Respiro… suspiro… me inspiro

Por Alicia Velázquez

 

Respiro hondo, respiro profundo mientras mi pecho se expande y se llena del aire que me regala la vida, entonces me detengo por un instante haciendo una pausa entre inhalación y exhalación mientras me llega el pensamiento: “llegará el momento en el que no inhale más, y es entonces cuando dejaré este cuerpo para volar, surcar los cielos”. Y así vuelvo a tomar un gran respiro. ¡Aún estoy viva!

 

La primera vez que respiré fue cuando mi espíritu tomó este cuerpo que hoy habito, y aunque hoy no lo recuerde, mi cuerpo lo sabe bien, porque es sabio y tiene memoria. Así que cuando quiero saber algo solo calmo mi mente respirando profundo para detener aquellos diálogos interminables, que se repiten una y otra vez; me enfoco en sentir mi respiración: cómo entra y sale el aire de mi pecho. Es así como poco a poco regreso al momento presente, en el cuerpo, y si permanezco por más tiempo enfocada en mi respirar, me enfoco en mi sentir.

 

Se dice que el respirar está relacionado con el sentir, que cuando uno no quiere sentir deja de respirar por instantes, ¡y es completamente cierto! Recuerdo que en eventos traumáticos contuve mi respiración; mas, al volver a respirar dejo que fluya la vida; entonces vuelvo al sentir, a permitir que la respiración abra mi corazón suavemente, dejando salir toda la tristeza líquida que purifica mi cuerpo y desvanece la angustia.

 

Si continúo respirando empiezo a contactar aún más profundo, siento la paz en mi interior, como si el manantial estuviese dentro de mí, y de pronto brotara la esencia divina en un suspiro: la voz del viento que resuena como campanadas a través del templo que es mi cuerpo.

 

Mi propuesta en este escrito es que, por un momento durante tu día, pares las actividades externas y te detengas a hacerle compañía a tu respiración. Solo tienes que sentarte a atender tu respiración, sin hacer nada, sin querer transformar nada… solo eres tú con tu respiración. Sucederá que al cabo de unos minutos te sentirás renacido, liberado, más ligero y reconectado con tu interior.

 

Si estás listo para pasar a otro nivel, sigue respirando de manera suave y profunda, poniendole atención a tu respiración. Pronto estarás sintonizado con la voz de tu intuición o sabiduría interior que te llevará a un estado de meditación. Sí, así es, el fluir del río de la respiración te conectará con el mar de la sabiduría y la consciencia infinita.

 

Te preguntarás cuál es el beneficio de entrar en este estado de meditación; el beneficio es experimentar y anclarte en este espacio donde, por más tormentas que pasen en el exterior, permanecerás en tu centro. Sí, sentirás y te moverás con las emociones como un sutil viento… mas nada ni nadie podrá desarraigarte de tu centro. Es entonces que te habrás fortalecido, dejando de depositar el poder en el externo. Otro gran beneficio es que disminuirás el volumen de la información que viene del exterior y elevarás el volumen de la voz que resuena desde tu interior, al unir ambas melodías para sintonizarte en la frecuencia de la vida en consciencia.

 

¿Quiénes se pueden conectar con esta voz sabia que proviene del infinito? ¡Todos! ya que todos venimos del mismo origen: del espíritu; y la respiración es solo una vía para reencontrarte con él. Cuando te sientes perdido es porque has tomado tanto del exterior que has olvidado tu origen. A veces la información externa te lastima e incluso así lo permites porque no sabes poner límites, pero, si te nutres de la voz del interno, esta te contestará y te sacará de dudas. El externo es solo un juego, es solo la malla, la ilusión. Así es, tomaste un cuerpo y te echaste el clavado a la vida, y ahora estás tan sumergido en ella que olvidaste la razón de tu existencia.

 

Respira profundo, inhala… exhala… sumérgete… sumérgete para que puedas escucharte; y esa voz, insisto, nace desde tu sentir. Por eso es esencial la respiración, ya que es como un río que a su paso derriba las piedras del camino para liberarte y permitirte que al soplar tu música se exprese de manera clara y armónica.

 

Ese es el ser consciente, el que se detiene a escuchar su voz interna y de allí se alimenta, de la fuente infinita de donde proviene todo. Te invito a salir al mundo a jugar y a practicar, pues si no, ¿para qué tienes una vida? Disfruta de tu entorno.

 

Vibra, vibra alto desde la voz del interno, para que sea tan elevada la frecuencia que se expanda en ondas a tu alrededor y no te puedan atrapar las vibraciones del externo. Y si acaso te llegaran a atrapar, vívelas como templanza para fortalecerte desde el interno. No son pruebas ni obstáculos, son formas de aprender a escuchar la voz de tu intuición.

 

Este es el camino de regreso a casa: aliméntate de tu propia verdad y luego sal al mundo a unirte con aquellos con quienes resuene tu verdad, pues a nadie tendrás que convencer de que tú tienes la razón. Solo tienes que elevar tu frecuencia nutriéndote de la fuente divina que conectas con cada inhalación, respira… suspira… inspira… in spiritu.

 

Alicia Velázquez

Comments

comments

Acerca de Alicia Velázquez Berumen

Alicia Velázquez Berumen
Coautora del libro DIOSOY: Ser en esencia y en presencia. Actualmente imparte sesiones de respiración, sanación y meditación virtuales en todo el mundo a través del proyecto "Meet 2 Breathe" que incluye "Respira México". Es la Representante Nacional en México de la International Breathwork Foundation, Facilitadora Certificada de Transformational Breath, Sanadora graduada en Barbara Brennan School of Healing y Consteladora Familiar. Inició el camino espiritual a partir de 1987 con las enseñanzas de José Luis Villanueva. Maestría en Psicopedagogía y Diplomado en Neuropsicología en la Universidad Anáhuac. Licenciatura en Terapia en Comunicación Humana.