¿Quién cuida de los padres?

Por Xantall Nuilah

Todos tenemos padres, y todos los padres envejecen, de eso no hay duda, sin embargo, la verdadera pregunta es, ¿quién cuidará de ellos?

Actuar como el cuidador de nuestros padres es un papel que nadie quiere, pero que la mayoría de las familias imponen a algún miembro.

Comencé a reflexionar sobre este tema al ver sufrir a varias amigas y amigos con ello, y al saber sobre los abandonos de ancianos en los hospitales del gobierno durante el último trimestre del año.

La historia inicia distinta en cada caso: un padre o una madre sufren un accidente casero, una caída, luxación, desgarre, fractura; o un percance automovilístico; en la mayoría de los casos, simplemente, la vejez hace estragos en sus cuerpos, en su psique y en su energía, dejándolos, en cierta forma, dependientes de la buena voluntad del hijo o la hija que se haya asignado.

Suponiendo que aquellos padres tengan más de un hijo, asumir o no este rol en la vida de la familia, no es una elección en todos los casos. Puede ser que en esa familia existan varias personas mayores de edad, solteras y que no tengan un trabajo demandante; sin embargo, al parecer, solo una persona en toda la familia tiene la obligación de cuidarlos, especialmente si se trata de  una mujer que no está cada, o no tiene hijos, o es madre soltera. Asimismo, vivir aún en casa de los padres es el escenario más común para quedar a cargo de ellos y de todas sus necesidades, lo cual constituye en sí un trabajo de 24 horas 7 días a la semana.

No deseo que este artículo sea malinterpretado como una falta de amor o de cuidados hacia los padres, simplemente deseo señalar que hay una inmensa cantidad de miembros en las familias que se hacen los desentendidos cuando se trata de cuidar a los padres.

El principal causante de lo anterior es la incapacidad de algunos para planificar la vejez, así como la desidia o incapacidad para ahorrar y poder pagar los gastos que vienen con el desgaste de los cuerpos, pues no tenemos una verdadera cultura sobre el retiro y nos hemos convertido en una sociedad que ya no da el tiempo ni el espacio para poder crear relaciones  de inclusión con nuestros ancianos en la vida familiar.

¿Por qué nos negamos a planificar la vejez o el proceso de envejecimiento de los padres? Una razón puede ser el miedo a encarar el deterioro de los cuerpos, las mentes y la energía de las personas añosas, así como la idea de mortalidad. Solemos minimizar los achaques de los padres y negamos el efecto del tiempo en ellos, pues nos cuesta trabajo asumir que son vulnerables y que, con el tiempo, se convertirán en personas frágiles y dependientes. Quizá, también se puede pensar que nuestros adultos mayores debieron prever su retiro y cuidados, cosa que escapa a nuestro control. Asimismo, el trato recibido de parte de los padres (gritos, críticas, humillaciones, violencia o golpes) hacen que los hijos simplemente desaparezcan y dejen a los padres al cuidado de quien se halle cerca de ellos o a su suerte.

Como hijos, tener el valor de hablar sobre el proceso de envejecimiento de los padres y crear un plan compartido en familia para solventar gastos, tiempo y cuidados para ellos, debería ser algo natural y común en nuestra sociedad.

A continuación les comparto algunos tips para hacer de este un proceso acompañado, con cuidado y respeto por nuestros predecesores:

  • Contactar un especialista en vejez (geriatría), y aprender sobre los cambios y cuidados que todos viviremos algún día.
  • Tener una buena comunicación con sus médicos y compartirla con el paciente sin ocultar nada –es su cuerpo y merece estar informado.
  • También podemos adaptar y  modificar la casa donde se encuentran, haciéndola más segura, como instalar cinta antiderrapante en pisos y escaleras de baños y cocina, poner barandales extras en baños y recámaras, cambiar manijas y cerraduras para que les sea fácil el acceso a toda la casa; incluso pensar en remodelar una casa de dos plantas para que la persona añosa habite en la parte de abajo y no se arriesgue en las escaleras.

Lo más importante es poder dialogar con nuestros padres y lograr acuerdos para sus cuidados, así como incluir a hermanos, tíos y todo aquel que lleve una relación familiar y esté dispuesto a brindar tiempo y, en algunos casos, espacio de su vida para apoyar.

En caso de no ser posible contar con otro familiar, por ser hijo único o radicar en otra ciudad, siempre podemos contratar los servicios de cuidadores certificados para que nuestros padres reciban un trato digno y respetuoso; y, de ser necesario, llevarle a vivir a otro lugar como un hogar para ancianos, donde cuente con atención especializada, terapias y conviva con personas que viven su realidad y entienden sus preocupaciones, lo cual puede ser un tema extremadamente sensible, pero obligatorio de tocar.

La calidad de vida de un adulto mayor será más plena si se le integra a la vida familiar sin lugar a dudas; aunque tomar en cuenta otras opciones puede ser la única solución para algunas familias, lo importante es que tomemos una decisión basada en el amor y respeto hacia nuestros padres, buscando otorgarles una mejor calidad de vida.

Xantall Nuilah

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Acerca de Xantall Nuilah

Xantall Nuilah
Desde 1996 comencé a trabajar con minorías sexuales e Identidades de Género, fui activista LGBTTTI. Participé en dos Programas RadioWeb por dos años y tuve uno propio “Paradojas, Parajodas”; donde abordaba temas de diversidad sexual y familia. He dado talleres sobre diversidad sexual, vivencias e identidades Trans, Familias Diversas, Actitudes ante la sexualidad. Hice un voluntariado de 7 años en la Clínica Transgénero de la Clínica Especializada Condesa llevando los acompañamientos de los usuarios de la clínica, formé parte del grupo “Eon Inteligencia Transgenérica” y “Eon Integración Transgenérica”; y desde hace cuatro años y medio llevo el grupo Transformar Trascender para Personas Trans y Familiares, talleres de Acompañamiento para personas Trans.