Que no te lleven a su guerra, mejor llévalos hacia tu paz

Por Luis Montoya Birrueta

El tren de vida actual circula a gran velocidad, por terrenos escarpados, climatología adversa y, sin detenerse. Esto ocasiona que sus pasajeros tengan grandes sacudidas, miedo, desconfianza, irritabilidad, fastidio, cansancio, etc. con la consecuencia de pelearse y enemistarse entre ellos. Se han olvidado por completo que son compañeros de viaje, primando ahora el deseo de estar por encima del otro, de intentar superarlo, de sentir que es un tipo de amenaza, que es necesario pisarlo para poder subir de nivel.

Hemos caído paulatinamente en una carrera y competición, generada por la sutil seducción de otros para cumplir con los excesivos tributos que piden para poder vivir en el mundo actual. Esto lleva a que los días cotidianos sean auténticas carreras de tiempo y supervivencia, en la gran mayoría de ocasiones.

Hemos dejado de disfrutar del viaje para centrarnos ahora en llegar al final de quincena o mes. Ya no disfrutamos de la presencia de nuestros compañeros de viaje, y lejos de eso, ahora nos estorban, se han convertido en un incordio. Ahora, solo pensamos en llegar a la meta que está al final del día, aunque hayamos tenido que pasar por encima de algunos, o muchos de nuestros compañeros.

Nuestros días se han convertido en campos de batalla en donde se libran guerras a cada momento.

La gente está triste, enojada, frustrada, enfurecida, dolida, y esto es lo que constantemente comparten con sus demás compañeros de viaje.

Cada vez son menores las muestras de gentileza, respeto, cortesía, educación. Cada vez nos sentimos más alejados y distanciados de nosotros mismos, sentimos que estamos separados unos de otros.

Es muy importante romper con este tipo de viaje, con este círculo en el que estamos girando, y para ello requerimos cambiar radicalmente nuestra percepción de nuestro viaje, y aunque el tren esté circulando en esas condiciones, con seguridad hay aspectos positivos que desean ser observados y atendidos, pero que tenemos puesta nuestra atención en todo lo negativo.

Lo más fácil es responder con agresión a alguna agresión; lo más fácil es contestar con descortesía a alguien que es descortés. En esos momentos, nos están llevando a su guerra, a esa guerra personal por la que están cruzando.

Pero, ¿qué tal si respondemos con una sonrisa a alguien que es descortés?, ¿qué tal si dejamos de sonar las bocinas (claxon) de los coches intempestivamente, o dejamos de insultar a los demás conductores?, ¿qué tal si en lugar de eso les enviamos chispas de luz? ¿Qué tal si les deseamos un buen día sin más a aquellos que no responden a un saludo? ¿Qué tal si intentamos ver a los demás como compañeros de viaje compartiendo todos el mismo vehículo?, ¿qué tal si rompemos las barreras que nos hacen creer que los demás son diferentes, distintos, separados de nosotros mismos, para verlos ahora como una especie idéntica a la nuestra, seres humanos?

¿Qué tal si los llevas hacia la paz que construyes día a día?

Gracias por estar ahí.
Te amo.

Luis Montoya Birrueta
“Q-La Vida”

 

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Acerca de Luis Montoya Birrueta

Luis Montoya Birrueta
Q-La vida! Después de algunos años de experimentar un verdadero infierno, totalmente desesperado y habiendo agotado las posibles soluciones que tenía a mi alcance, así como la gente que intentaba ayudarme, pedía ayuda intensamente desde mi soledad a quien me escuchara. Mis plegarias fueron atendidas y se manifestó el auxilio por medio de Seres que están en otras frecuencias vibratorias, entre ellos el maestro Jesús. Es un honor para mí ser un instrumento y poder compartir contigo los mensajes que he recibido. Gracias por estar ahí. Luis es terapeuta, escritor y pensador. Para contactarlo visita su página en facebook o escríbele a su correo: luismbirrueta@hotmail.com