No conoceremos al ser humano

Por Bruno Díaz

 

Conocemos muchos hombres y mujeres a lo largo de nuestra vida, y nos relacionamos de maneras muy diversas con todos ellos; pero ninguno es, “El” ejemplo de mujer u hombre, ni nosotros mismos, por supuesto.

 

Podemos hablar de lo que creemos, pensamos, queremos, y sobre todo de lo que hemos experimentado en la carne, en la mente y en lo profundo; aun así, lo que vivimos no es verdad, sino para nosotros mismos y más aún, para la

edad y las circunstancias en las que lo vivimos.

 

Me gusta mencionar que somos como “covers” de la canción de lo humano, canción sin principio ni fin y que, en cada latitud, adopta formas distintas: los hombres de la estepa y las mujeres de la tundra, las mujeres del desierto y los hombres de la vertiginosa ciudad, las mujeres de la costa salada y los hombres de la agreste montaña, las mujeres de la selva siempre verde y los hombres de las cavernas. Ahora imagínate cada uno de estos ambientes, pero al interior: emocionalmente, ¿cómo son tus tundras y desiertos?  ¿Cómo son tus selvas, montañas y cuevas?

 

Somos un “cover” de la canción de lo humano, y ninguno de nosotros es ejemplo de nada. Esto más que ser desolador, me parece que apunta hacia una libertad radical, donde nos toca habitarnos a nosotros mismos y habitar todas y cada una de las relaciones en donde nos encontramos con otros hermanos y hermanas de camino, otros espejos; y, por seguir con nuestra metáfora, al encontrarnos con otros “covers”.

 

Escuchemos la canción de lo humano en la voz calada en los hielos y en las voces endulzadas por las mieles de los bosques de laberíntico verdor; en las voces que se han nutrido de los solitarios ecos de la alta montaña y de las voces que, polvorientas, buscan un oasis, dentro de un desierto que calcina. ¡Así, cada encuentro, enriquece nuestra versión de la canción de lo humano!

 

Cada una de estas voces humanas, nos narra el misterio de lo humano, desde muy diversas perspectivas y corazones. La canción, sin principio ni fin de lo humano, también es cantada por las voces de diversos instrumentos, que en su tañido, en su percusión, en su viento, en su rasgar y acariciar, nos cuentan también las más diversas cosas, acerca de lo humano.

 

Escuchemos al otro, como un “cover” distinto y similar al nuestro, ya que es solo así como podemos imaginar ese misterio sin principio ni fin que somos. Hagamos un gran concierto sin fin, donde toda voz, todo instrumento y quepa todo relato. Vayamos por un mundo humano donde no busquemos ser todos iguales, sino donde sepamos ser todos diferentes.

 

Bruno Díaz

 

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz

Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral.
En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo.
Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos…
Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com