Proceso de una regresión terapéutica

Una de las preguntas más frecuentes que me hacen quienes desean hacer una terapia de regresión es: Y eso… ¿cómo se hace?

Aquí doy una breve explicación del proceso:

Comenzamos con un cuestionario en donde, de manera muy rápida, revisamos cuáles son las áreas de vida que están en equilibrio y cuáles son las que están en conflicto, o que se sienten incómodas. En el mismo cuestionario, también observamos si ha habido algún evento importante en el último año, y anotamos cuáles son las repercusiones del mismo.

Después, determinamos cuál ha sido una preocupación constante para la persona que desea realizar la regresión; pues este es, generalmente, un tema de vida, que para cada quién es diferente: puede ser que la persona lleve mucho tiempo de no encontrar pareja, que padezca problemas de adicciones, que mantenga una situación financiera difícil, que acostumbre a relacionarse con personas que abandonan, tener pocas habilidades sociales, estar solo, jugar el rol de “cuidador” de otros ya sea de personas con problemas de adicciones o enfermedades diversas, no poder tener hijos, etc.

Una vez definido el tema construimos una frase, misma que dará la instrucción y servirá de guía sobre lo que se quiere obtener de la regresión. Por ejemplo: “Ve a esa vida que te ayudará a entender tu problema de sobrepeso”, o “Ve a esa vida que te ayudará a entender la raíz del problema con tu hermano”, etcétera.

La cuarta fase consiste en inducir al participante en una relajación muy profunda, tan profunda que puede llamarse hipnosis.

El trance hipnótico es un momento en el cual estamos tan absortos en alguna actividad que perdemos la atención de otras cosas que suceden a nuestro alrededor. Todos entramos en este tipo de trances durante diversos momentos del día, como cuando vas manejando, tan concentrado en tus pensamientos, que te sorprendes al darte cuenta de que llegaste al lugar al que te dirigías sin recordar ni siquiera qué camino tomaste. También sucede cuando hacemos ejercicio por periodos largos, como en una carrera.

En todo momento durante la hipnosis, el participante estará consciente tanto del entorno que le rodea como de la historia que está recordando y re-viviendo. Es parecido a estar en el cine viendo una película que te tiene completamente absorto, incluso puedes asustarte o conmoverte con lo que sucede, sin embargo, puedes regresar a tu realidad en el momento en que lo desees, y al final recordarás todo de manera muy clara y vívida.

Una vez inmerso en el estado de hipnosis, el participante recorrerá escenas de dos o tres momentos de la vida actual con el propósito de comprender cómo se obtienen estos recuerdos para posteriormente ir a la vida pasada.

El cliente comienza a describir el recuerdo de otra vida observando su cuerpo, las vestimentas que lleva, el lugar donde se encuentra, su estado emocional, si es hombre o mujer en esa vida (pudiendo descubrir que en otra vida, probablemente, no tiene el mismo género que en la actual).

Mientras sucede lo anterior, la terapeuta, es decir yo, Lucrecia, iré realizando preguntas con respecto a diferentes etapas para guiar al participante a que observe lo más relevante de esa vida que está recordando, hasta llegar a la muerte. Como lo importante no es revivir el dolor sino únicamente recordarlo y conectar con el aprendizaje de entonces, se puede llegar y comprender algún hecho que nos ayude a liberarnos del dolor, o a trascender algo “atorado” que se manifiesta en la vida actual; así que el participante puede observar las escenas emotivas pero sin el sufrimiento original.

Una vez que se han comprendido las vivencias y circunstancias más importantes de esa vida, el alma está lista para observar su muerte. Al dejar el cuerpo físico el alma puede recuperar el aprendizaje, la comprensión o la sabiduría adquiridas en esa vida. Es desde esta perspectiva que se analiza la vida que se acaba de recordar.

A veces nos encontramos con situaciones o personas que no han sido perdonadas y, desde el punto de vista del alma, el aprendizaje era necesario. Por lo tanto, en ese momento de la regresión, se pide perdón a quien se haya lastimado o se perdona a quien haya generado sufrimiento. Con frecuencia se descubre que alguien del pasado sigue presente en esta vida en un nuevo rol.

Es tiempo de finalizar, regresamos a lo que el o la paciente deseaba conocer. Y es él mismo o ella misma, desde su más alta sabiduría, quien se da la respuesta. El terapeuta guía al paciente de regreso al aquí y al ahora, es decir facilita que la persona vuelva al momento actual saliendo del trance hipnótico.

El participante deberá regresar al consultorio para platicar acerca de lo aprendido unas semanas después de la experiencia ya que, como podemos recordar, unas sesiones para digerir y asimilar lo descubierto en la regresión son muy necesarias.

Quienes NO deben someterse a este tipo de experiencias son personas muy jóvenes quienes aún no han terminado de definir su personalidad o personas muy vulnerables al medio con diagnósticos de personalidad limítrofe o esquizofrenia.

Mtra. Lucrecia Villanueva

Acerca de Lucrecia Villanueva

Lucrecia Villanueva
Psicóloga experta en Regresiones a vidas pasadas, con la convicción de que cada ser humano puede ser feliz y pleno en su vida. Por lo tanto, su ámbito de acción es acompañar  a los demás a descubrirse a través de psicoterapia, conferencias y cursos, para lograr el desarrollo de su potencial. Actualmente trabaja en Regresiones a Vidas pasadas; Psicoterapia individual y de Pareja; en el ITAM, AMETEP y es entrenadora certificada de Siete Semillas de Amor y de Abundancia.