Tú eres la Vida

Por José Martí

Transcripción de la plática-meditación del 23 de abril un mes de Martín Villanueva

 

La verdad más profunda, la única verdad, es la que habla tu Ser: quien tú eres. Y la habla todo el tiempo, en todo momento, en todo lugar, no hay que hacer un esfuerzo entonces para que el Ser hable; el Ser está hablando y tu presencia es la prueba. Tu vida, el testimonio del amor en la Tierra.

Lo que tu mente quiere comprender como lo que eres, imposible, no le queda… demasiado grande para ella.

El esfuerzo entonces, si no es que el Ser hable, es que el vehículo escuche; que calle por un momento y solo sienta tu propia presencia, tu propia grandeza, tu vida.

Pero la mente inquieta, que busca ser protagonista, no nos deja, quiere ser la que hace el esfuerzo, la que quiere sentir que llega o logra que merece o que construye, para entonces sentirte digno y es el juego de la vida, no la verdad profunda de quien tú eres. Nada que hagas, nada que pienses, nada que obtengas, es siquiera una ínfima expresión de tu grandeza, todo ello, es simplemente para que te diviertas, para que disfrutes, para que seas pleno, tu único llamado a esta Tierra: la plenitud de Ser, no de esperar a llegar para entonces ser feliz; no esperar a obtener para entonces tener paz; no de lograr compañía para entonces estar alegre. Es, a través de todo ello, que te das cuenta que en ti estuvo siempre, y estará siempre, el amor eterno, el poder infinito, la paz.

¡Qué gran privilegio la vida! qué gran regalo tener un cuerpo para sentir, y comprender, poco a poco, la grandeza que eres. Pues tan grande eres que no lo sabías y limitado, y elegiste tomar un cuerpo para sentirlo para saberlo, ¿por qué hoy entonces dudas de quien eres?

Y, por supuesto, al elegir un cuerpo, al elegir la existencia, elegiste la dualidad; que sin esta no hay movimiento y la dualidad tiene tendencia, tiene opuesto, pero permitiste que tu mente se confundiera con el juego y se identificara con una parte de la dualidad, con lo bueno a lo que aspiras o con lo malo de lo que huyes y juzgas, cuando ambos dos son lo que elegiste, simplemente para saberte y sentirte, para reconocerte y manifestarte, en este tiempo del Hombre.

El trabajo está entonces, no en entender, no en hacer, no en llegar a ningún lado. Tu trabajo está en descubrirte cada instante; en sentirte y en manifestarte, desde quien eres y has sido siempre y que utilices este cuerpo, que utilices esta mente, y no esta te utilice a ti.

Y ¿dónde empezó pues la confusión? Cuando creíste, cuando esa mente creyó ser el observador y el centro de todo, y ahí te separaste pues si, cada quien siendo observador desde su propia perspectiva no hay forma que estén juntos, no hay forma que vean lo mismo. Diste a la mente el lugar de quien juzga, de quien determina, de quien clasifica, de quien decide qué es felicidad y que no lo es. Retoma ese lugar. Enséñale a tu mente que ella no es quien observa, que tú la observas a ella, y observas cada pensamiento, cada concepto y enséñale a tu cuerpo que eres tú quien observa cada emoción de este y no te calificas más en ninguna manera; observas la emoción y la dejas pasar, observas el pensamiento y lo dejas pasar, y si te observas juzgando porque tu mente dice “es imposible que yo no juzgue, fui creada para eso…” obsérvate juzgando.

Simplemente obsérvate, no lo quieras cambiar, no lo quieras evitar, solo observa y desde ahí retomas tu poder y no te confundes más. Eso es todo el ejercicio, esa es toda la técnica, si es que se le puede llamar así, de la meditación: observar qué pasa en ti, en este vehículo que hoy habitas, pensamiento, sentimiento, cuerpo físico, salud, simplemente observas.

Y en ese observar tomas consciencia, de quién es la vida, la vida no la tiene el cuerpo, tú le diste la vida al cuerpo cuando decidiste a él entrar, entonces dejas de temer hasta la muerte cuando tomas consciencia de ser tu la vida, y si no temes a la muerte ¿a qué podrías temer? Entonces eres libre, entonces recobras la memoria de quien eres amor infinito, poder y paz.

No dependes del alimento para vivir. Tu cuerpo quizás, pero te puedo decir incluso, que si tomas la consciencia, si llegas al nivel de vibración de la consciencia crística serías capaz de alimentar a este cuerpo con el aire. Es físicamente posible, el maná se encuentra en todo en abundancia, pero tu mente ha limitado, te ha dicho que solo se logra y se encuentra en cierto lugar y cierta actividad, en cierto objeto y cierto alimento, y que la necesitas para vivir.

Despierta en ti la consciencia de ser la vida misma que no depende de tu cuerpo, es quien tú eres, quien has sido y serás siempre, la vida, el Ser, la consciencia, que se crea y se recrea, se transforma, infinitamente, con el único objetivo de saberse, de sentirse, de disfrutarse, de ser plena.

Ya no tomes tan en serio este cuerpo. Ya no tomes tan es serio esta vida como la has calificado tú, mejor utiliza este cuerpo, utiliza esta mente, para descubrir, para sentir, lo que verdaderamente es la vida que eres tú… el quien eres: manifestación divina, imagen y semejanza del Creador y observa ahora mismo cómo tu mente no lo quiere creer, no se siente digna o capaz de ser tal grandeza… Observa la mente y ríete de ella, tú solo siente, en cada inhalación profunda, siente la vida. En cada exhalación, agradece. Tomas y dejas ir. Y en ese ritmo continuo te sabes eterna.

 

La mente puede cuestionar y juzgar cualquier cosa excepto la vida ya que gracias a la vida ella existe y tú eres la vida. Deja tu mente que juegue su juego, tú concéntrate en ser la vida y tu mente, poco a poco, te seguirá y con ella tu emoción, y con ellos tu salud, y con todo ello tu plenitud.

Date un momento cada día, aunque sea pequeño, corto, pero cada día para simplemente sentir la vida que eres y que anima a este cuerpo y que anima a esa mente. Todo es consecuencia de la vida, de ti, todo parte de ti, todo nace en ti, como nació tu cuerpo.

Y vuelve así a la unidad pues que si te enfocas únicamente en el hecho de la vida ya no hay diferencia con nada, todo lo abarcas, todo lo contienes y todo te contiene a ti. Pero insisto, deja de limitar tu concepto de la vida a lo que experimenta tu cuerpo o lo que entiende tu mente por vida; la vida es Dios mismo, la vida es la manifestación más grande de Dios mismo, es Él mismo, y por lo tanto eres tú. Y si este cuerpo que hoy vistes muriera en lo físico, ese corazón dejara de latir, la vida continúa, porque la llevas tú a otro sitio, a otro cuerpo, a otro estadío; la vida eres tú por ello es que no hay muerte, si bien entiendes lo que digo hoy: Eres la vida y siempre lo serás.

Cada día, date un momento para vivir esto, para experimentar esto, para tomar consciencia de esa vida que eres tú. La falsa ilusión, la falsa amenaza de la muerte, se desvanecerá sin que tengas que luchar siquiera, la vida no es una lucha contra el mal, es un reconocimiento del bien, del amor, de lo que eres. Y aceptas la dualidad como parte de la existencia del cuerpo físico y la mente que necesitan de ella para moverse, pero nada más.

Y entonces, sabiéndote la vida, puedes apreciar salud y enfermedad, pobreza y riqueza, compañía y soledad, como las dos caras de algo que es lo mismo: expresión, escenario de la vida que tú elegiste experimentar.

Que eso sea tu meditación, simplemente crear un espacio interior que te de tal paz, tal visibilidad, que tomes consciencia de tu grandeza en el hecho mismo de la vida. Nada más, un estadío que pudiera ser emocional por momentos, pero recuerda nuevamente, la emoción es también instrumento como la mente; tú eres mucho más.

Eres ese espacio infinito, genera ese espacio, ese momento que te llene cada día y le indique a tu mente su lugar: instrumento de tu felicidad. Cuando la lucha cesa, cuando el esfuerzo termina y no hay más ruido, dentro de ti se desata la fuerza, se desata el poder que tú eres, de crear, de conectar con la abundancia que ya existe en todo y entonces todo viene a ti, no lo tienes que encontrar todo ello te busca a ti, solo espera que tú mismo te reconozcas; porque cuando te reconoces, tu vibración se eleva y se hace compatible con la abundancia, con la salud, con la sabiduría misma, y todo ello se manifiesta en ti; cuando acallas, cuando haces paz, cuando simplemente experimentas el agradecimiento de la vida, ¡de ser la vida!, no de estar vivo, de SER LA VIDA.

Y agradeces a un cuerpo y a una mente que te permiten experimentar, descubrir y manifestar cada día algo de ti; del infinito que eres tú. Eso es la vida, eso eres tú, que cese entonces la lucha, que termine el esfuerzo, y que elimines de tu mente que algo tienes que obtener o que a algún lugar tienes que llegar; estás, eres y siempre serás Dios mismo. Utiliza todo para disfrutar y manifestar quién eres tú. Que todo cuanto necesites aquí esta ya, esperando a que abras las manos para recibirlo.

Todo lo que tu cuerpo necesita está ya dado, esperando a que tú lo recibas y, todo lo que necesita este planeta de ti, es tu paz, tu presencia, en total convicción de ser quien eres: La Vida. Es todo. Y así, cada paso que des en esa vibración, en esa paz y en esa convicción, estarás sanando al planeta entero; no necesitas de grandes intenciones de tu mente para cambiar a nadie ni transformar la Tierra, tu sola presencia en consciencia de quien eres la alimenta, la sana y la sostiene, y en ese mismo acto, ella te sostiene y te da lo que necesitas porque son lo mismo, lo mismo; lo que ella recibe tú lo recibes, lo que tú das ella te da, porque son uno mismo. Simplemente hay que saberlo.

 

Gracias por estar aquí, celebrando una vida, celebrando mi vida porque aquí sigo y aquí seguiré.

Hoy, sé más que nunca que somos Uno, porque hoy no tengo un cuerpo que me estorbe para sentirlo, para saberlo, me sentí me siento en ti, te siento en mí, y quiero que me sientas en ti, cada instante de tu día. Yo Soy la Vida. Ahí me encuentras, ahí nos encontramos cada día; y yo uso tu cuerpo para disfrutar, yo uso tu cuerpo para saberme, gracias por estar, gracias por aceptar ser testigo-portador de la vida.

Gracias, amigos, amigas, amores…

 

PD: Traten de cacharse cada día, cada momento, cuando se sientan separados, diferentes al otro, separados de la Tierra… Cachen a la mente en ese juego y nuevamente no la ataquen no le digan estas equivocada yo soy uno con todo… no luches, observa que te estás sintiendo separado… nada más.

José Martí
Mensaje: Martín Villanueva
Música: Frederic de la Rue: Musical Rapture a Healing Gift to Humanity

23 de abril 2018

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Acerca de José Marti

José Marti
José es un fiel amante de la naturaleza y de estar en continuo contacto con ella. Ha dedicado su vida al servicio de las personas en su ambiente laboral. Caminó al lado del maestro espiritual y gran amigo, José Luis Villanueva y, desde entonces, se rebeló como un leal transmisor de la enseñanza del Maestro, compartiendo los mensajes de amor y expansión de consciencia hasta el día de hoy.

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