Tai Chi

Inicios

Nacido hace más de 2 mil años en el corazón de China, y basado en los conocimientos del Taoismo, el T’ai-Chi-Ch’uan, o mejor conocido como Tai Chi, es una arte marcial concebida en sus inicios como entrenamiento de combate, pues su principal objetivo era el de enseñar al luchador a combatir múltiples atacantes con un mínimo de esfuerzo, usando la misma fuerza del atacante en su contra. Hoy en día, el Tai Chi sigue siendo practicado, no por su técnica marcial, sino por sus grandes beneficios para la salud, tanto física como mental.

Deporte mundial

Tantos son los beneficios del Tai Chi que, en 1956, el Comité de Deportes de China, hizo del Tai Chi el deporte nacional y ahora es promovido por el gobierno de ese país para mantener a su población activa y saludable. No solo eso, en la actualidad, existen más de 200 millones de practicantes de Tai Chi alrededor del mundo, pues su popularidad crece cada día más al seguir descubriéndose los sorprendentes beneficios que este deporte proporciona.

Beneficios

Entre los múltiples beneficios que nos trae la práctica del Tai Chi sobresalen el fortalecimiento del sistema inmunológico, la disminución de la presión arterial, el aumento de la fuerza y la flexibilidad muscular, así como la mejora del sentido del equilibrio, lo que conlleva a una mejor postura y un menor riesgo de caídas y lesiones musculares, por lo que el Tai Chi es uno de los ejercicios más recomendables para personas de la tercera edad o con alguna lesión muscular.

También se ha reportado que aquellos que practican Tai Chi con regularidad, sufren de menos problemas para dormir, pues los movimientos suaves y fluidos de este ejercicio, junto con la respiración profunda, contribuyen a la relajación, por lo que los niveles de estrés disminuyen considerablemente y, por lo tanto, se logra llegar a una sensación de bienestar y armonía.

Filosofía

Además de ser un ejercicio sumamente beneficioso para la salud, el Tai Chi es también una filosofía de vida, pues entrena al cuerpo y la mente para interactuar con todo tipo de fuerzas de la vida, ya que, así como el artista marcial aprendía a convertir la fuerza del atacante en su propia fuerza, aquel que practica Tai Chi aprende a vencer los obstáculos y a redirigir cualquier fuerza a su favor. De esta manera, la fluidez de los movimientos del Tai Chi nos ayuda a fluir a través de la vida con gracia y armonía.

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