Renovemos nuestras historias

Por Bruno Díaz

 

Lo que contamos, cuando decimos contar nuestra historia, es en realidad una mezcla, un entrevero de verdades como estas letras y los silencios de donde brotan. Silencios como gatos que rondan las piernas al escribir en la media tarde o como luciérnagas que encienden, con pequeñas danzas, una cerrada noche.

 

Lo que contamos de nosotros es una historia, y cada historia es una recreación, una interpretación. Las hay gozosas y las hay dolorosas: habrá que aprender a escribir la injuria sobre la piel del agua y los agradecimientos sobre concreto fresco.

 

Se trata de escondernos nada. Se trata de aprender a ver y sentir profundamente, para asimilar, incorporar o aprender, y no de cambiar las cosas a nuestro contentillo. Se trata de comenzar a filtrar los venenos y a depurar los dolores. Quedémonos con la esencia; con el destilado de experiencias que, juntas todas, nos dejan un legado.

 

Lo que sucedió no cambia, pero sí cambia cómo lo vivimos, cómo nos sentimos y cómo nos paramos en la costa de la vida; ahí, desde donde se extiende majestuoso el mar de nuestra existencia.

 

Cuando revisamos y contamos nuestra historia, encontramos aprendizajes que creemos nuestros, pero que solo son puentes sobre los abismos donde se encuentran, a cada lado, cosas, personas, y experiencias.

 

Hay etiquetas, nombres y supuestos, que esconden una parte inmensa de la realidad y que nos hacen creer que así son las cosas y que así somos. Cuando decimos mexicano, nigeriano, español, brasileño, egipcio, ¿qué decimos realmente? ¿Qué asumimos, al decir que somos hombre o mujer, chef o bailarina?

 

Nuestras historias son un caleidoscopio de recuerdos y memorias, llenos de certezas y huecos. Las certezas, tal vez nunca fueron nuestras, sino las concepciones que nos pusieron encima: éramos, entonces, muy buenos, o muy malos, obedientes o perezosos, la “oveja negra” o un “ejemplo a seguir”. Los huecos, tal vez no han sido habitados aún y vivan debajo de las etiquetas.

 

A veces, debajo de la etiqueta “perezoso” se encuentra un ocio sagrado que no es “madre de todos los vicios”, sino abuela de todos los inventos. En ocasiones, debajo de la humildad, se puede encontrar aquello que nos hace humanos, y pisos debajo de la soberbia, se encuentra un orgullo sano, que nos hace decir “esta boca es mía”.

 

¿De qué relatos y vericuetos está llena tu historia? Y, ¿cómo podrías re-imaginarte… re-pensarte… re-sentirte, no de resentimiento, sino de refrescar el sentir, en las profundas aguas del ser?

 

Bruno Díaz

 

Visita a Bruno en Los Parajes del Alma en Facebook

Comments

comments

Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz
Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral. En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo. Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos… Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com