SEXO Y SOCIEDAD

Por Jorge Mercado

¿Cómo entender que a estas alturas de civilización todavía exista la ablación como una forma monstruosa de sometimiento? ¿Qué engendros fueron los que implantaron esta ley? Ley que Considera impuras y prostitutas a las mujeres que no se sometan a ella además de estar impedidas de casarse y son desterradas de su sociedad.

¿Por qué las sociedades en general se empeñan en usar al sexo como la más efectiva forma de manipulación? Pues porque esa es la manera perfecta de someter y moldear al individuo, llevándolo a una sumisión ante los dictados de normas y códigos éticos que no tienen otra función que controlar a la persona llenándola de culpas y pecados que merecen ser castigados, degradando la creatividad e individualidad. Convirtiendo al hombre en un robot que cumple, a cabalidad, las normas que desde niño le repitieron.

Una vez sometido es transformado en borrego, miembro de una manada sin derecho a pensar y sentir por sí mismo. Temeroso, de ser catalogado o avergonzado, esconde sus manifestaciones hasta con su propia pareja, nacen las aberraciones y los impulsos animales que brotan de tanta represión sexual.

La sociedad puritana vende el sexo a través de todas sus formas posibles: en las revistas, el cine, las novelas, la moda y hasta en la música y poesía, ¿por qué con su mercantilismo transgrede sus propias normas?

En el fondo, es una manera sutil de arrebatarle al ser su expresividad pues si cae ante sus provocativos anuncios es sujeto a mayor control y docilidad.

Conscientes de la verdadera fuerza del sexo, la sociedad ha convertido el sexo en pecado para amedrentar; lo muestran como algo sucio y sin sentido para que nadie se identifique con esta aberración.

Nos han mentido haciéndonos enarbolar la bandera de la libertad sin darnos cuenta que no somos libres mientras sigamos encadenados a prejuicios, códigos de comportamiento, de ética y de moral. Lejos de realizar el crecimiento en pareja, nos arraigamos en esas leyes sociales temerosos de despertar en nuestra pareja una sexualidad que luego no podamos controlar.

Y a nuestra propia sexualidad la amordazamos reprimiendo la verdadera entrega.

Prisioneros del que dirán, de la religión y la sociedad, cargamos los grilletes que limitan el crecimiento restando el valor y sentido con que fueron creados en su origen; cerrando las puertas a la posibilidad de acceder a los niveles profundos de la espiritualidad.
Así el sexo es la mejor herramienta para banalizar las relaciones buscando solo el simple placer de un orgasmo, convirtiendo funestamente las relaciones en masturbaciones en pareja. Lejos de la verdadera entrega, de la conjunción de seres, de compartir lo más sagrado que somos abriéndonos sin prejuicios a quien decimos amar.

¿Podremos algún día comprender que la sexualidad tiene la vital función de afianzar la individualidad a través de la exploración de nuestras emociones, sentimientos y comportamiento?

El sexo nunca fue pecado ni motivo de vergüenza, el sexo es una función natural de todos los seres y todos los reinos de la naturaleza. Esa es la forma que el Universo ha escogido para perpetuar las especies. A nivel humano su uso tiene hondas implicaciones en el relacionamiento.
Cada sociedad toma una posición ante el sexo dependiendo, casi básicamente, de su religión y la moral que dicte esta.

Si pudiéramos librarnos de los dogmas y anatemas con que lo satanizan nos encontraríamos que es la vía más espiritual para la comunión entre 2 personas pues en esa entrega conjuncionamos las vibraciones que nos conforman con las de nuestra pareja, experimentando innovadoras experiencias que necesariamente abren los mundos superiores de integración humana.

Valiosa comunicación sin barreras ni falsedad, porque a ese nivel ya no entra la mente y sus recatos, simplemente somos 2 fundiéndonos en el acto más puro de amar.
Lejos de que sea en una mercancía más la expresamos como algo propio libre de culpas ni pertenencia a ningún dictado social o religioso.

La sexualidad es algo absolutamente individual, personal y profundo que te lleva a sumergirte en tu verdadero SER

Jorge Mercado V.

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Acerca de Jorge Mercado Velarde

Jorge Mercado Velarde
Originario de La Paz, Bolivia, es un eterno admirador de la vida. Escritor de varios libros, conductor de medios y filósofo de la belleza y del amor.