Malaquita: Cristaloterapia y uso personal

Por Nina Llinares

 

Tanto a nivel personal, como piedra de compañía o en su empleo cristaloterapéutico con pacientes, las bondades energéticas de la malaquita son muy amplias: su vibración resulta ser calmante, relajante y sedativa en estados emocionales de desasosiego o preocupación.

 

Colgada, sobre la zona del corazón, ayuda a mejorar el estado de ánimo así como el cansancio físico. Situada debajo de la almohada ayuda a conciliar el sueño y, en la Edad Media se situaba de esta manera para ahuyentar las pesadillas. También, en los tiempos del Medioevo, fue considerada piedra de inspiración creativa, muy valorada por artistas, sobre todo poetas, artesanos y pintores.

 

Su vibración, además de calmante y relajante, es absorbente y magnética, atrayendo hacia sí las vibraciones que puedan resultar negativas a su portador.

 

Vemos pues que, en cualquier tiempo y lugar, desde tiempos remotos, ha sido empleada como amuleto para atraer la buena suerte y protección.

 

 

Asimismo, la malaquita ha sido y sigue siendo empleada para aliviar problemas del sistema digestivo, situándola sobre la piel como colgante o en terapia presencial formando parte del tratamiento cristaloterapéutico en casos de acidez, asma, dolor muscular, fracturas de huesos, etc. Según la importancia de la dolencia, así será la elección del tamaño de la malaquita escogida para situar sobre dicha zona del cuerpo, ya que, dada su capacidad de entrega en la absorción de la energía desarmónica, puede fácilmente perder su brillo.

 

Como piedra personal empleada para relajarse en estados meditativos, la malaquita ayuda a fortalecer la esperanza, la confianza en las propias capacidades y en la expresión de pensamientos y sentimientos, ya que ayuda a restaurar y fortalecer la confianza en uno mismo. Para este propósito podemos situarla sobre el plexo cardiaco o sobre el plexo solar. Combina muy bien, a nivel energético, en imposiciones realizadas con cuarzo cristal de roca y con cuarzo citrino y con topacio y ámbar.

 

Como piedra personal, la malaquita es muy recomendada en etapas de cambios. La podemos utilizar en forma de colgante, anillo, como canto rodado de tamaño mediano situándola debajo de la almohada, tenerla cerca de nuestra mirada mientras trabajamos, sostenerla entre las manos cuando meditamos, etc. Desde los primeros momentos de interactuación con la vibración de la malaquita, sentiremos su energía tranquilizadora, sedativa.

 

El efecto de la malaquita se amplifica y potencia beneficiosamente si la combinamos con otros minerales del cobre con los que guarda una especial afinidad energética, como la azurita y la crisocola.

 

Para su limpieza limpiaremos su superficie con una tela mojada en infusión de salvia.

 

©Nina Llinares.

 

Deseo que te haya gustado. Más información sobre las cualidades energéticas de la malaquita en mis libros de cristales que puedes ver en el apartado libros de mi web: www.ninallinares.com

 

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Acerca de Nina Llinares

Nina Llinares
Nina Llinares nació en Alcoy (España), es Escritora y Profesora de Enseñanza Privada de Técnicas Holísticas (Técnicas atlantes, canto sagrado para mujeres, master Reiki, cristaloterapia, floral, y cromoterapia, entre muchas técnicas más). Desde 1990 imparte sus actividades en España, Argentina, Uruguay, México e Inglaterra (Glastonbury). En estos y otros países de Latinoamérica y Europa participa en congresos, programas de radio y televisión, en la divulgación de los temas basados en sus libros: Almas Gemelas, Niños Índigo y Cristal, Alquimia del Alma: el poder del Yo Soy, Masaje Atlante y 15 títulos más.