Movimientos del Alma

Por Violeta Hernández R.

“Los movimientos del alma”. ¿Qué significa eso exactamente, en relación con el trabajo de Constelaciones Familiares?

El trabajo con Constelaciones Familiares es el método más importante con el que yo intento ayudar a familias y a personas individuales. Cuando alguien tiene un problema, que quizás tenga que ver con su familia, por ejemplo, si una persona nota que a través de varias generaciones en su familia ha habido varios miembros con problemas psicóticos, se puede suponer que en este grupo familiar hubo algún suceso especial que le afectó, por lo que se mira de encontrar soluciones para dar un giro positivo a estos destinos tan difíciles. Y para esto sirve el trabajo con Constelaciones.

Por tanto, cuando un cliente viene a una sesión a constelar y relata el problema, con la ayuda de los demás participantes del grupo, se configura su familia, bien sea su familia actual o la familia de la que proviene.

Elige de entre los presentes a representantes, por ejemplo, para su padre, para su madre, para sus hermanos y también para sí mismo. Después configura estas personas, es decir, las va posicionando y relacionando en el espacio y, si lo hace de forma centrada, algo surge que a él mismo lo sorprende. Por ejemplo, ve de repente que todos miran en una misma dirección y con esto se puede deducir que todos están mirando a alguien que fue olvidado o excluido.

Así, cuando uno pregunta, el cliente de repente se acuerda de que la madre de su madre murió en el parto. Donde algo así ocurre en una familia, los demás lo sienten como miedo. Por tanto, preferirían no mirarlo. Pero, la Constelación muestra que todos están mirando “allá”, y el alma del individuo mira también hacia “allá”. Y así, yo, como terapeuta, puedo elegir a una representante para aquella mujer que murió en el parto y la pongo delante de los demás representantes o la represento yo al realizar la constelación individual, (que por ahora solo realizo constelacion de forma individual).

De repente, los sentimientos de todos los implicados cambian. Quizás, antes, estaban rígidos y ahora pueden moverse, y se dan cuenta de la importancia que aquella mujer tiene para ellos. Quizás una hija de aquella familia se acerca a la abuela y la abraza con un profundo amor y ahí se puede ver que esa hija, que nunca conoció a la abuela, está vinculada con ella mediante un profundo amor.

Si uno, como terapeuta, investiga más, la madre tal vez diga: “Sí, esta hija, ya varias veces ha dicho que quiere morirse”. Es decir, esa hija quiere ir con la abuela muerta. De repente sale a la luz una conexión entre aquella abuela y la nieta. A eso se le llama “implicaciones sistémicas”.

Por tanto, a través del trabajo con Constelaciones Familiares, muchas veces, se muestra que alguien pretende imitar a otro miembro de la familia, es decir, que quiere tener el mismo destino que otra persona, sin que esa persona sepa nada de la otra. Y así de pronto, a través del trabajo con Constelaciones, se revelan unas leyes, unas órdenes, según los cuales las personas se comportan, muchas veces en su propio detrimento, porque interiormente quisieran ayudar a otra persona, pero no pueden hacerlo. Si esa hija muriera, nada se solucionaría. La abuela no se encontraría mejor y todo el resto de la familia también estaría peor.

Con la ayuda del trabajo con Constelaciones, haciendo pequeños cambios en la imagen, o sacando los movimientos profundos del alma o, también, las frases secretas de amor, uno puede liberar a otras personas de esas implicaciones. Volviendo sobre el ejemplo de antes, si aquella nieta va hacia su abuela, yo le pido que le mire a los ojos y le diga: “Querida abuela, me gustaría morir como tú, por amor hacia ti, para guardar tu memoria”. Así sale a la luz el profundo amor de esa nieta a su abuela. ¿Y cómo reacciona la abuela, entonces? Ella le dice: “Querida nieta, puedes venir conmigo más tarde, cuando ya te hayas hecho grande y vieja, entonces te esperaré. Pero ahora me alegro si sigues con vida. Te bendigo, si sigues con vida”. Así la nieta puede tomar aquello de la abuela y en vez de querer morir por amor a la abuela, ahora, por amor a la abuela, quiere vivir.

De este modo, a través de las Constelaciones Familiares se pueden iniciar y también mostrar unas soluciones preciosas para toda la familia. Eso sería la parte de fuera, pero en el trabajo con Constelaciones ocurre algo extraordinario: los representantes, una vez configurados, sienten de la misma manera lo que las personas reales que ellas representan, ¡sin conocerlas!

A veces, incluso, desarrollan los síntomas de las personas que ellos representan. De pronto, alguien se queda sin aliento, no puede respirar, y preguntando se puede saber que la persona que él representa tiene asma… o la voz cambia… o alguien de repente tiene la expresión de una rabia asesina y recibimos la información de que la persona que representa tenía ese tipo de rabia asesina contra otro miembro de la familia.

La pregunta es: ¿cómo es posible este fenómeno: que alguien lo perciba inmediatamente, sin saber nada de todo ello?

Yo tengo una explicación, una imagen. No sé si es exacta. Todas estas cosas son misteriosas. Pero la imagen que yo me hago, es la mejor para explicarlo.

El alma

Ahora diré algo sobre el alma, ya que el tema de este artículo es “los movimientos del alma”. ¿De qué alma se trata en este caso?

Aquí, entre nosotros, en el mundo de Occidente, bajo la influencia del cristianismo -pero si lo miramos bien, no fue el cristianismo, sino la filosofía griega que más tarde influyó también en el cristianismo-, tenemos la idea de que cada persona tiene un alma, le pertenece, tiene que cuidarla, incluso tiene que salvarla, como si se pudiera perder. Algunos incluso tienen la imagen de que el alma está encerrada en el cuerpo, como en una prisión, y el alma desearía salir de esa prisión, para, por fin, dejar atrás al cuerpo y llegar al cielo, sin ese lastre.

Es una imagen muy extraña. Solamente quisiera aportar una diferenciación, para que vean lo absurdo que es. Un hombre ama a una mujer. ¿Cómo la puede amar, si ambos llevan un alma en su interior, presa de su cuerpo? ¿Cómo pueden entrar en relación el uno con el otro? ¿Cómo pueden amarse, cómo podrían comprenderse, y si se miran a los ojos, por qué pueden mirar al corazón del otro, si cada uno está con su alma? No. Ellos dos tienen un alma en común lo cual significa que ambos participan en un alma mayor.

No es que cada uno de nosotros tengamos un alma, sino que todos nosotros pertenecemos a un alma más grande. Cuando lo comprendemos nos volvemos serenos, el corazón se abre de par en par. De repente podemos ver a todos aquí en una Gran Alma. Sabemos que estamos unidos con todos y que todos nosotros somos iguales en esta Gran Alma. Esto es una idea muy bella, y en el trabajo con Constelaciones se evidencia que nos hallamos en un alma grande. Así es posible que sepamos qué es lo que ocurre en otras personas que ni siquiera conocemos. Esas personas pueden influir sobre nosotros.

De repente podemos sentir como ellos, como si nos poseyeran, como si tomaran posesión de nosotros, y así, cuando esto ocurre, ya no somos nosotros los que tenemos que hacer nada, sino que el alma obra para ayudar a todos – siempre y cuando nosotros nos entreguemos a ella y nos abandonemos a los profundos movimientos del alma.

Violeta Hernández R.
Consteladora

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Acerca de Violeta Hernández

Violeta Hernández
Hace tres años inicié mi camino como terapeuta y, a la par, inicié mi desarrollo en la técnica de Constelaciones Familiares; esto me cambió la vida, mi forma de mirar el mundo que nos rodea, y lo más importante: es que me enseñó (y me sigue enseñando) a conocerme, a saber quién soy y de dónde vengo. Esto ha modificado mi calidad de vida emocional, y con ello, mi convivir día a día con mi familia y los que me rodean. Para consultas me puedes escribir a violeta.herami@outlook.com o también llamar al teléfono: +52 (55) 73131833 y al whatsapp 52 55660704443