Lo que tú eres, Yo Soy. Parte 2 

Regocíjate y sabe que todo lo que ves eres tú mismo

Por José Luis Villanueva

Click aquí para leer la parte 1

(Notita: Si quieres escuchar la meditación en viva voz, esta 2a parte comienza a partir del minuto 11:30 y el player está al final de la página)

 

Contemplo tu carne y contemplo también el Espíritu que te mueve; y veo que todo es perfecto. Y, ¿cómo podrá entender el Hombre que todo es perfecto cuando ha hecho para sí una imagen de la perfección, cuando ha impuesto para sí mismo una creencia de lo perfecto, y cuando toda su atención centrada está en lo que ha hecho de sí mismo y no en lo que le da vida para entender cuán perfecto es todo?

Y ¿cómo puede entender que perfecto es todo aquel que egoísta aún existe? Porque quiere verse en sí y no quiere verse en todas las cosas; porque quiere entenderse y entender en la limitada mente que anima; y no en la Totalidad, ni en el Cosmos, como le llaman a la Creación de mi Padre.

Cuando tu atención sea centrada en todo y veas que, a pesar de tu ignorancia, de tu carne, y veas y contemples que a pesar de los pasos que has dado y las caídas que en ello llevas, lo creado no ha cesado y sigue mostrando su belleza inmutable, entenderás entonces que todo es perfecto, porque el Sol en ningún instante ha dejado de brillar, porque los planetas no han dejado de moverse, porque las estrellas no han dejado de emitir su brillo: Allí está lo perfecto y date en cuenta entonces que el Espíritu que Yo Soy, y que el Espíritu que tú eres, y que el único Espíritu que Él es, animando está todas las cosas y en ellas, la pequeña parte que tú eres. Y en este pequeño tiempo de tu existencia en el cual tú, Espíritu, pusiste la atención en una forma pequeña, limitada pero perfecta, experimentas el poder creador y experimentas así el poder transformador, y te regocijas en cambiar, en animar, en dar vida a una parte de lo creado.

¿Por qué no centras tu atención allí? Porque no entiendes que debes de sentirte gozoso por darte cuenta que eres capaz de animar y de dar vida al Ser que conoces como lo que “tú eres”; porque hoy tu atención está en lo que mueves, no en lo que eres.

¿Y por qué te hablo así? Porque preparándote estás para animar a formas mayores, una vez que hayas sido capaz de animar la pequeña parte que hoy conoces.

¿Y qué eres capaz de darle a esa pequeña parte del Ser que eres y en el cual hoy experimentas tu poder, el poder que Él te ha dado; por el poder que eres y por lo que eres?, si tu limitada carne, si el limitado espacio en el que te mueves te ha dado tanto agobio… ¿cuánto agobio sería animar a algo de mayor tamaño?

Prepárate entonces Espíritu y rige a voluntad, y con todo poder, esta parte que hoy que conoces y la cual el Padre te ha permitido experimentar, y regocíjate ya, porque eres capaz de dar vida, porque con vida aun permanece tu Ser.Centra tu atención ya en lo ilimitado y vive así lo ilimitado, y quita para siempre poder a lo pequeño y denso porque allí está tu capacidad, tu eterna capacidad.

Has entendido.

Has comprendido.

Has aprendido.

¿Cuánto poder pues darás a tu Ser y en dónde centrarás tu atención? Paso a paso, día a día, instante a instante, momento a momento; hasta hoy, para que hoy puedas entender quién eres en verdad.

Ahora bien, ¿qué es perfecto? Aquello que no tiene falla; y ¿puedes encontrar falla alguna en la Creación? Si en el momento que tu mente y tu creencia hace que cese esa perfección, en el momento siguiente, la misma Creación se encarga de ajustarla y volver a hacer algo homogéneo; ¿y no es perfecto acaso la Creación, si todo sigue vibrando? Deja pues de concebir imperfección en lo Único, en lo absoluto-perfecto, y entonces como Ser, gozoso te enfrentarás a cada experiencia que la Creación misma te ofrece, y en cada una de ellas seguirás gozoso porque sigues con poder de dar vida, porque dando vida a tu Ser estás. Y gozoso de poder observarte a ti mismo y de cambiar y de moverte de lugar, a veces con resistencia y, a veces, simple y fácil, pero en ambas experiencias el gozo no debe perderse porque sigues con vida.

Ubica pues tu atención y concéntrate en el Espíritu que eres y regocíjate en el Ser, en la mente, en la parte que el Padre te ha permitido participar. Y te hablo “te ha permitido” porque aún no entenderías que eres el mismo Padre expresado y eres el mismo Padre animando. Mas eso eres, mas para que tú te convencieras de esto, tendrías que ver un poder que no has de ver porque el poder es Todo. Y quisieras ser el Padre con la imagen de un ser superior a todos, de un ser distinto a todos, de un ser con características y un poder no igual a tus semejantes; y entonces de equivocarías de nuevo, te engañarías de nuevo, porque concebirías que el Padre es algo exclusivo fuera de ti o fuera de los demás, como has entendido a mi Presencia en aquel tiempo.

Y lo que no sabes, y lo que no has entendido, y que bien claro te lo dije: que Yo Soy Todos: aún el pobre que entiendes con tu mente, aún el enfermo que experimenta de manera distinta a ti hoy, aún aquel que no tenía pan para llevarse a la boca, yo era él, porque yo no soy algo exclusivo; podrías entender al Padre como algo exclusivo y distinto de ti; solo que no entendiste y seguiste individualizándote, egoístamente, y allí entendiendo la imperfección que tú concibes.

¿Cuántas veces no te dije que Yo era el Verbo? y ¿qué es el verbo? La vibración que en todo existe, que todos perciben, que a todos anima; lo que tú eres Yo Soy.

Que no pase este tiempo en que lo entiendas para que sepas qué eres y rompas creencias antiguas.

 

Ahora bien, saliendo de aquí, de este lugar-espacio y momento, quieres ir a comprobar con tu ciencia si lo que yo te he dicho es cierto, y lo que Yo te digo, la ciencia lo puede comprobar cuando reconozca y sepa que la materia tiene como principio el Espíritu y que el Espíritu en todo es igual.

Pero no es gran regocijo para el Espíritu poder observar que la materia, esta, es conformada por tan diversas y bellas formas que tu poder, el poder de tu esencia ha sido capaz de proyectar. La misma forma que tú eres hace posible la Creación. Y en lugar de separar, simplemente admira, contempla, regocíjate, y sabe, que todo lo que ves eres tú mismo.

Yo sé que lo entiendes y sé que lo has de experimentar y vivir, porque el Espíritu te está hablando.

Y ¿cómo te habla el Espíritu que te ama hoy? En la forma que tú puedes conocer, que tú puedes comprender, que tú puedes practicar. Mas yo que te hablo, en ti estoy.
(Fin de la 2ª parte)

 

José Luis Villanueva

Acerca de José Luis Villanueva

José Luis Villanueva
Nació en México el 16 de enero de 1960; gurú de profesión (como él decía alegremente después de su despertar espiritual en marzo de 1985). Los últimos siete años de su vida como humano los dedicó, por completo, a transmitir su enseñanza de Amor y expansión de consciencia a quienes la quisieran recibir así como a elevar la vibración del planeta. Durante todos esos años impartió gratuitamente varios cursos: “Ámate a ti mismo” y “Pensamiento Creativo” y “Ser Consciente Creativo”, además de dar diario meditaciones, pláticas, conferencias a enormes grupos de personas tanto en México como en Estados Unidos. Realizó varios viajes por casi todo el mundo compartiendo su vibración de Amor a todos los lugares que visitó. José Luis dejó su cuerpo el 27 de junio 1992 para estallar en miles y miles de partículas de LUZ que hoy brillan a través de cientos de seres humanos y no humanos. Si cierras los ojos, respiras a manera de suspiro y abres tu corazón, podrás conectar con su energía y sentirás vibrar el Amor más puro y alto... eres tú mismo.