SER tú: Manifestación máxima del poder. Recuerda quién eres

Por José Marti

Volver a quien tú eres, a tu Esencia, a la paz que tú eres, porque no eres la guerra, no eres la ansiedad, no eres la tensión, eres la paz.

Antes de tomar un cuerpo, solo en la paz existías y la paz era parte de ti y tú de ella, eran lo mismo, son lo mismo. Pero el tomar un cuerpo, el densificarte, para contenerte en algo limitado, te confundió; olvidaste el origen, olvidaste el hogar y te identificaste con el vehículo (el cuerpo), en esa ansia por saberte, en esa necesidad de sobrevivir buscaste reafirmarte a través de lo que haces, de lo que sabes, de lo que tienes y olvidaste lo que eres.

Volver a casa es simplemente eso: volver a quien eres.

Por eso te he dicho que no has de buscar llegar a ningún lado, lograr nada o adquirir nada, simplemente regresar a ti, a lo que siempre has sido, eres y serás, y la característica fundamental es la paz.

No busques la paz por estar en la guerra; búscate a ti y a la paz llegarás. Pues tu camino nunca habrá de ser de huida sino de reconocimiento, de descubrimiento, de recordar tu libertad.

 

Inicia entonces cada día dando el paso de fe que te convenza de aquello que aún no ves pues lo has cubierto; es tu esencia, es tu grandeza, es tu realeza del Ser que eres. Aunque no lo veas, aunque no lo sientas, inicia cada día creyendo que, en verdad, eso eres. Creer no como creencia, insisto, sino como acto de fe, el acto de fe es aquel que se da con relación a algo que es verdad pero que el ego te impide mirar. Tu propia limitación con que te identificaste por tanto tiempo; no luches con ella, entiéndela, entiéndete, pero enfoca tu energía en el acto de fe de cada día, pensar, pensarte y sentirte el dios que eres, el amor que eres, la paz que eres, el poder que eres, la abundancia que eres, la salud que eres…

Suelta ya toda identificación que has creado y aceptado de ti, consciente o inconscientemente, tu necesidad de seguridad, tu necesidad de compañía, de aceptación, tu necesidad de cobijo, son la necesidad del vehículo nada más. El vehículo como materia habría de sobrevivir y por ello dichos mecanismos naturales sirvieron en su momento para darte entrada en este plano, mas ya estás aquí, ya no los necesitas, trasciéndelos, transfórmate, transforma a este vehículo en vehículo de creación, ya no solo de sobrevivencia, en vehículo de iluminación.

Para ello estás aquí, en este tiempo, en este lugar para ser la Paz, para ser la Luz, vista y sentida a través del vehículo que te contiene. Ya volverás a la Luz misma, a la Paz misma cuando el vehículo no más necesites, ni necesite este momento y este tiempo; hoy sí lo necesita; transforma el vehículo, hazlo transparente, a quien TÚ eres, para el mundo; hazlo cristalino.

 

Hablamos de “Presencia” hace unos días, tu presencia que necesita el mundo. Dale primero esa presencia a tu mente y a tu cuerpo; regálatela a ti. Cuando sientas angustia, cuando sientas miedo, hazte presente para ti. Abrazando a la angustia, agradeciendo al miedo, porque simplemente te permiten saber que estás aquí, pero tú, hazte presente para ti.

Hacerte presente es eso, no es eliminar lo que no te gusta, la angustia, el miedo, la soledad. Hacerte presente es verles de frente, y ahí, generar la Paz. Dándote cuenta, tomando consciencia que nada, ni nadie, puede tocarte, puede herirte, puede quitarte una pizca de quien tú eres; porque eres eterno, eres Esencia de dios mismo.

Desde la consciencia entonces de Ser, de existir, de estar con vida, genera en ti, minuto a minuto, la PAZ, que ya no depende de tu circunstancia, de tu entorno, esa es la paz condicional a que tu mente has acostumbrado y que tu mente te ha exigido, “cuando las cosas estén bien entonces seré feliz…”, la mentira más grande de la humanidad, el origen de su sufrimiento.

Es la paz incondicional, es la paz eterna fundamentada en el solo hecho de ser.

Y ¿quién puede quitarte eso? ¡Nadie!, ¡nada!, enfócate solo en eso: en el hecho de Ser, y has crecer ese pensamiento, esa emoción, hasta que lo abarque todo y, consecuentemente, por sí solos, el miedo, la angustia, la soledad, se disolverán; no tienes que luchar con ellos, no tienes que resolverlos, solo recordar quién eres, generar esa energía y, en ellos, se disuelve toda falsa creencia, toda limitación, todo disfraz de quién tú no eres y nunca serás.

Eso es volver a casa, es recordar en pensamiento, en sentimiento y emoción, la grandeza de SER; simplemente eso, totalmente eso, SER: Manifestación máxima del poder. Nada puede entonces contra ello, nada puede entonces contra ti, si te reconoces como tal, manifestación máxima de Dios, del Poder, del Amor.

José Marti

Transcripción de la meditación impartida por José el 24 de septiembre 2018

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Acerca de José Marti

José Marti
José es un fiel amante de la naturaleza y de estar en continuo contacto con ella. Ha dedicado su vida al servicio de las personas en su ambiente laboral. Caminó al lado del maestro espiritual y gran amigo, José Luis Villanueva y, desde entonces, se rebeló como un leal transmisor de la enseñanza del Maestro, compartiendo los mensajes de amor y expansión de consciencia hasta el día de hoy.