Maestros, maestras…

Por Bruno Díaz

Para mí, un maestro es aquél que hace que se devele o se cree en mí una forma de percibir que me deja interactuar con la realidad de otras maneras.

A veces lo consiguen viviendo a fondo su propia vocación y enseñando desde la presencia, más que desde una idea de enseñar algo. Más que enseñar, se trata de haber encarnado algo que nos habla más claro a través de él o de ella.

Hay maestras o maestros que parecen encarnar la claridad sobre la vida o sobre temas particulares, de ellos se puede asimilar una especie de claridad, un algo que se ilumina. Los hay también que en su pasión pueden ver desde múltiples perspectivas, sin asumir alguna en particular, se escapan a cualquier definición y dejan ver el vértigo de la infinitud del ser.

Los y las hay que pueden descorrer los velos de la etapa del camino que estoy recorriendo y ayudarme a evidenciar lo que hasta ese momento eran solo sospechas y, también, quienes con su apasionamiento en su qué hacer, despiertan el amor por lo que uno hace o aquellos que con su humor descubro nuevas realidades y ligereza sobre lo aparentemente serio…

Hay maestras y maestros que en su necedad por preguntarle algo a la realidad, van refinando las preguntas y no fijando su mente y corazón en la respuesta, aprenden a danzar con ella. De estos maestros, uno aprende que la realidad es danza entre lo interno y lo externo y que ambos reinos (que son el mismo) se tocan y modifican todo el tiempo.

Están los maestros o maestras del silencio, del amor, de la templanza, del orgullo y de la presencia. Los del desparpajo y la luminosa embriaguez, así como los de la ascética verdad, los eruditos y los locos, los que bucean o los que vuelan en los espacios infinitos del ser. Las de fuego y las de hielo…

Un maestro no es necesariamente el que sabe algo y te enseña a hacerlo, un maestro o maestra, se vive a sí mismo, de tal modo, que no queda otro remedio que empezar uno a vivirse a sí mismo. De estos maestros, uno no aprende a hacer algo; uno aprende a ser uno mismo.

Bruno Díaz

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Acerca de Ana de la Macorra

Ana de la Macorra
Poeta, escritora y psicóloga clínica, Ana de la Macorra, ha dedicado su carrera al servicio del crecimiento humano y la expansión de la consciencia. Entre su extenso currículo, sobresalen sus más de 25 años de experiencia como psicoterapeuta; la autoría y publicación de los libros Hondos los Suspiros y DIOSOY: ser esencia y en presencia; así como su papel como directora, fundadora y editora del primer sitio integral en servicios de crecimiento humano www.serluna.com