter era un hermoso y sabio Pastor Alemán, el líder de una gran familia de perros. La consulta fue realizada pues su humano Luis sentía que era necesaria una despedida, y debían prepararse ambos ante la inminente eutanasia.

Cuando contacté a Walter, me percaté de que emitía una gran bondad y apertura, junto con un claro deseo de trascender este plano y subir a otros más sutiles. Walter me enseñó los cordones de luz que salían de su corazón hacia todos los perros que estaban en su protectorado, incluido su humano, y la manera en que por ese cordón ya les estaba avisando que se retiraba de este plano pronto y cómo se estaba generando también la transferencia de liderazgo con otro perro.

 

Esto es parte de lo que dijo en su consulta de despedida:

 

– Walter, siento que eres un ser hermoso e íntegro, ¿qué quieres decirle a Luis en tu partida? ¿Algún mensaje especial?

– Luis puede tener muchos defectos pero es mi amigo. He observado, respetado sus decisiones y su forma de actuar. Lo he acompañado en muchos momentos diferentes y hemos sido un buen equipo. Luis es intuitivo y generoso pero sin mí sentirá que la brújula se le ha ido. Él contaba con mi energía para muchas cosas pero en este momento puede aprovechar para darse cuenta de todo esto y decidir crecer, está en sus manos, es su decisión. Mi energía en los rescates era completamente alineada, concentrada, entera; por eso era efectiva y sin culpas, malentendidos o falsas ideas. Eso es lo que Luis añora de sí mismo: ser íntegro, completo, alineado con su parte más alta; y eso es lo que admira en los perros como yo. Por mi parte sé muy bien que ha llegado mi momento y seré valiente y decidido como siempre. No tengo miedo.

– Me siento muy raro al despedirme, lo quiero mucho y siempre estará dentro de mi corazón.

– Y tú en el mío, siempre. No lo dudes. Pero debes seguir tu camino y yo el mío. Este es el momento mi amigo, y no hay nada que temer. Si yo soy valiente para despedirme tú también puedes serlo. En cuanto al momento para irme, quisiera que fuera cuanto antes. Mañana es buen día, o el sábado. Estoy listo y no quiero prolongar más esta despedida. Todo lo que yo en realidad entrego a los otros lo hago desde mi corazón, desde mi amor, desde mi verdad. Y si tú, Luis, necesitas de mi presencia, vendré desde donde esté para guiarte e inspirarte; somos amigos, y eso nunca va a cambiar. Ánimo, los corazones no se separan nunca, y quizás volvamos a encontrarnos algún día.

 

 

China, la resistencia y el apego en tres pasos

 

Esta pequeña perrita Cocker Spaniel ya estaba enferma, tenía problemas del corazón, problemas respiratorios y era viejita. Su familia estaba pensando en la eutanasia y me pidieron que la contactara para conocer su opinión al respecto. Al comentarle de los resultados que tenía el veterinario sobre el estado de su corazón, y que su enfermedad era irreversible, le pregunté si ella sentía que era el momento de partir. Dijo que estaba de acuerdo pero que tenía cosas que hacer todavía, como despedirse de algunas personas que no veía hace tiempo; además quiso quedarse un mes más para despedirse de la vida: comer todo lo que le diera la gana, subirse a la cama y que la apapacharan mucho.

 

En la siguiente conversación volvió a pedir una prórroga pues le dolía todavía despegarse de su familia, necesitaba tiempo para procesar su partida y conversamos al respecto. En una tercera consulta reconoció que simplemente ya no podía más, que estaba demasiado cansada y aceptó que era su momento de partir. La eutanasia se realizó dos días después de esta consulta en completa participación y consentimiento de China.

 

 

Max: sorpresas, me quiero ir ya

 

Max era un hermoso perro Basset Hound, ganador de varios concursos de su raza. Me solicitaron la consulta para saber por qué estaba tan triste, apagado y, sobre todo, tan gruñón, ya que tenía una enfermedad incurable del hígado pero su condición no era tal que la muerte pareciera inminente. Sin embargo, al comenzar la consulta, Max se mostró muy contento al verme y sentirme (la consulta era a distancia), porque creía que yo había venido por él para llevármelo al mundo espiritual.

 

– ¿Por qué tienes tanta prisa, Max? ¿No eres amado y respetado en tu familia?

– Sí, me quieren, me respetan como el mayor que soy. Hemos tenido muchos logros y gracias a mí los humanos ostentan muchos premios y se sienten orgullosos, ya sabes cómo son los humanos, les gustan los premios (me dice sonriente y complacido).

– Si han hecho un buen trabajo de equipo, entonces ¿por qué tanta prisa?

– Bueno (se pone reflexivo aquí, y me enseña que tiene el corazón roto, que ahí está su depresión), yo extraño a Nala, la sigo sintiendo muy presente, siento que tenemos una conexión en nuestros corazones y ella me llama para que yo me vaya con ella. ¿Para qué esperar? Allá podremos estar juntos, y ella me está esperando (Nala había sido su compañera, una Basset Hound quien había trascendido hace un año).

 

Al preguntarle por su familia humana y lo que ellos podrían sentir me dijo:

– Tengo mucho amor por todos, y no quiero que malinterpreten mi prisa por trascender. Los quiero y siento mucha gratitud pero creo que ya es suficiente. Podría despedirme de cada uno de ellos, y después podría irme, no hay que esperar demasiado para ello. Estaré listo para una eutanasia en casa en dos semanas. Muchas gracias por escuchar este, mi más profundo deseo.

Los humanos se sorprendieron mucho ante esta respuesta y no fueron receptivos a la petición de Max.

 

Como podemos ver, no todos los animales reaccionan de la misma manera. Normalmente necesitan un tiempo para procesar su partida, resolver los temas que todavía están pendientes, cerrar los ciclos y despedirse de su familia; por ello, si se cuenta con el apoyo de un comunicador “interespecies” es muy bueno poder preguntarle al animal si ya está listo o lo que necesita antes de partir. En mi caso, realizo sanación para el animal que lo requiere y esto les ayuda a estar más ligeros, menos apegados, y poder salir del cuerpo de una manera más amorosa y fácil.

 

Pero si no se cuenta con el apoyo de un comunicador, lo que sugiero es que la persona decida esta eutanasia desde su punto interno más neutral y profundo (que no es lo mismo que el lado racional). Además de contar con todos los datos que ha proporcionado el veterinario y siguiendo su propio sentido común.

Ten en cuenta que los ángeles de la familia y del animal están siempre presentes y acudirán a inspirarte para que encuentres la respuesta adecuada si se los pides. Siente su presencia, siente lo que el animal necesita desde tu corazón y confía en lo que recibes.

 

¿Cómo decidir una eutanasia?

 

Lo primero es estar bien aterrizado, sentir el peso de nuestro cuerpo sobre la silla y el suelo, visualizar raíces profundas y grandes que salen de nuestros pies hacia la tierra y sentir que somos un gran árbol, estable y sólido. Respirar un aire ligero, luminoso y llevar este aire (quizás de color rosa o dorado) a nuestro corazón. Establecerse ahí, en paz, sintiendo ese espacio neutral y amoroso por algunos minutos. Una vez tranquilos, podemos preguntarnos si ya es el momento de ayudar a salir de su cuerpo a nuestro amado amigo animal, y SENTIMOS la respuesta.

 

Es muy posible que llegue como una respuesta sencilla, inmediata, directa y clara. No lo dudes, sigue la respuesta de tu corazón. Háblalo con tu amigo animal, despídete de él o ella agradeciéndole todo lo que han vivido juntos, explícale que has sentido que es el momento ideal para la eutanasia, explícale y dale un tiempo para que se ajuste a este aviso (quizás algunas horas). Luego realiza la eutanasia con confianza, amor, y suéltalo. Déjalo ir.

 

Si ves que es muy difícil obtener una respuesta, o que la niegas al momento de obtenerla y la revuelves con justificaciones, emociones de miedo, rechazo o dolor (lo que sería muy normal en una situación estresante y dolorosa como es esta), entonces pregúntate a ti mismo, ¿qué me da este animal que no me pueda dar yo a mí mismo?, ¿es lo mismo amar que depender de alguien?

 

Resuelve esto (con sanación, hablando con algún amigo, o de la forma que sea mejor para ti) y vuelve a hacer el proceso de nuevo. Date permiso de equivocarte, de tener dudas. Date amor, respira amor, enraízate y vuelve a empezar. Confía en tu primera respuesta y fluye con ello.

 

Si decides o sientes que lo ideal es acompañarles en una muerte natural, es importante contar con el apoyo de un hospicio, o al menos de un veterinario amoroso para que pueda orientarnos y conocer cómo es el proceso de la muerte, y lo que podemos hacer para ayudar a nuestros animales en ese momento (darles agua, ponerles al sol, dejarles solos o no, etc).

 

Algunos consejos para apoyar a los animales en su agonía y transición

 

Sin duda alguna el mejor apoyo que podemos darles a nuestros amigos animales es trabajar o sanar nuestro propio miedo a la muerte y al dolor físico, la soledad o a lo desconocido. Todos contribuimos al infinito campo cuántico con nuestros pensamientos, emociones, intenciones, deseos y actos físicos. Así que, ¿qué queremos añadir a la situación?

 

En la muerte los mundos se tocan y lo que parece inamovible regresa a su verdadera dimensión de impermanente. Por ello la vida consigue una profundidad y sentido especiales en este momento. Es sagrada, especial. Se puede rezar a quien nosotros creamos, realizar un canto que nos permita estar presentes en nuestro corazón, prender una vela, quemar hierbas especiales, como la salvia, mirra, romero o cualquier otra cosa que nos inspire y nos dé certeza. El rezo es bueno porque nos conecta con la parte sagrada de lo que somos y nuestro mundo cotidiano entra en un paréntesis.

(Canalización de Búfalo Blanco, espíritu Indio Norteamericano).

 

Si se ha optado por una eutanasia, recomiendo generar un espacio y un tiempo especiales dentro de nosotros: paz, equilibrio, aceptación y amor. Al rezar, se recomienda acompañar al espíritu del animal en su recorrido ascendente durante al menos 2 horas después de que se ha detenido el corazón.

 

Ya que la conciencia del animal ha de salir de todos los aspectos físicos, emocionales, mentales y energéticos del cuerpo en esta dimensión, también es recomendable dejar el cuerpo en reposo al menos durante seis horas (o toda la noche) después de que ha parado el corazón, así permitimos que esa retirada de la consciencia se realice sin ser disturbada.

 

Para encontrar más apoyo durante el duelo, puedes entrar a la página web de Teresa Wagner, comunicadora con animales en EUA especializada en este tema, tiene artículos y referencias a libros que pueden ayudarte: www.animalsinourhearts.com y conseguir el libro de Penelope Smith, Animal’s in Spirit que contiene relatos de varias comunicadoras y animales distintos sobre la muerte desde su perspectiva.

 

 

El sentido de la muerte y de la vida desde la perspectiva de Búfalo Blanco, espíritu guía

 

Tras la muerte de Vita busqué entre mis guías y amigos espirituales más sabiduría para entender y aceptar mi propio dolor. Búfalo Blanco, el espíritu de un sabio indio norteamericano vino a apoyarme con las siguientes palabras:

 

La muerte no está separada de la vida, cerramos ciclos todo el tiempo y comenzamos otros nuevos, como las olas del océano, como el día y la noche. Es el vaivén de la impermanencia. Sólo que en nuestro espacio de consciencia/tiempo (span) la vida parece una unidad separada, aislada y sin un antes o un después. Sin embargo, esta es la limitación a verlo de una manera más integrada, simplemente porque los absolutos no existen. La vida no tiene sustento ni significado sin la muerte.

 

Es muy importante que los humanos cambien su consciencia y anhelo de buscar lo sólido y lo fijo de la vida, porque entonces siempre habrá pesar. Así que lo primero es aceptar la impermanencia, esta es la naturaleza de las cosas. Justamente por eso los animales viven menos que los humanos, y en cada paso nos enseñan su gracia y ligereza, contrastando con la pesadumbre de nuestra existencia.

 

Es muy raro ver animales deprimidos. La vida y la muerte de los animales que observamos nos enseñan sobre el flujo, son parte de la naturaleza que fluye todo el tiempo. Ellos no se detienen y menos en el momento de la muerte. La muerte, digamos, es un gran portal, lo que regresa de ese portal es la profundidad de la vida, el sentido último del presente. Los animales entran al regazo de la muerte con confianza y aceptan que así son las cosas. De hecho, ¿por qué tendría que ser de otra forma? Los humanos somos los que intentamos detener el flujo o resistirnos a este paso, a este portal. Pero como el agua que se detiene en el hielo, el que se detiene ante el flujo se congela y vive por un momento la infelicidad. Es así de simple.

 

El lugar al que se van los animales no es como un sitio que puedas localizar en un mapa. Es este mismo espacio que se despliega en varias dimensiones y tiempos. Los animales son llevados al espacio-tiempo que les corresponde a cada uno, para eventualmente tomar otro cuerpo y volver a ser parte de esta dimensión física, y experimentar otras partes de su ser. Existen diferentes “jardines”, espacios, como si fuesen cuartos distintos de una misma casa; el ser eventualmente recorre todos los espacios de su casa, o de su creación.

 

De esta manera, lo que has visto es el comienzo del despegar. En animales “dañados” por el hombre (o por cualquier otra causa de la naturaleza que pueda dañarles), se les eleva a un espacio de sanación, donde se les restituye la fuerza perdida. Muchos de los animales no lo necesitan, pero ascienden a espacios astrales donde viven otras lecciones que corresponden al “tono” de su existencia.

 

Es así que cada quién, en un principio de justicia universal, recoge exactamente lo que le corresponde. Una vez que su ser sea llenado de esas gratas experiencias y se haya enriquecido, un gran consejo de seres sin tiempo ni forma, será su guía y marcará el paso a seguir; ya sea para que ese ser siga en planos sutiles, o baje al mundo denso a volver a probar el agua.

 

Bajo el rubro “animales” hay muchos propósitos y consciencias distintas. Algunos son consciencias colectivas, otros más individuales, y todos ellos tienen siempre espíritus guías que los procuran y cuidan. Sabemos que el viaje al mundo denso es una gran aventura y no los abandonamos. Cuando son almas jóvenes y requieren de más guía, siempre hay hermanos mayores para apoyarles en su camino.

 

En cuanto a las diferencias con los humanos, estos tienen mayor confusión y también un mayor potencial, simplemente porque son experiencias distintas. Los animales son almas que tienen consciencia y chispa divina, pero en cada caso el potencial es diferente (potencial para brillar, crear, seducir, etc). Un alma sí puede reencarnar en un animal y luego en humano o viceversa. Es parte de las decisiones que tomamos antes de nacer y corresponden también a nuestro tono o vibración.

 

A un animal se le puede apoyar en la muerte con hierbas sagradas (salvia, romero, jengibre son un buen acompañamiento en mi cultura). Pero en realidad hacer una práctica espiritual que traiga paz es lo adecuado; generar un espacio sagrado, especial, de introspección y meditación, reflexión y despedida. En la muerte, los mundos se tocan y lo que parece inamovible regresa a su verdadera dimensión de impermanencia. Por ello la vida consigue una profundidad y sentido especiales en este momento. El rezo es bueno porque nos conecta con nuestra parte sagrada y nuestro mundo entra en un paréntesis “especial”.

 

Al rezar, con velas o incienso acompañamos al espíritu del animal en su recorrido ascendente, un espíritu sereno como el agua de un lago con luna. Es mejor hacerlo hasta dos horas después de que se haya detenido el corazón, esto disminuye las opciones de que ese ser pueda detener su viaje en aspectos más densos del mundo espiritual.

 

El sufrimiento del espíritu viene cuando el tono verdadero de ese ser no alcanza el espacio que le corresponde por completo, pero aunque se detenga en ese espacio que no le corresponde, eventualmente todo regresa a su lugar exacto. Tarde o temprano todo alcanza su equilibrio, es una danza constante y perfecta del universo que se expande infinitamente.

Daniela Camino

Acerca de Daniela Camino

Daniela Camino
Tengo el honor de guiar cursos de meditación Arka Dhyana, en las que acompaño a las personas a vivir la aventura del autodescubrimiento (http://www.arkadhyana.net). Soy pionera en América Latina dando cursos de comunicación interespecies desde el nivel básico hasta el profesional, y ONLINE a personas en todos los países del mundo desde el año 2006. También comparto el nivel básico de Theta Healing haciendo énfasis en la comunicación y la sanación energética de animales de todas las especies. He tenido el honor de acompañar a humanos y animales en sesiones de comunicación interespecies desde el año 2003 en países como España, Estados Unidos, Francia, Alemania, México, Chile, Uruguay, Venezuela, Argentina, Costa Rica, Panamá, Perú y Colombia entre otros. La formación que he diseñado interespecies se basa en cinco cursos o niveles y mucha práctica y apoyo a refugios animales monitoreada, así como lecturas y cursos paralelos que fortalecen la formación. Considero que percibir con los sentidos psíquicos, si bien es fascinante y en sí mismo una gran apertura de la consciencia, no basta para dar un servicio armónico y efectivo a las familias y a sus animales. El trabajo personal del comunicador es una base muy importante, así como incorporar los saberes de ética profesional y cuidado adecuado para todos los involucrados, lo que se refleja en el diseño curricular de esta escuela.