QUIRÓN en ARIES: La ascensión y los dolores corporales

Por Alana Messineo

A medida que vamos entrando más profundamente en nuevas oleadas de Luz y Consciencia, la astrología se va tornando insuficiente para dar una mínima explicación a la intensidad de estos tiempos. No obstante, vamos a recurrir a ella, como un marco de apoyo que nos permita relajarnos y comprender parte de nuestro proceso con el dolor físico.

2018 es un Año de Aceleración de la Ascensión. Cada día más, cada día más intensidad. Pero, ¿qué entendemos por Ascensión?

La astrología nos lleva a una reflexión: Notamos que en este año de Aceleración, los planetas transpersonales, a excepción de Neptuno, están en signos de tierra; Saturno, Plutón, y recientemente Urano, transitan signos de tierra.

¿A qué se debe esta insistencia, esta larga persistencia de los planetas trascendentes en los signos de tierra? Quirón, desde el fuego de Aries, puede que nos dé algunas claves. De hecho, Quirón es, en sí, una Clave, su símbolo astrológico, es nada menos que una Llave.

Desde principios de año, y, sobre todo en Abril, muchos pasamos por una intensidad inusitada en nuestras relaciones más cercanas. Para muchos, el dolor de cintura para abajo comenzó en esos meses.

En esos momentos, Quirón estaba ya acercándose al grado 29 de Piscis, grado crítico, grado de balance final, de sanación profunda de todo lo vivido a lo largo de su viaje de cincuenta años a través del Zodíaco y grado de resolución de temas pendientes a nivel global, así como de karma ancestral, vivido en lo individual y en lo colectivo.

Podríamos decir que esas tensiones en nuestras relaciones, no obedecían solo a enfrentamientos de esta encarnación. Tampoco resonaban solo con temas “personales”, si es que podemos creer todavía que hay temas “solo personales”, sino a memorias de muchas otras encarnaciones, vividas con nuestros seres más cercanos, a sus temas pendientes, y a los de nuestros ancestros. Por eso parecía tan difícil de completar y resolver.

Abril fue particularmente intenso pero, ya desde Enero, la intensidad en los conflictos fue creciendo a unos niveles que por momentos parecían inmanejables. Para muchos, muchos de nosotros, esta intensidad fue acompañada por dolores de cintura para abajo. La cadera, los muslos en su parte externa, los talones, la pantorrilla, y las rodillas afectadas, sobre todo la derecha. Durante meses nos encontramos con que el cuerpo físico, al que hasta ahora habíamos dado por sentado como medio para desplazarnos, comenzó a decir que NO.

Muchos de los síntomas en los miembros inferiores son la expresión de sentirnos inhabilitados para integrar las demandas familiares con las vocacionales, tener temor al avance, y, sobre todo, de negar las necesidades corporales, olvidando arraigar y atender amorosamente al cuerpo.

Quirón entra en Aries y, ya desde su preparación en Piscis, el cuerpo nos DETIENE. Aquí en el Hemisferio Norte, muchos pasamos un largo invierno encerrados, parados, con proyectos hermosos, pero sin energías para llevarlos adelante, y procesando y purificando nuestro mundo emocional y afectivo. En muchos, muchísimos casos, estos procesos estuvieron conectados con dolores corporales.

Quirón es un Centauro, tiene una parte humana y una parte animal, justamente, su cuerpo es animal de cintura para abajo. Pero Quirón es también una Llave, un Puente, y un Mentor.

Esta incapacidad en la que muchos nos vimos inmersos, esta sensación de deficiencia y vulnerabilidad que el dolor físico nos produce, ¿para qué vino a SERVIRNOS?, ¿qué vino a ENSEÑARNOS?…

En primer lugar, salieron a la luz los patrones, frenos, miedos que nos impiden tomar una sana iniciativa (Quirón en Aries), basada en nuestra propia energía, y no en la renuncia para satisfacer deseos, demandas o juicios de los demás. Quirón está en Aries, entre otras cosas, para sacarnos del bypass espiritual, la tendencia a “irnos al cielo”, hacer como que las emociones no están ahí, el cuerpo no está ahí, y, por tanto, nos falta el combustible para tomar iniciativas.

Los transpersonales en signos de tierra están instalados, por muchos años, para mostrarnos que la Ascensión es en realidad un proceso de DESCENSO de nuestra parte divina en nuestra estructura corporal. Que Ascender es entrar en total sintonía con la Tierra, y escuchar al vehículo físico. A través de la corporalidad, entrar en coherencia con la enseñanza de Gaia, ya que ella sabe cómo Ascender.

El dolor nos OBLIGÓ a mirar unas piernas que dábamos por sentadas. Y también nos detuvo, nos llevó a dejar de correr y a comprobar, en la práctica cotidiana del Silencio, que somos igualmente sostenidos, aunque no llevemos el ritmo frenético de producción que antes nos movía.

A mediados de Mayo, mi parte derecha se curó. Se curó con el solo “uso” correcto de la energía, se curó con solo detenerme y entregar la energía retenida al Espacio del que todo surge y al que todo vuelve.

Quirón es el Maestro que enseña a sanar las heridas. Y ¿cuál es la mayor de todas las heridas? La base de toda herida es la Separación, la creencia de estar separados, no acogidos, es creernos desconectados de nuestro Sostén Real.

Los Dolores nos hacen bajar al cuerpo, mirarlo, recordarlo, y comenzar a reconocer su consciencia, su sabiduría, y la presencia de la Esencia que nos sostiene paciente y amorosamente, sin desmayo, sin descanso, desde el principio de todos los tiempos. Quizás, en lugar de pretender que algún ángel nos lleve “hacia arriba” podríamos considerar la Ascensión como la tarea de reconocer a cada una de nuestras células, como un ser con plena consciencia, y comenzar un constante diálogo “de a tres”: ellas, nosotros, y la Fuente que nos ha creado.

El propósito de esta nota es aportar unas luces para comprender algunos de tus dolores, y llevarte a entrar en más profundo contacto con la pura Presencia, con la Esencia que te sana, que es Inteligente, que sabe lo que tu cuerpo necesita, y que está siempre lista para acoger tu Retorno y tu Reconocimiento.

Reporte Astrológico por Alana Messineo

BIODINÁMICA en Sesiones y Talleres.
DANZAGRACIA.
ASTROLOGÍA.
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Acerca de Alana Messineo

Alana Messineo
Terapeuta. Astróloga de potenciación. Generadora de transformación en servicio a la Creación y a la Nueva Tierra. Iniciadora en múltiples tecnologías de la consciencia. Canal de energías de alta frecuencia. Creadora de un sistema de despertar de la Energía Femenina, llamado DanzaGracia: los Trece Movimientos de la Mujer Radiante. Creadora de la terapia de Desprogramación Neuronal. Formada personalmente, a lo largo de sus 32 años de residencia en Barcelona, por Eckhart Tolle, Sondra Rey, Masaru Emoto, Ramtha, Steve Rother, Marina Borrusso, Leonard Orr, y Phill Laut. Actualmente reside en Argentina, su país de origen, y viaja impartiendo talleres que facilitan el logro en las metas concretas de vida, en base a la fusión con la Fuente y la elevación de frecuencias individuales y colectivas.