Los cuatro aliados en la terapia

Por Bruno Díaz

Hay muchas preguntas, dudas, e inquietudes en torno a la terapia. Esta vez quiero referirme a un tema que es de relevancia para aquél que siente el llamado a dedicarse a dar terapia, porque esto, más que una profesión u oficio, tiene que ver con un llamado al que uno responde.

En diversas ocasiones y foros, me he encontrado con la misma pregunta, formulada con sus variantes: ¿Qué es importante para uno que quiere dedicarse a la terapia?

Me parece que hay muchas maneras de posicionarse frente a esta pregunta, podríamos hablar de la disposición interna, de la ética, de la técnica y teoría, de diferentes escuelas, acerca de las percepciones mutuas, el timing, el rapport, y un muy amplio etcétera.

Hoy quiero responder a la pregunta por medio de lo que he dado en llamar, los cuatro aliados:

 Proceso terapéutico. – El terapeuta, ha de estar en proceso, estarse trabajando de continuo, generando espacio psicológico en sí mismo, ampliando su percepción, aprendiendo acerca de sus relaciones, destrabando, cuestionando, integrando, haciéndose nuevas preguntas y entrando y saliendo del caos… Si como terapeutas, no somos también pacientes, podemos quedar presos al menos por dos fuerzas: la de la figura del terapeuta que se va distanciando de sus propios laberintos y va volviéndose miope, hasta enceguecer, y la de los diversos monstruos y ojos de huracán que plantean los diferentes pacientes.

Supervisión. – Hay que llevar los propios casos con colegas y discutirlos, contrastarlos, verlos desde otras perspectivas, ganar distancia o cerrarla. Es fácil que uno se pierda en la propia visión y agenda, además de que la riqueza de otras miradas y la frescura y pluridimensionalidad que aportan estas reuniones, no se pueden generar solas en uno mismo.

Formación. – Una y otra vez, habremos de aprender si somos maestros; hay que ser también alumnos, alumnos dedicados, comprometidos, responsables y gozosos. Esto, hace que como terapeutas seamos también así. Conforme vamos viviendo y al estar comprometidos con nuestro llamado, nos vamos dando cuenta que cambiamos, que hay muchas cosas por aprender y desaprender. Poder ver distinto, meter nuevo aire y vivir mutaciones es fundamental, para esta labor que nos elige y elegimos. Hay quienes sienten necesidad de formalizar saberes y estudiar, por ejemplo, psicología y hay psicólogos que sienten que necesitan diversificarse, mirar más allá o más acá dentro de sí mismos o internarse en lo llamado “mundo alternativo”. En fin, no hay una meta, sino sentidos externos y “sentido” interno.

Trabajo interior o fundamento espiritual. – La experiencia de que algo nos trasciende o de que tenemos una dimensión mucho más profunda y trascendente que lo que llamamos vida cotidiana, que tenemos muchas dimensiones y que todo es en relación con nosotros. Lo percibido y el que percibe son una unidad dual… Hay que asomarnos, vivir y sentir el Misterio de la existencia y luego, hallarle un lugar en lo que hacemos, en lo que decimos que somos y en lo que creemos vivir, y conectar nuestro quehacer terapéutico con esta visión, con este fundamento.

Cada uno de estos aliados, jamás va solo y guarda íntima relación con los demás, tanto así que, el cambio o la desidia en uno de ellos, influye poderosamente en los demás…

Por ejemplo, si en tu terapia te das cuenta, que la culpa que llevabas a cuestas, tiene que ver, con que querías sentirte muy importante para el otro (“¿cómo pude dañarlo?, ¿cómo pude hacerle mal?”), los casos que te llevarán tus pacientes, ya no se quedarán atorados en la culpa o algo que se le parezca.

Probablemente te apetezca aprender algo de este tema, de manera formal, o, ya sin culpa, no tengas reparo en distribuir de otra forma tus recursos, tiempos y prioridades o te darás cuenta que el querer ser importante para el otro estaba en función de no tomarte como alguien importante para ti…

En fin, esto también abre el espacio para otras visiones, y maneras de entender y percibir el misterio. La nueva libertad ganada, tornará amor y responsabilidad, así tu perspectiva del fundamento humano, va cambiando también…

Aquí vemos, en un ejemplo muy sencillo, cómo están interconectados los aliados. Así que comienza con cualquiera de ellos; comienza donde estás, que es en un sentido, lo único que existe.

Bruno Díaz

 

 

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Acerca de Bruno Díaz

Bruno Díaz

Soy Psicólogo de-formación (con y sin guion) y estoy entrenado en psicoterapia transpersonal, ericksoniana y junguiana arquetípica. También soy terapeuta floral.
En cada formación (y en la vida), he aprendido y sigo aprendiendo, que hay “algo” muy genuino que empuja desde dentro para ser vivido y así tomar ciertas sendas que nos llevan a lugares de Plenitud. Y también, que ese “algo”, a veces se conduce o se inspira (en el mejor de los casos), pero que también se modifica, reprime o esconde, llevando a lugares de sufrimiento repetitivo.
Mi trabajo es acompañarte a darle voz a lo que para ti es genuino y auténtico y que, a veces, aunque te suene extraño toma el disfraz de síntoma, sufrimiento o complicación. Cuando le damos voz, podemos escuchar ese algo, que ansiaba ser reconocido, nombrado y escuchado y que tiene muchas cosas que enseñarnos…
Para consultas escríbeme a bruno_d77@hotmail.com

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