Suena el despertador… ¡Llegó la hora de arraigarme!

Por Alicia Velázquez Berumen

Me levanto cansada. Me pregunto la razón de mi existencia. Me tomo un café para despertar y, mientras lo bebo, percibo mis pensamientos y me doy cuenta de que son un poco catastróficos y, sobre todo, negativos. Descubro que estos pensamientos son los que me hacen sentir cansada. Empiezo a darme cuenta de la forma en que se conectan mi mente y mi cuerpo, de tal manera que cuando pienso negativo, me siento cansada y sin energía. Yo misma me estoy autodestruyendo, el enemigo está vivo, dentro de mi mente, y es como un gran monstruo que no puedo domar. Empiezo a respirar más profundo, dejando salir, con cada exhalación, el aire que va apagando el fuego: los pensamientos que me están boicoteando y limitando. Al respirar profundo empiezo a remover los obstáculos, a sentirme con más energía y así, paulatinamente, se va despejando mi mente y se desmorona la ilusión.

Respiro… Inhalo profundo… elimino las pausas entre inhalación y exhalación, y dejo que el aire fluya dentro de mi cuerpo como olas en el mar: solo dejándose llevar. En cada exhalación permito que el aire se lleve aquello que no puedo contener más y que me agota. En cada inhalación lleno de aire mis pulmones, mi corazón empieza a acelerar su latir y comienzo a sentirme más presente.

Podría sentarme a meditar por un instante, pero no tengo tiempo de hacerlo, así que meditaré de una forma activa: estando bien despierta en mi cuerpo, abriendo mis sentidos en el aquí y en el ahora. Inspiro profundo y, ¿qué tal si cada acción de mi vida la realizo consciente, estando de verdad presente?

Respiro abriendo mis sentidos y aquietando así mi mente para percibir lo que está, lo que sucede en cada instante en la realidad concreta, y es entonces que mis pensamientos se empiezan a disolver. Ahora, es más fuerte la realidad física que la imaginaria.

Muevo mi cuerpo, coloco las plantas de los pies sobre el piso. Respiro, conectando mis pies con la Tierra, así transmito la energía de la mente a mis pies, a mis piernas. El fluir de energía me invita a ponerme de pie. Siento como si volteara un reloj de arena, como si empezara a caer suavemente una lluvia desde mi cabeza, que recorre todo mi cuerpo hasta mis pies, formando surcos como lo hiciere un río al bajar por la montaña. Comienzo a sentirme más viva, se empieza a abrir, como una flor, el primer centro de energía o muladhara chakra, que me hace sentir más arraigada y anclada.

¿Cómo puedo aterrizar mis proyectos si mi mente está constantemente volando en otras dimensiones imaginarias? Es momento de volver a mi cuerpo, respiro en mi vientre bajo y siento cómo sale y entra el aire; dejo que mi abdomen se infle y desinfle, permitiendo que mis órganos internos reciban un ligero masaje.

Sigo de pie, con mis plantas apoyadas sobre el suelo y mis rodillas ligeramente dobladas. Ahora siento como si de la zona del perineo cayera un ancla hacia la Tierra, hacia el suelo, y siento cómo esta desciende hacia abajo para anclarme a la Tierra. Este es el arraigo.

Estoy descendiendo mi energía mental hacia la Tierra; así mi mente descansa de los pensamientos que revolotean como abeja dentro de un frasco de cristal. Empiezo a respirar más profundo y visualizo cómo exhalo a través de las plantas de los pies. Empiezo a sentir como si las raíces salieran de las plantas de mis pies y fuesen cubiertos por la Tierra. Es entonces que recuerdo que, en la Escuela de Energía, me dijeron que entre más arraigada esté, más alto podré tocar los cielos; así como un árbol que, entre más profundas las raíces, más se eleva.

Entre más abra mi primer chakra, ubicado en la zona del perineo, y que se encarga de irrigar con energía mis pies y piernas, más energía de arraigo sentiré en mi cuerpo, y estaré más presente en la realidad concreta y no en la imaginaria. Así tendré más poder para aterrizar mis proyectos en este plano material pues, de la misma forma que desciende la energía de la cabeza a los pies, así se manifestarán mis ideas en la realidad concreta.

 Toda mi energía fluye en la parte baja de mi cuerpo, lo que me hace sentir más vital y más presente. Siento la atracción hacia la Tierra y me rindo a sostenerme en ella. La energía que había contenido por tanto tiempo en mi cabeza y en la parte alta de mi cuerpo, por fin se ha disuelto.

Sigo respirando, sintiendo cómo la lluvia de energía acaricia todo mi cuerpo y me invita al movimiento suave. Me siento lista para salir al mundo, bien arraigada a la Tierra, conectada con el fluir de mi respiración y disfrutando así del momento presente. Respiro… suspiro… inspiro…

Alicia Velázquez Berumen

Para escuchar los ejercicios de respiración consciente que Alicia nos comparte da click aquí y disfruta

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Acerca de Alicia Velázquez Berumen

Alicia Velázquez Berumen
Coautora del libro DIOSOY: Ser en esencia y en presencia. Actualmente imparte sesiones de respiración, sanación y meditación virtuales en todo el mundo a través del proyecto "Meet 2 Breathe" que incluye "Respira México". Es la Representante Nacional en México de la International Breathwork Foundation, Facilitadora Certificada de Transformational Breath, Sanadora graduada en Barbara Brennan School of Healing y Consteladora Familiar. Inició el camino espiritual a partir de 1987 con las enseñanzas de José Luis Villanueva. Maestría en Psicopedagogía y Diplomado en Neuropsicología en la Universidad Anáhuac. Licenciatura en Terapia en Comunicación Humana.